@SilvanaYaquesFotografias

Marisa Cuello. 

A Marisa la relaciono con la palabra sensibilidad. Sensibilidad como una mezcla de palabras e imágenes: Miedo, llanto, empatía, ternura, esperanza, quiebre, fuego encendido en la mente, canción de cuna.

Su voz es liviana y suave como alas de pájaros, pero lo que dice es filoso como corte de cuchillo.

Marisa es ilustradora, dicta talleres de ilustración, tiene una librería en Capilla del Monte (Córdoba) y forma parte de la Cooperativa Gráfica «Lavanda»

Por Mari Blanca*
Ph: @SilvanaYaquesFotografias

¿Quién sos y que hacés?

-Mi nombre es Marisa, soy madre e ilustradora. Especialmente me gusta dedicarme a ilustrar historias pensadas para niñes. Comparto talleres sobre ilustración y comunicación con imágenes, circulo libros y acompaño acciones contra la violencia sexual. Actualmente, soy parte de Lavanda, una cooperativa gráfica en Capilla del Monte, Córdoba.

¿Cuándo aparece el feminismo en tu vida?

-Siento que, más allá de haber crecido en una familia tradicional, cierta perspectiva feminista estuvo presente en mi crianza. Mi madre nunca nos ocultó a mi hermana y a mí que de elegir hubiera preferido no tener hijas. No por misoginia, si no contrariamente a ello por tener en claro que “la vida de las mujeres es mucho más difícil”. Nací en 1986, por lo que, desde su propia experiencia, siempre intentó mostrarme principalmente la importancia de la independencia económica. Luego vuelve a aparecer de manera más explícita a mis 20 años al sufrir una violación en la calle, de mano de Sandra Barilari (militante y consultora psicosocial feminista, autora del libro “Efecto dominó”) y su acompañamiento terapéutico a sobrevivientes de violencia sexual. Para el año 2012, registro al movimiento con mucho más peso, convicción e información al reconocerme maternando bajo situación de violencia de género. En enero de 2014, tomo la decisión de realizar la denuncia en la OVD al conocer a mujeres militantes como María Victoria Pereyra Rozas (escritora y parte de Librería de Mujeres). Para el primer #NiUnaMenos, ya no había vuelta atrás en mi posicionamiento político y las ganas mover fichas al respecto.

¿En qué momento te enterás que existe el activismo contra la violencia sexual hacia niñes y adolescentes?

-Sinceramente, no recuerdo. Si puedo enumerar activistas que a lo largo de estos últimos años me hicieron sentir acompañada (algunes cerquita, otres desde las redes sociales), reflexionar, y entender la validación y valoración de nuestras voces para la construcción de herramientas de supervivencia. Desde las experiencias subjetivas que se ramifican, volviéndose colectivas. Pienso que todes deberían conocer, leer y escuchar a: Sandra Barilari y el efecto dominó, a Paula Rodriguez de Red Viva Punilla y su amoroso trabajo territorial, a Loa Resentida de @obscenaeslaviolencia, a Ariell Carolina Luján y el inmenso #YaNoNosCallamosMás, a Tenshi de @fision_ciruja, a cada madre protectora que alza la voz, al Colectivo Yo Si Te Creo por pulsar el grito global, a vos Mariposa Blanca y tu abrazo conjunto, y a la resistencia y lucha incansable de Flavia Saganías (madre protectora de Capilla del Monte, condenada a 23 años de prisión).

¿En qué consiste tu activismo con respecto a esta temática?

-Creo que la primera acción es nombrándome sobreviviente de violencia sexual, problematizando la temática en los espacios que habito y en las redes sociales. No ocultándole a mis círculos de confianza los diferentes procesos en torno a mi salud mental y las consecuencias postraumáticas. Pienso que esto ayuda a romper los ciclos de revictimización, de estigmatización y juicios capacitistas.

Por otro lado, acompaño acciones y casos específicos utilizando como herramienta la ilustración y el activismo gráfico como medios para la visibilización. Circulo material sobre la temática y para la implementación de la ESI. Actualmente colaboro con Red Viva Punilla y soy parte de “El abrazo conjunto”, encuentros de sobrevivientes de violencia sexual en Capilla del Monte, Córdoba.

 ¿Cómo influyó en tu vida personal volverte activista?

-Siento que acompaño a activistas, no sé si nombrarme así a mí misma. ¡Me parece un montón! Si puedo decir que me da una gran seguridad. Situarme en mi propia vivencia con convicción, me hace sentir más conectada con mi cuerpo físico. Y eso es un montón, porque durante muchos años sentí una gran desconexión.

Marisa Cuello, ilustradora: "me gusta dedicarme a ilustrar historias pensadas para niñes"
Marisa Cuello, ilustradora: «me gusta dedicarme a ilustrar historias pensadas para niñes»

¿Qué otros atravesamientos y luchas te motivan?

-Creo en la diversificación de representaciones de personas en las producciones artístico-culturales para niñes, como acciones preventivas de violencias. Como ilustradora, trabajo en historias que promuevan el respeto por la diversidad y la ruptura de estereotipos desde una perspectiva interseccional. Desde este lugar, propongo reflexionar sobre la lectura de los cuerpos. Las personas que podemos ver con los ojos, desde muy pequeñes consumimos representaciones de cuerpos, relacionados con contextos y acciones específicas. Estos son los llamados estereotipos, estos estereotipos se traducen en mandatos que generan expectativas y presiones que habilitan o no determinadas acciones a ciertos cuerpos. Estas expectativas interfieren en nuestras relaciones con les demás y con la construcción de la propia identidad. Ampliar y diversificar las representaciones es fundamental para validar existencias por fuera de la norma y las lógicas hegemónicas patriarcales, capitalistas y coloniales. Hay una fuerza enorme en las experiencias transfeministas, antirracistas, originarias desde la concepción de cuerpos-territorios, en los activismos por la diversidad funcional, neurodiversidad, activismos gordxs, por la diversidad corporal… Visiones que sirven de canal para interpelar la lectura en la comunicación con imágenes y sus “convenciones universalizadas”. Aquello que naturalizamos en los consumos, adquirimos involuntariamente como propio (aunque realmente no lo sea), y luego reproducimos. Sueño con niñeces con mayores posibilidades en la construcción de su identidad y en la vinculación con les otres.

Por otro lado, me motiva la visibilización de las violencias y vulneraciones específicas hacia xa-maternidades y de las niñeces y adolescencias a su cuidado, de parte de los padres varones heterocis. El señalamiento de la violencia vicaria, tan cotidiana para nosotras y tan poco nombrada.

¿Cómo llevas las distintas luchas que te motivan?

-Creo que como todes, a veces agotada y a veces motivada por la esperanza. Me reconozco muy sensible a determinados tratos que están, lamentablemente, muy arraigados en las organizaciones, por lo que me siento mucho mejor trabajando en red. No soy de ir a marchas o actividades masivas. Quienes siguen repitiendo la consigna que “la lucha están las calles”, deberían replantearse las diferentes características que pueden hacer de la calle un lugar hostil e inhabitable para muchas realidades y no por eso somos ajenxs a los procesos de transformación social y política.

¿Cuáles son los principales cambios que necesitamos, como sociedad, para terminar con la violencia sexual hacia niñes y adolescentes?

-Ay qué difícil. Creo que como principal desacralizar la familia y los ídolos populares. Piedras fundamentales de la cultura violatoria y la impunidad social de los depredadores. Promover los cuidados colectivos, redes afectivas y círculos seguros, por fuera de la pareja heterosexual. Visibilizar que estamos dentro de una cultura adultocéntrica y habilitar más la voz y el respeto a los deseos de les niñes, con diálogos más sinceros. Como principal herramienta, pulsar la efectiva implementación de la Educación Sexual Integral no binaria. Interrumpir la reproducción de las representaciones de poder y masculinidades violentas en los contenidos que les acercamos a les niñes. Hablar, hablar y hablar sobre el tema. Y escucharnos, aprendiendo a empatizar.

¿Qué soñás para la sociedad en relación a esta temática?

-Como gran sueño que podamos festejar un “nunca más”. Pero como más inmediato que se cumpla el “Yo sí te creo”, que haya un apañe real a niñeces y adolescencias sobrevivientes que levantan la voz. Que no se estigmatice y criminalice a madres protectoras. Que nos crean y acompañen, desterrando a los violadores. Y que vayan presos de por vida. Ni olvido ni perdón.

¿Qué soñas para tu vida personal?

– Hoy por hoy quisiera mantener las redes afectivas que construí, que me ayudan a sostenerme. Seguir trabajando y activando en la ilustración, que es lo me gusta y motiva para un bienestar propio y colectivo. Poder lograr tener un techo permanente y saludable para hijito. Quiero poder cantar y bailar sin vergüenza. Aprender a decir que no más seguido, habitar el enojo sin culpa. Respirar en calma. Y disfrutar más. Mucho más.

(*) Mariposa Blanca, artista. Transfeminista interseccional. Abolicionista. Vegana. Ecologista. Anticapitalista. DDHH niñes.
Visita su Canal: https://www.youtube.com/c/MariposaBlancaCantante

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