La belleza que queremos… ¿o quieren?

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Por Admin octubre 22, 2015 22:29

“10 alimentos para lograr una panza chata – Claves para no engordar y llegar diez puntos al verano – Los vegetales más efectivos para estar en forma – Un cuerpo sin celulitis, sé tu propia esteticista!- Entrena durante 40 días y modela tus curvas”

La belleza que queremos ¿o quieren?

La belleza que queremos… ¿o quieren?


Por Vale Berman
Todos los sitios informativos digitales de hoy incluyen un espacio dedicado a la mujer que se suman a las tradicionales publicaciones destinadas a nosotras.
Recuperar la felicidad a través de la alimentación, como combinar el marrón con el negro a la hora de una entrevista laboral, saber delegar tareas, elegir bien un fin de semana romántico, organizar el hogar alegremente y cómo tener uñas y pelo brillantes, son sólo algunas de las sugerencias que nos acercan estas biblias femeninas. A juzgar por la abundante oferta, la sección “belleza y mujer” se ha convertido en infaltable en toda web.
Del exceso de sitios reservados para las mujeres deberíamos estar agradecidas por ser destinatarias de estos maravillosos consejos. Pero ¿son consejos?  Una sugerencia es un parecer que alguien da o recibe con el fin de hacer un bien, el problema de esta catarata de consejos muchas veces radica en las diferentes reacciones que nos provocan, a veces estas “sugerencias” pueden llegar al inconsciente como órdenes.
Distintos estudios, con diferente grado de rigurosidad y/o informalidad han convenido en afirmar que después de hojear revistas de belleza, un 90% de las mujeres se deprime. (Un estudio realizado por Laurie Mintz, Profesora de Psicología de la Universidad de Missouri, Columbia, eligió a 91 mujeres de entre 18 y 31 años y pidió que clasificaran su felicidad con 35 partes de su cuerpo, en una escala de uno a cinco.
Los investigadores encontraron que luego de ver (entre uno y tres minutos) fotografías de modelos esculturales, la insatisfacción de las encuestadas con respecto a su cuerpo aumentó significativamente). Las revistas o fotos, muestran cuerpos perfectos a base de photoshop y trucos, las dietas “milagrosas” que se ofrecen no cuentan del equilibrio inmunológico necesario para estar sano y que todo el organismo funcione en armonía, las ideas sobre como vestirse y combinar maquillaje con calzado no se adaptan a la economía de muchas de nosotras, los planes para escapadas románticas no hablan de las dificultades que surgen en los vínculos en ratos de ocio. Sin embargo, desde el centro mismo de la producción cultural se sigue insistiendo con explotar el espacio Mujer-Belleza-Felicidad ¿Por qué?
El lado oculto de los consejos
Naomi Wolf, escritora y politóloga estadounidense, realizó una obra que pone luz sobre este asuntito de la belleza que nos atraviesa a todas las mujeres, algunas declaradamente seguidoras y fanáticas del tema y otras descaradamente indiferentes, hasta el momento en que se confiesan con la almohada. En el mito de la belleza, Wolf, sostiene que una vez que la mujer ha logrado conquistar el derecho al estudio, ha ocupado puestos de relevancia en el mundo del trabajo y ha podido emanciparse de la figura del hombre para constituirse como sujeta social, se encuentra libre y poderosa, sin embargo, los asuntos, aparentemente, frívolos acechan, generando preocupaciones triviales, pero que demandan un gasto de energía que finalmente terminan desgastando el poder logrado.
Sostiene Wolf en su tesis, “A pesar de la vergüenza, el complejo de culpa y la negación, (de admitir estas preocupaciones) más y más mujeres sospechan que no es tanto que estén neuróticas y solas, sino más bien que algo más importante está en juego, algo que tiene que ver con la relación entre liberación femenina y belleza femenina. Entre más obstáculos materiales y legales son superados por las mujeres, más nos pesan imágenes de belleza inflexibles y crueles.”
Cabría preguntarnos por qué, así como nos ocupa la tarea, a algunas, día a día, de batallar contra los estereotipos de belleza y dignificar elecciones personales. La respuesta, más que encontrarla, la debemos construir.
Michelle Mattelart es otra autora que nos ayuda a entender parte de este asunto complejo, para Mattelart, la mujer es un blanco fácil de los medios de comunicación de masas. La escritora francesa, realizó un trabajo en 1981 para UNESCO, “Mujeres e industrias culturales” en el que desarrolla una teoría que parte, también, de la liberación de las mujeres después de aquellas revolucionarias luchas feministas y advierte de qué modo incorporó esa liberación el “orden social” dominante. Los medios, a través de las revistas femeninas (que van evolucionando y adaptándose según los tiempos), se aplican en acompañar la cotidianidad femenina creando un ideal y una imagen de mujer, el modelo de mujer que construye y transmiten (un modelo sexista, clasista, urbano e industrial) es funcional con las necesidades del sistema y con su evolución. Antes, al orden social le convenía una mujer en el hogar, ahora es imprescindible una mujer que consuma todo tipo de productos, cuánto más insatisfecha más consumirá.
 De qué hablamos cuando hablamos de imagen.
Entre los cientos de consejos de cómo obtener la panza chata, el pelo brillante, las piernas sin celulitis y una piel joven,  también es posible encontrar diez modos para que la mirada de los demás no te importe. Eso sí, es imposible llegar a ese capítulo sin transitar antes por el catálogo de moda de esta temporada y de las miles de razones por las que conviene ser una mujer dedicada a la belleza, dedicada a obedecer, dedicada a comprar productos, dedicada a gastar, dedicada a sufrir y entregada a la ardua tarea de re-convertirse día a día en esa mujer ideal.
De la selfie al mundo vamos construyendo nuestra propia mirada de nosotras mismas, pero jamás esa percepción es indiferente al medio en el que interactuamos y desde el cual recibimos ese bombardeo de órdenes. La auto- percepción es una subjetividad muy lábil y que está en una continua  de-construcción y re-construcción, no estamos tan liberadas de las millones de propuestas que nos ofrecen con la promesa de ser más lindas y con eso más aceptadas. La aceptación de los demás en este mundo veloz, no es estática, se debe conquistar día a día a la velocidad de quien agrega amigos en facebook.
Podemos afirmar que las mujeres ya no somos esclavas en la cocina, que hacemos dieta por razones de salud, que seguimos la moda porque nos encanta, que buscamos mejorar nuestra piel porque nos hace bien vernos mejor, que entrenamos porque nos proporciona endorfinas, pero lo que no podemos dejar de reconocer es que corremos detrás de la industria de la belleza, disciplinadas, una vez más, como alguna vez se nos disciplinó en la escuela o a nuestras antecesoras, en el hogar.
 

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