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Desde el 24 de junio y hasta el 24 de julio la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve la importancia del autocuidado. La fecha tiene a impulsar que cada persona pueda desarrollar acciones orientadas a mantener y/o mejorar su propia salud, la de su familia y personas de su entorno comunitario. Esta práctica reconoce que cada individuo es un agente activo en el manejo de la prevención y control de enfermedades, poniendo justamente el eje en el interés individual para realizar controles de salud, a través de la educación y promoción de la salud.

Por María Inés Alvarado*
para Diario Digital Femenino

Teniendo en cuenta que, para la OMS, la salud es: «Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo como la mera ausencia de enfermedad o dolencia»; concepto que se une, a su vez, con el de salud sexual como «un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad” y que, para que esta se logre y se mantenga, “los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y tratados a plenitud», se puede entender la importancia que tiene el hecho de que cada persona pueda vivir experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

Por otro lado, también entiende al autocuidado de la salud como un derecho y un deber: todas las personas tienen derecho a recibir orientación y atención médica sobre el cuidado de su salud, pero, también tienen la responsabilidad de seguir recomendaciones médicas y mantener hábitos que no afecten el estado de salud personal y comunitario. Los objetivos que la OMS propicia en el desarrollo de estas acciones están desarrollados principalmente en la adquisición de hábitos saludables y en la toma de mejores decisiones en materia de salud para aumentar la esperanza de vida. Estos hábitos, se plantean a partir de cuatro principios básicos:

  • Comer sano: una dieta sana y equilibrada que permita crecer y gozar de una buena salud física y mental.
  • Ser físicamente activo: poder enfrentar los quehaceres cotidianos y valerse de manera autónoma en forma independiente y efectiva.
  • Evitar el alcohol y el tabaco: porque detrás del consumo y abuso de estos productos se encuentra el origen de todo tipo de enfermedades.
  • Dormir lo suficiente: para sentirse mejor, controlar el estrés, mantener un estado de ánimo equilibrado.

Es mucho lo que desde las escuelas puede hacerse para trabajar esta problemática. Dentro del Eje Cuidar el cuerpo y la salud, la ESI reconoce la importancia de promover actitudes, hábitos y conductas capaces de fomentar una vida sana lo cual puede alcanzarse partiendo de un buen desarrollo de la autoestima y construcción de la autonomía personal, fundamental para la promoción de una buena salud. Abordar en las instituciones educativas cuestiones relacionadas con la salud incluye no solamente una mirada fisiológica del cuerpo, sino también una mirada relacional acerca del lugar que varones y mujeres ocupan socialmente, y como se construyen las atribuciones, ideas y representaciones en torno a las diferencias sexuales.

El autocuidado y la mirada de la ESI
El autocuidado y la mirada de la ESI

Por otro lado, es preciso entender que la mejor manera de trabajar en las escuelas los conceptos relacionados con la salud, es a partir de generar espacios de promoción y prevención entendiéndolas como todas aquellas acciones, procedimientos e intervenciones integrales, orientadas a mejorar sus condiciones para vivir y disfrutar de una vida saludable y tener salud. La prevención en salud exige una acción anticipada: ya sea evitar la aparición de enfermedades y/o embarazos no planificados, sino también de situaciones traumáticas y abusivas, dado que prevenir es sinónimo de “preparar”, “llegar antes de”, “impedir que se realice”. Y sumado a la acción de promover, lo cual significa dar impulso, fomentar, originar, generar, entonces el concepto es más amplio dado que apunta a transformar las condiciones de vida.

Dicho eje plantea la importancia de entender el cuerpo como lugar de identidad, lo cual implica entender y vivir al “cuerpo”, tanto en la relación que podemos observar a lo largo de la historia, como en las representaciones de lo cultural y lo social; qué lugar ocupa el consumo, que modelos estéticos se establecen en torno a él, y como se incluye esa mirada desde la diversidad. Tranversalizar los temas de salud es un contenido de la ESI. La Educación Sexual Integral debe promover conocimientos, habilidades y actitudes positivas, no solo frente a la sexualidad sino también en relación a aquellos comportamientos que puedan generar un riesgo para la salud integral.

(*) Docente, comunicadora. Co-directora de La ESI en juego.
Columnista de Diario Digital Femenino– De ESI Sí Se Habla

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