Por Ada Rico*
Cuando un femicida no sólo asesina a su víctima directa sino también a personas que puedan tener vínculos familiares con esa víctima, a quienes intenten detener el femicidio o hayan quedado en la línea de fuego durante el ataque, o a alguien cuya muerte podría castigar psíquicamente a la mujer que victimizan, hablamos de un «femicidio vinculado». El de Hurlingham es un caso de femicidio vinculado, y aunque puede pensarse que estamos ante una situación de violencia inédita, estos casos están pasando: de 2008 a 2016 hubo 13 femicidios triples, 3 cuádruples y uno quíntuple.
El femicida entra en un estadío que no es de locura: esto fue totalmente premeditado. Primero actuó en William Morris y después en Villa Tesei: destruyó todo lo que tal vez consideró que se oponía a su relación, o simplemente todo aquello que Romina quería.
Algunas veces estos casos se dan cuando los femicidas creen que la familia de su víctima los combate, o cuando saben que están atacando a alguien y que de esa manera harán sufrir a la mujer. Es que, fundamentalmente, el objeto del agresor es causarle dolor a la víctima, aunque estar en la mente de esos perversos es muy difícil para quienes no podemos pensar en esos términos.
El agresor siente que tiene que demostrar que tiene el poder, y eso puede implicar que una vez que cometió un femicidio siga en el estadío en el que su única intención es destruir. Incluso cuando un femicida se suicida -ocurre, aproximadamente en el 20% de los casos, y el 90% de los suicidios es de agentes retirados o actuales de las fuerzas de seguridad- puede ser una demostración de poder, de que él es quien decide lo que va a ocurrirle.
Es importante recalcar que no estamos hablando de un enfermo, porque suele decirse «está loco» o «está enfermo», y eso coloca a los agresores en un lugar de justificación, y esto no tiene justificación. Es importante también que la Justicia haga Justicia, ya que muchas veces las víctimas han presentado denuncias previamente. Y es importante, desde ya, que el Estado lleve estadísticas oficiales de femicidios. Desde hace dos años la Corte Suprema de Justicia releva casos, pero tendrían que mejorar bastante: por ejemplo, cuando el femicida se suicida no se contempla el femicidio ya que no hay victimario al que judicializar. Pero el femicidio ya se ha cometido.
*Ada Rico encabeza la ONG «La Casa del Encuentro», que desde 2008 releva casos de violencia de género y lleva estadísticas anuales de femicidios en la Argentina.
Fuente: Clarín