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Cotidianamente nos indignamos y dolemos por cada una de las mujeres que mueren en femicidios y nos quedamos atrapadxs en el análisis coyuntural de cada caso, en los detalles dantescos que los medios – desde la promoción de un morbo que sustituye el lugar que deberíamos darle al análisis – usufructúan de modo inhumano.

tumblr_inline_oob4n6k6Jn1t82p0d_1280Por María Laura Razzari*

Las personas de todo el mundo estamos siendo violadas incesantemente cada día en nuestros propios cuerpos y a través de los cuerpos de lxs otrxs, a través del dolor emocional propio o de lxs otrxs, a través de la opresión y la indignidad propia y de lxs otrxs.

Existe una infinita variedad de modos de violar, porque violar no es un crimen sexual es un crimen que expresa el orden político de un mundo donde 8 personas siendo dueñas del 50% de la riqueza logran disponer de las condiciones de vida o las formas de muerte del resto de lxs seres que habitan el planeta.

Violar no es penetrar un ano o una vagina como supone una ley miope que no alcanza a ver el ultraje de una niña sometida por un varón adulto a una felatio, no.

Violar es un acto de dominación que expresa, a través del Ser que lo encarna y lleva a cabo, un orden que presupone una cultura determinada en la que existen valores morales que custodiar.

El orden de la dominación que rige en el mundo de lxs 8 dueñxs, exige que se automaticen las conciencias de un enorme ejército de seres humanxs para que se ofrezcan disciplinada y voluntariamente a estar alertas, vigilantes, controlando a sus pares para que ese orden siga vigente.

Para que puedas ver como una película de cine la guerra en Siria por ejemplo.

Lxs violadorxs sexuales en este sentido no son diferentes de las fuerzas parapoliciales que proliferan en todo el planeta, ni de las mafias que usufructúan las guerras, ni de la policía que acaba de apalear a nuestros docentes al querer instalar en un espacio público una escuela itinerante.

El cuerpo en libertad de una mujer, que ha sido preconcebida por la cultura de la dominación como un sujeta con un status diferente al del varón, es equivalente a esa escuela itinerante que rompe con la orden política originaria de Ser en tanto lo que requiere el orden de la dominación que también la ha preconcebido: Micaela y la Escuela Itinerante se convierten así en elementos disruptores del orden y por ello deberán ser – al decir de Rita Segato, de quien tomo esta línea de análisis – moralizadxs.

Cada vez que somos moralizadxs, somos violadxs.

El sinceramiento de la economía implica una política moralizante por la que tenemos que pagar todxs los supuestos abusos de otrxs: es una política moralizante que viola las necesidades básicas sin desordenar el esquema de dominación, sino muy por el contrario, lo ajusta, lo consolida y logra que descienda el consumo de leche mientras crece el consumo de artículos de lujo como vehículos de alta gama.

Así las corporaciones te violan.

Vos que saliste como yo con tu bandera a pedir justicia por Micaela y por tantas más…

Vos que gritás #Niunamenos #Vivasnosqueremos!

Vos que tomás la calle en defensa de la Educación Pública, sos consciente de que la política neoliberal es un agente de orden para el mundo de lxs 8 dueñxs, y sabés que te están violando a diario todxs esxs otrxs que no toman la calle con vos, porque desde su silencio gritan el discurso moralizante de lxs amos que retienen el poder.

Vos que guardás silencio en la sombra, o nos boicoteás las luchas por considerarnos politizadxs, irresponsables, incumplidorxs no te equivocás ni un poco cuando advertís que la Micaela militante y lxs docentxs rebeladxs somos la expresión del desorden.

Es así: la violación es el arma de guerra más actual para sostener el orden que Rita llama de la “dueñidad”.

Y vos, agente de moralidad, estás dejando que suceda.

Vos, desde la otra vereda, consentís mi violación.

* Profesora de Historia y Filosofía – Concejala Bloque Feminista HCD Chivilcoy – Presidenta de Asociación Civil Maltratocero

Fuente: Maltratocero

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