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La demonización de movimientos y personas que buscan otras formas de desarrollo social, personal y colectivo, más comprometidas y en un marco de derechos humanos le quitan el sueño a presidente Milei, pues éstas representan un obstáculo para sus intereses, y de otros pocos, capitalistas. En ello, entonces, denomina lo que son estudios de género como “ideología de género”; el cuco malo ante su necesidad de control social y para lograr su objetivo toma medidas dictatoriales con el fin sacar del medio todo lo que pueda poner un freno a sus formas de destrucción de la sociedad y las personas.

Si bien podemos inferir que el capitalismo es considerado un sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción, la libre competencia y la búsqueda del beneficio individual, también puede ser visto como una ideología cuando se entiende como un conjunto de ideas, valores y creencias que justifican, promueven y legitiman este sistema económico.

La mirada al capitalismo cual sistema económico tiene su foco en las relaciones económicas: propiedad privada, mercado libre, oferta y demanda, acumulación de capital, y más. Su objetivo principal es la generación de riqueza y su distribución a través de mecanismos de mercado.

Pero, si ponemos el foco en las formas en las que algunos economistas instalan y pretenden perpetuar ese sistema económico, el presidente Javier Milei, por ejemplo, estamos ante una fuerte ideología capitalista de control social, una ideología que no tiene en cuenta a las personas. El capitalismo como ideología se basa, principalmente, en una visión del mundo donde importan la competencia, el éxito individual, el consumo y la innovación como pilares del progreso.

El capitalismo es una ideología
El capitalismo es una ideología

Por otra parte, van implícitos los conceptos culturales, éticos y políticos, promoviendo la idea de que el mercado libre es la forma más justa y eficiente de organizar la sociedad y en ese sentido, justifica las desigualdades económicas y sociales como resultado natural de las diferencias individuales en talento, esfuerzo o mérito.

Los ejemplos a lo antedicho son: el neoliberalismo, corriente ideológica que aboga por la desregulación, privatización y minimización del rol del Estado en la economía, afirmando que el mercado es el mejor asignador de recursos; la cultura del consumo como forma de realización personal y felicidad y la ética del trabajo y éxito individual, valores éstos que celebran la auto-superación y el enriquecimiento como indicadores de virtud y esfuerzo.

En contraposición, lo que él denomina “ideología de género” no son más que estudios que buscan no solo entender las dinámicas de género en las sociedades, sino también proponer formas de superar desigualdades y promover una convivencia más justa e inclusiva.

Según la IA, “los estudios de género son un campo interdisciplinario que examina cómo el género, entendido como una construcción social y cultural, influye en las experiencias, roles, relaciones y estructuras sociales. Se enfocan en analizar las ideas y prácticas relacionadas con el género y cómo estas interactúan con otras categorías como la raza, clase, sexualidad, etnicidad y capacidad”.

¿Qué es el género en este contexto?

El género se refiere a los roles, comportamientos, expectativas y normas sociales asociadas a lo que significa ser «hombre», «mujer» u otra identidad de género en una sociedad determinada. A diferencia del sexo (que se refiere a características biológicas como cromosomas, hormonas y anatomía), el género se centra en aspectos culturales y sociales.

Los principales temas de abordaje para los estudios de género son: la construcción social del género en el sentido de demostrar que los roles de género no son «naturales» o «inmutables»; las desigualdades de género que analizadas en diferentes áreas como el trabajo, la política, la educación y las familias. Importante punto para los estudios de género es la Interseccionalidad, donde se visibilizan las diversas formas de discriminación y desigualdad social tales como edad, género, raza, etnia, clase u orientación sexual, entre otras. Las masculinidades y roles masculinos, la representación de género en la cultura, las relaciones de poder y más. La importancia de estos estudios radica en entender cómo se forman y mantienen las desigualdades basadas en el género. Cuestionar y deconstruir las ideas tradicionales sobre el género y el sexo, promover la igualdad de género, la diversidad y la justicia social y generar conciencia crítica sobre cómo las normas de género impactan en personas y comunidades.

Perspectiva de género e interseccionalidad

Demonizar otras formas de construcción social, más igualitarias, libre de todas las formas de violencia, incluida la institucional le ha dado resultado al presidente de Argentina, de esa forma a llegado al poder con un discurso de aparente libertad, que solo se refiere a la libertad económica y para unos pocos, puesto que la política capitalista que instaló,  funciona como una ideología que moldea las creencias y valores culturales, políticos y sociales, justificando y reproduciendo el sistema económico en sí mismo.

La ausencia de una perspectiva de género e interseccionalidad en la concepción y práctica de la libertad implica perder de vista las desigualdades estructurales y las experiencias diversas que determinan cómo las personas acceden y ejercen sus derechos. Esto tiene consecuencias profundas, como las impuestas por Milei, que reduce la libertad termina a un concepto abstracto. En ese sentido, se invisibiliza cuestiones como:

  • Las barreras específicas que enfrentan las mujeres como la violencia de género, la brecha salarial o la doble carga laboral (trabajo remunerado y no remunerado).
  • Las personas racializadas, con discapacidad, de comunidades LGBTQ+, o en situaciones de pobreza enfrentan limitaciones adicionales que no son visibles desde un enfoque homogéneo.

La propuesta del presidente de Argentina, genera una noción de libertad que favorece a los grupos privilegiados y perpetúa la exclusión de los demás.

Incorporar las perspectivas de género e interseccionalidad permite construir una idea de libertad que sea realmente inclusiva, capaz de atender a las múltiples dimensiones de opresión y privilegio. Sin ellas, la «libertad» se convierte en una noción desigual que sólo beneficia a quienes ya están en posiciones de poder o privilegio.

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