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La pansexualidad es una orientación sexual o emocional hacia cualquier persona, independientemente de cuál sea su género.

Por Emiliano Samar*

Escucha este artículo en la voz de Marina Colado

Plan B es una película argentina de 2009. Considerada la ópera prima del director argentino Marco Berger, la protagonizan Manuel Vignau (Bruno), Lucas Ferraro (Pablo) y Mercedes Quinteros (Laura). El conflicto se desencadena cuando Laura decide cortar la relación con Bruno y comienza un vínculo con Pablo. Bruno, en su afán por recuperarla, idea un plan: seducir a Pablo, porque se entera de que alguna vez tuvo una historia con un hombre. Lo que no saben ninguno de ellos dos es que ese «Plan B» traerá mucho más que un juego para ambos, despertará el deseo y el amor allí donde no lo buscaban.

Plan B
Plan B

Muchas veces se considera a la pansexualidad como sinónimo de la bisexualidad. Sin embargo, diferentes referentes pansexuales afirman que, mientras a los bisexuales los mueve cierto patrón binario (atracción hacia ellos y ellas) a los pansexuales les atraen las personas, sin consideración de los géneros (masculino, femenino o no binario) o sexos (varón, mujer o intersexual).

Las personas pansexuales suelen afirmar que el género y el sexo son conceptos vacíos de significado, sin importancia a la hora de sentir atracción. Desde un punto de vista literal, la bisexualidad se entiende como “atracción hacia dos géneros” (prefijo bi-, dos), por lo que se diferencia del “todos”, propio de la pansexualidad.

En el contexto del dualismo de género, los dos géneros objeto de atracción de la bisexualidad son el masculino y el femenino; mientras que la pansexualidad reconoce que hay más de dos géneros. O dicho de otro modo, la pansexualidad no cree en los géneros porque considera que tanto la identidad de género como la expresión de género son realidades flexibles y fluidas.

Zygmunt Bauman señala que el encuentro entre “los sexos” es el terreno en el que la naturaleza y la cultura se encontraron por primera vez. En términos culturales deberíamos considerar el amplio abanico que despliega la cuestión de los géneros. En tiempos “líquidos” o “gaseosos”, como el mismo autor señala, podríamos considerarlos cargados de fluidez y dinamismo.

Para Judith Butler el género es identificación, repetición e imitación, significaciones que se encarnan. En ese sentido, no habiendo variables de medición para actos o atributos de género, no podría sostenerse que estos sean verdaderos o falsos. No hay una identidad preexistente, lo que según Butler existe es una “ficción reguladora”. Esta ficción responde a aquellos términos culturales que se encargan de sostener el predominio hetero-normativo, machista y patriarcal. No existen solo los dos géneros establecidos, sino diversas identidades de género posibles de ser construidas.

Plan B
Plan B

Hoy no hay impedimentos para enamorarse de alguien, el mundo expone otredades diversas y variadas. La pansexualidad presente en la contemporaneidad: uno de los diferentes modos de llamar o nombrar a las prácticas sexuales y afectivas actuales. El concepto de pansexualidad se vuelve entonces la posibilidad de incluir la diversidad sexual y de géneros en una categoría abierta y múltiple.

Si bien la película que da entrada a esta temática no remite expresamente a esta categorización, relata el encuentro de dos que, sin encasillarse en el vínculo, se sorprenden ambos al quererse, desearse, esperarse. Y el cine anticipa el fotograma y deja ver algo de los temas por venir.

Ezequiel Buetti reflexiona con respecto al cine en nuestra historia: “La liberación artística que trajo el retorno democrático en 1983 no excedió la faceta política: la sociedad, aletargada, necesitaba ver plasmado el horror en pantalla, experimentar una catarsis colectiva en el cine”. Pasaron muchos años para que otras historias de amor pudiesen ser contadas desde discursos que no necesiten recovecos para contar, o escondites para decir.

Judith Bettler insiste en que el llamado es a dejar que las vidas de las minorías de género y sexuales sean más posibles y más vivibles, que puedan moverse con libertad. El arte deviene en llave para dejarnos ver. La superación de los estereotipos y la fluidez de amar encuentran en la pantalla grande el reflejo de una sociedad que comienza a mostrarse más libre. Seguiremos yendo con la certeza de que la transformación cultural es inevitable, que comprometerse e implicarse es necesario y que la visibilidad es parte de la liberación.

(*) Columnista de Diario Digital Femenino
@emilianosamar
emilianosamar@gmail.com

1 Comentarios

    • Pierina -

    • agosto 31, 2021 a las 23:19 pm

    Excelente nota! Invita a la reflexión!

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