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Semana Mundial de la Lactancia Materna, en el mes de la Celebración de la madre Tierra

Para quienes no creemos en las casualidades, debemos buscar la causalidad de las cosas. Comienza el mes de agosto, en él se conmemora y honra a la Madre Tierra, pero junto con otras conmemoraciones en la primera semana de este mes también se celebra a nivel mundial la Concientización de la Lactancia Materna.

Por Natalia Voragini Weth*

Formalmente, esta fecha fue elegida en relación a la Declaración de Innocenti, formulada por altos cargos de la OMS y UNICEF en el año 1990, en Florencia, Italia. En la misma se estableció como meta mundial para la salud y nutrición óptima de la madre y cuerpo gestante y del niño y la niña, que al nacer puedan ser amamantados y amamantadas hasta los seis meses de edad, incitando a los países a hacer un esfuerzo de “reforzar la cultura del amamantamiento”.

En la actualidad más de 170 países desarrollan diversas actividades científicas, junto a las madres y el personal médico, con la finalidad de estimular y favorecer el amamantamiento.

Dicha semana es coordinada por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna (WABA, por sus siglas en inglés), una red global de individuos e individuas y organizaciones que luchan por promover y apoyar la difusión de sus beneficios en los y las recién nacidos y nacidas, además de su efecto positivo sobre la salud de las madres.

Lactancia materna y Capitalismo
Lactancia materna y Capitalismo

Ahora bien, ¿por qué fue necesario concientizar sobre el primer alimento adecuado para las personas? ¿Por qué se concientiza durante una semana sobre la lactancia? Es justamente allí donde se encuentra la relación de las fechas, el sistema capitalista se caló en los huesos de los y las seres que consumían, y para ello fue necesario boicotear lo natural, se llegó a cuestionar que la leche materna no alimentaba tanto como la de formula, que los y las bebés no crecían “tan sanos y fuertes”, igual procedimiento se  implementó para menospreciar o desprestigiar los alimentos que se extraían de la tierra o surgían de sus frutos,  los cuales muchos fueron reemplazados por productos artificiales y químicos, que se generaban en series en industrias. Las producciones en masas, en muchas culturas urbanas, reemplazaron aquello que llegaba fresco, sin conservantes, sin agregados químicos, el capitalismo de la mano del patriarcado nos dijo cómo debíamos parir, cuándo, dónde, en qué posición, lo mismo nos indicaban cómo debía ser ese primer vinculo materno, con la mirada juzgadora, a la que hoy podemos reconocer como violencia obstétrica, se nos acusaban de “malas madres”, “perezosas”, “pocas mujeres”,  si el calostro no salía en las primeras horas de paridas, si la leche no era la suficiente, si el o la bebé no crecía en los estándares esperables.

No fueron  las feministas las que comenzamos a concientizar sobre el primer alimento, leche materna, sino varias las organizaciones internacionales, a las que acompañamos en lo que ven reflejadas sus investigaciones. Por ejemplo, UNICEF elaboró un informe en el año 2017 indicado que la misma podría contribuir a salvar alrededor de 820.000 recién nacidos y nacidas de hasta 6 meses de edad en todo el mundo. Además, alertaba sobre las cifras dispares a nivel global, donde sólo el 40% de los y las recién nacidos y nacidas, eran alimentados y alimentadas exclusivamente a base de leche materna durante sus primeros 6 meses, un problema que afectaba especialmente a Latinoamérica. Pero sí fuimos las feministas las que comenzamos a exigir respeto en los espacios públicos y al no ser condenadas por amamantar, que el acto no es como tal un acto morboso, que la teta que alimenta, por no ser la teta que se exhibe para provocar, estimular, pornograficar el cuerpo femenino, es el alimento sano y necesario para hijos e hijas.

Se vuelve imperioso, exigible y hasta puede sonar reiterativo, generar acciones coordinadas para crear conciencia en la población y comunicar los argumentos por los que la lactancia materna contribuye a un mundo más saludable, mejor educado, más equitativo y más sostenible para el medio ambiente.

La lactancia materna es una forma económica de darle la mejor nutrición a un y una bebé. La leche materna contiene elementos inmunológicos, que protegen al y la bebé y previene enfermedades respiratorias, gastrointestinales, alergias y muchas otras, evita la desnutrición tanto como la obesidad, favorece el desarrollo del cerebro, mejora el apego mutuo y la contención emocional que él y la bebé necesitan. También, es muy valiosa para la madre, ya que disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama, osteoporosis y otras enfermedades.

Para acceder a información académica y formal, podes ingresar a: https://www.argentina.gob.ar/salud/crecerconsalud/primermes/lactanciamaterna

(*) Licenciada en Trabajo Social, Profesora de Primaria. Docente del Seminario de DDHH de la FCH, UNPam
nattivw@hotmail.com

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