imagen destacada

En el marco del Foro Político de Alto Nivel (HLPF) sobre Desarrollo Sostenible – 2022, fui invitada por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género para exponer acerca de los ataques que recibe la ESI por parte de grupos anti-derechos, fundamentalistas y partidos de extrema derecha en Argentina.

Este evento, que busca poner en agenda la importancia de visibilizar los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y niñas como derechos humanos esenciales para alcanzar la igualdad de género, se llevó a cabo el miércoles 13 de julio organizado por el Consejo nacional de las mujeres de Catalunya (CNDC) en conjunto con la Agenda 2030 Feminista, Women’s Major Group, Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, y Generalitat de Catalunya (Gobierno de Catalunya).

Por María Inés Alvarado*
para Diario Digital Femenino

Aquí, el texto completo de la presentación:

En Argentina, hablamos de Educación Sexual Integral en función de los contenidos propuestos por la Ley nacional 26150 del año 2006 la cual crea el Programa Nacional de ESI afirmando el derecho a recibir educación sexual integral por parte de niñeces, adolescencias y juventudes a lo largo y lo ancho del territorio. Esta promueve la importancia de articular los aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos en el concepto de sexualidad integral. Asimismo, adquiere un carácter obligatorio en todos los niveles de educación y desarrolla contenidos que se enmarcan en cinco ejes de abordaje: cuidar el cuerpo y la salud; valorar la afectividad; garantizar la equidad de género; respetar la diversidad y ejercer los derechos.

La ley de ESI, que tiene como principios básicos la perspectiva de género y de derechos humanos potencia entender que cada NNyA en formación es un sujeto de derecho, por lo tanto goza de los mismos derechos que les corresponden a todas las personas y que las instituciones deben velar por su participación como sujetos activos dentro de los espacios donde se desarrollan: la familia, la escuela, los clubes y otros espacios de formación y recreación, con la protección y garantía del Estado, según lo que plantea la Ley 26061 de Protección Integral de los derechos de NNyA.

A simple vista, estos conceptos pueden ser percibidos como algo que no presenta ningún tipo de discusión, sin embargo, los grupos de derecha, vienen cuestionando desde hace varios años que esta Ley causa una sexualización temprana en niñeces y adolescencias, a la vez que promueve la mal llamada “ideología de género”. Utilizando este concepto se interponen a la ESI con la mentira de que la ideología de género tiende a neutralizar y unificar los sexos para no distinguir varones y mujeres según los «estereotipos de género», estimulando la promiscuidad, la iniciación sexual temprana, la masturbación y el aborto como alternativa a embarazos no deseados, desoyendo la importancia del nuevo paradigma en materia de derechos humanos que tenemos en nuestra legislación. Esta herramienta de persuasión es utilizada, además, para cuestionar el matrimonio igualitario, las identidades de género de la mano de la autopercepción y el lenguaje inclusivo e inclusivo no sexista, por sobre todas las cosas, principalmente en nombre de Dios y los discursos religiosos.

La ESI interpela y empodera
La ESI interpela y empodera

El concepto ideología de género tiene su origen en los años noventa cuando, en los discursos y documentos del Vaticano se selló una alianza global entre grupos evangélicos y católicos para frenar el avance de la agenda de género, luchar contra la legalización del aborto, la educación en sexualidad y el reconocimiento de la diversidad sexo-genérica. Esta alianza conservadora superaría los confines de la religión para extenderse hacia grupos laicos y líderes políticos que fueron conceptualizando el término “ideología de género” como concepto para reaccionar contra los movimientos feministas y de la diversidad sexo-genérica. Su crecimiento a lo largo de la década del 2000 avanzó junto con los movimientos totalitarios, los discursos patriarcales heteronormativos y las campañas y movilizaciones para frenar la educación sexual integral.

Los medios de comunicación no son ajenos a estas prácticas. Manejados por grupos de empresarios vinculados a la derecha conservadora, utilizan esta interpretación distorsionada sobre el género, convenciendo a las audiencias que la ESI se opone a la ciencia y a la biología, porque va en contra de lo “naturalmente” aprehendido. La mayoría de las personas que trabajan en medios no saben que implica la Educación Sexual Integral porque no han tenido capacitación y no saben que hablar de ESI significa ampliar derechos. Hacen chistes sobre el lenguaje inclusivo no sexista, ridiculizan a las personas trans y no binarias al no reconocer la diferencia que existe entre una mujer trans, un varón trans, una travesti, o alguien no binario y no saben si nombrarla en femenino o en masculino generando muchas veces sospechas ridículas sobre sus vidas, su genitalidad y relaciones amorosas. Las producciones de los informativos siguen normalizando la violencia al reproducir imágenes estereotipadas de cuerpos femeninos e ignorando de manera simbólica el lugar de las mujeres y las diversidades sexogenéricas en los programas de mayor rating. Los femicidios siguen siendo noticia en las secciones de policiales y el morbo alrededor de esta práctica aberrante se sigue construyendo en función de culpabilizar a la víctima.

Esta reacción global que hoy sufrimos en contra de los derechos humanos, especialmente la ESI, las mujeres y las personas del colectivo LGBTQI+, vienen de la mano de los grupos antiderechos, que crecen abruptamente por la participación de los poderes económicos y políticos. En los últimos años, la extrema derecha fue posicionándose visiblemente en el poder. No es un dato nuevo que más de la mitad de la población mundial actual está gobernada por líderes de este sector político limitando los derechos que supimos conseguir para aquellas personas que han estado históricamente marginadas, excluidas y dañadas por el poder institucional y el sistema patriarcal. Representantes claves de estas tendencias son los casos de Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil quienes se han unido a las filas crecientes de líderes de extrema derecha, causando estragos en los derechos humanos y en el medio ambiente. Al igual que Mauricio Macri en Argentina, los tres llegaron al poder con el apoyo de las diferentes fuerzas eclesiales, junto con los poderes económicos concentrados. No se puede dejar fuera de esta nómina al nuevo referente de la derecha ultra conservadora argentina, Javier Milei, quien con su discurso agresivo y de odio se manifiesta en contra de todos los derechos adquiridos durante los últimos años.

Tampoco puedo dejar de mencionar en esta descripción el poder que tiene la rápida evolución de las herramientas de comunicación dentro del contexto de la tecnología digital, que amplían la propagación de estos discursos. Las mismas élites poderosas a las que pertenecen los grupos anti-derechos, invierten en los espacios de redes sociales dado que la mayor parte de la riqueza global está concentrada en manos de corporaciones y personas económicamente más poderosas que los mismos Estados, desarrollando una política pública cada vez más sujeta a intereses corporativos del sector privado que declaran su adhesión a los valores liberales promoviendo agendas neoliberales y de fundamentalismo de mercado. El consiguiente aumento de la pobreza y las desigualdades sociales les permiten a las agrupaciones anti-derechos ganar adhesiones, explotando el malestar social. Las temáticas relacionadas con el género y la sexualidad son utilizadas por las agendas fundamentalistas para captar seguidores, posicionando al patriarcado, junto a su estructura heteronormativa y orientada a la reproducción, como el pilar fundamental del cual la sociedad no debe correrse para alcanzar el desarrollo.

Son muchos los ataques que estamos sufriendo en materia de derechos por llevar adelante la ESI en Argentina y poniendo en riesgo su real aplicación. Desde 2018, año de la marea verde y la lucha por la legalización del aborto, las posturas a favor y en contra de la ESI se escucharon en los medios y en las calles. Durante el debate en el Congreso, las voces más fundamentalistas defendían la mirada preventiva biologicista para evitar el aborto, por fuera de la propuesta Integral que tiene la ESI. Desde agrupaciones antiderechos, bajo el lema “Con mis hijos no te metas” vienen manifestando la necesidad de dejar la educación sexual solamente en el ámbito privado familiar, encubriendo abusadores, justificando las violencias y los embarazos adolescentes. En 2020, un grupo de familias impulsaron el #PinParental o #VetoParental “mecanismo que permite que madres y padres decidan qué tipos de contenidos pueden —o no— recibir sus hijas e hijos en el marco de la ESI, dejando la educación sujeta a una decisión familiar y no en el marco de una política de Estado” demostró que, para aún existen grupos sociales que vulneran el derechos de NNyA en nombre del derecho de padres y madres a decidir sobre la educación de sus hijos e hijas basada en la formación religiosa, moral o de o convicciones familiares.

Durante lo que lleva 2022, un congreso de formación docente en la provincia de Chaco, organizado por la Mesa Evangélica Metropolitana planteó contenidos contrarios a la ley de ESI, habilitando propuestas “alternativas” de educación sexual para la formación docente y la enseñanza en todos los niveles, que ponen en riesgo la ESI. Entre los contenidos falsos y discriminatorios, se planteaba, entre otras cuestiones, el desconocimiento al derecho al aborto, la patologización de la identidad de género, confusiones en torno al concepto de sexo y género, o la abstención sexual para evitar embarazos no deseados, por ejemplo. Y teniendo en cuenta que hablamos de una provincia donde cada día 8 niñas y adolescentes son obligadas a parir. Las denuncias a docentes de diferentes provincias por parte de las familias que cuestionan su trabajo son habituales. Un docente de música de la ciudad de Santa Rosa, La Pampa tuvo que justificar la utilización de un video de una agrupación LGBTIQ+ como para abordar el eje de respeto a la diversidad, mientras que otro profesor de la provincia de San Juan fue sancionado por haber llevado al aula un texto con contenido sexual y temática referida a la homosexualidad y que tenía como único objetivo motivar a sus estudiantes a leer, sólo por citar dos casos que tuvieron repercusión mediática. En la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires, movilizaciones estudiantiles salieron a frenar intentos de invisibilización y justificación de violencias sexuales y denuncias a autoridades eclesiales de colegios católicos, mientras que, en la Ciudad de Buenos Aires, epicentro más importante del país, la ministra de educación prohibió el lenguaje inclusivo con amenazas de sanción a docentes que lo utilicen, con la excusa de recuperar todo lo que se perdió en pandemia.

La ESI interpela y empodera
La ESI interpela y empodera

Estos ejemplos son apenas una muestra del avance de los grupos anti-derechos que no quieren una educación en sexualidad que apueste a la diversidad, a la mirada integral, porque cuestiona los beneficios del sistema patriarcal. La ESI interpela las prácticas heteronormativas que generaron relaciones de poder basadas en la categoría de superioridad de un género sobre otro, mantiene el disciplinamiento normativo que les sirve a los grupos fundamentalistas para seguir dominando. La ESI viene a interpelar, a debatir, a empoderar, a ampliar derechos para poder ejercerlos. Y eso es lo que asusta. La ESI ya es derecho. El carácter de no regresividad de los derechos humanos debe ayudar a que ésta siga avanzando y protegiendo a que estos grupos no logren su cometido de tirar por la borda tantos años de esfuerzo por seguir adelante en el camino de ampliación de derechos conquistados.

(*) Docente, comunicadora. Co-directora de La ESI en juego.
Columnista de Diario Digital Femenino– De ESI Sí Se Habla

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *