Marcha-Mujeres-Contra-Violencia-de-genero-4

Resonancias…

Los ecos de las consignas en el marco del #3J, aún se cuelan en la desnudez de los árboles que van terminando de despedir sus hojas a la espera de la temporada invernal que anuncia su llegada. Ecos que se potencian con las brisas activistas  y se transforman en marea imparable.

Por Mónica Vaccaro*

Nos queremos Vivas. Libres, desendeudadas y sin miedo. Niñas NO madres. Con esta justicia NO hay NiUnaMenos. Sin Salud Mental NO hay Ni Una Menos. En un mundo justo las Niñas NO son madres.

Resonancias en los días después de volver a las calles...
Resonancias en los días después de volver a las calles… Router Sergio Pérez

Aún resuenan los gritos urgentes, gritos colectivos de las pibas, de las no tan pibas, de elles y de cada ser que siempre ahí, abraza reclamos por cumplimiento y ampliación de derechos. Los ruidos que incomodan toman nuevas dimensiones en el día después, cuando banderas, carteles y pañuelos quedan en pausa hasta el próximo encuentro junto con el destello de tanta ternura que trae cobijo a los corazones tras la cosecha amorosa del reclamo colectivo. Los ruidos se transforman en más ruidos, en otros ruidos en otras voces que multiplicadas interpelan, salpican privilegios, individualismos, narcisismos en el intento de poner en jaque a  esta cultura patriarcal que invisibiliza, violenta y mata, impactando desde cualquiera de sus formas de vulneración de derechos, en la Salud-Salud integral-Salud Mental de las personas

También se filtran «chillidos» detractores, no sea que se note mucho que los reclamos multitudinarios toman cuerpo colectivo y se valore la organización social comunitaria de mujeres y diversidades. La descalificación e invisibilización como herramientas de la cultura de la cancelación toman diferentes ropajes de acuerdo a los escenarios.

La cobertura mediática de estos eventos es escasa o nula, con la clara intención de que las movilizaciones queden casi en el mismo lugar que todas las múltiples y silenciosas  tareas de cuidados a cargo de quienes cuidan. Cuidan/cuidamos las mismas personas (mujeres y diversidades) que alzamos voces por ampliación de derechos, algunas de ellas, en estos días con sus brazos y almas cansadas de revolver las ollas del amor,  se organizan para reclamar en la legislatura por reconocimiento a su trabajo a través de un salario digno. Eso tampoco tiene tanta prensa como algún iracundo candidatO (con O de patriarcado) que con tono de atropello amenazante y disciplinador sale de gira porque le habilitan su peligroso aullido antiderechos.

En medio de los nubarrones se alza una voz que ilumina y nos trae de nuevo al camino de la reflexión y la esperanza  «La lucha de las mujeres es por toda la humanidad. El patriarcado es un orden fundacional, arcaico; fue la primera forma de extracción de plusvalía, dé robo de valor, de opresión y la primera creación de una jerarquía de prestigio y de poder que obliga a los hombres a mantener determinadas actitudes y esfuerzos» Rita Segato [1]

Y sigue Rita un paso más adelante con su mensaje claro y enseñante con el cual coincido, considero que aplica a todos los ámbitos convocando a analizar y debatir en el camino a la deconstrucción  «…No basta el cuerpo, es necesario, como así en la lucha contra el racismo es necesaria una conciencia racial, en el campo del feminismo nosotras tenemos que acuñar la categoría de la conciencia de género, entonces, si hay una paridad de género, pero en esos cuerpos de mujer que entran a los cargos públicos no hay una conciencia de cuál es la posición de la mujer en la sociedad y de qué historias venimos las mujeres esa paridad no llegará a destino con su propósito» .

En este andar incesante con  interrogantes abiertos en todos los tiempos, en todos los lugares, apostando al fortalecimiento de canales de comunicación que habiliten voces y escucha alojadora a las historias en primera persona, con  las utopías como fuentes energéticas que abracen la esperanza, seguimos caminando hacia el horizonte que siempre se corre unos pasos más, anhelando transformar las políticas de escritorio en políticas de territorio con abordaje integral. Sosteniendo el  estandarte violeta/multicolor seguimos abriendo caminos, no fáciles, ni los de antes, ni los de ahora, ni los que vendrán.

Sosteniendo que lo personal es político interpelamos en los distintos espacios, incomodando prácticas patriarcales  enquistadas y desarmando el mito que por haber «cursado» o completado un formulario o tener un certificado de Ley Micaela [2] ya se tiene enfoque de género para intervenir y abordar esas situaciones.

De nuevo la marea hace olas y salpica los privilegios de todes y cada une, poniendo en tensión los supuestos saberes que sostienen relaciones de poder desigual entre quienes debemos alojar a las personas con sufrimiento subjetivo y quienes llegan solicitando acompañamiento a los ámbitos de salud, educación, seguridad y justicia, es URGENTE cambiar las miradas, informarse y formarse, incorporar programas de formación continua sin distinción de «jerarquías» en todos los poderes del estado, organizaciones civiles y con acceso a la comunidad en general .

Dentro del compromiso ético insoslayable en el marco de la especificidad de cada práctica, se debe garantizar a las personas en situación de vulnerabilidad por razones de género un abordaje respetuoso, cuidado responsable, integral y de calidad; mujeres, niñas, adolescentes, niñeces  y adolescencias trans-travestis, diversidades, no tienen más tiempo, la urgencia es HOY, la deconstrucción inminente. El llamado es URGENTE, el compromiso colectivo!!!

(*) Trabajadora de la Salud Mental y activista de Derechos Humanos.

[1] Rita Segato (Santiago de Chile, 2023).Escritora, antropóloga, especialista en temas de violencia patriarcal y género.
[2] Ley Micaela, 27499 (2019)

Fotos: Marchas contra las violencias. Archivo Infobae Sergio Pérez

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