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Editorial de Diario Digital Femenino

Audio en la voz de Marina Colado

La ESI es un derecho. Desde el año 2006, cuando se sanciona por ley 26150 la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral, muchos fueron los intentos por desarrollar acciones para su implementación y muchas, también las acciones contrarias a efectivizarla. ¿Por qué seguimos exigiendo su correcta y completa implementación a 15 años de su dictamen? Porque aún nos encontramos con una gran cantidad de trabas e incumplimientos que no garantizan que ese derecho llegue a chicos, chicas y adolescentes de todo el país.

El derecho a la ESI
El derecho a la ESI

Recordemos que la Ley de ESI fue sancionada en un período histórico de la Argentina caracterizado por la ampliación de derechos de varios sectores desprotegidos de la población, entre los cuales se encontraban las infancias. Junto a otras leyes como la de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes N° 26.061 (2005) y la de Educación Nacional N° 26.206 (2006) se promovió considerar a niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos, modificando conceptos como el de Patria Potestad y estableciendo que las personas menores de 18 años tienen capacidad y derecho a participar en las decisiones que afectan sus propias vidas.

Los lineamientos curriculares básicos que forman la ESI, fueron elaborados a lo largo de dos años por una comisión interdisciplinaria de especialistas en la temática y acordada por representantes de las distintas comunidades educativas y responden a una gran cantidad de temáticas aptas para ser desarrolladas en cada nivel de educación: Inicial, Primaria, Secundaria y Formación Docente, haciendo eje principalmente en “la perspectiva de género, el enfoque integral de la educación sexual, la promoción de la salud y la consideración de las personas como sujetos de derecho”. Estos son:

  1. a) Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la formación armónica, equilibrada y permanente de las personas;
  2. b) Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral;
  3. c) Promover actitudes responsables ante la sexualidad;
  4. d) Prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular;
  5. e) Procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.

A simple vista, estos lineamientos no deberían causar ningún tipo de cuestionamiento sino todo lo contrario, muestran y argumentan la importancia que debe tener el cuidado, la prevención, el respeto y la igualdad de oportunidades como bases sólidas para el crecimiento de una sociedad libre y autónoma.

En 2018 y a efectos de dar cumplimiento efectivo a la Ley N° 26.150 y sus complementarias, el Consejo Federal de Educación sancionó la Resolución CFE N° 340/18 profundizando en el enfoque integral de la sexualidad a través de un equipo referente en ESI en cada escuela, además de desarrollarla en cinco ejes conceptuales: Cuidado del cuerpo y la salud; Valoración de la afectividad; Equidad de género; Respeto por la Diversidad; Ejercicio de derechos, ampliando, de esta manera, la mirada en términos de derechos y la inclusión de las diversidades, que no estaban presentes en el texto original de las Ley de 20106.

Si bien en algunas provincias y distritos de nuestro país, desde 2016, se desarrolla “La semana de la ESI” durante la última semana de septiembre, y en otras jurisdicciones se ponen días de Jornada ESI obligatorias por calendario escolar, creemos que apenas es un intento de recordar su importancia para desarrollar a lo largo de ese tiempo, actividades aisladas y así subsanar su incompleta implementación. A pesar de estas acciones, aún son pocas las instituciones educativas que abordan la ESI de manera integral y el trabajo de llevarla a las aulas sigue siendo de un reducido grupo de docentes y profesionales de la educación que se capacitan por su cuenta, sacrifican horas de sueños y actividades personales y desarrollan estrategias para responder las dudas e inquietudes de miles de estudiantes. El esfuerzo por garantizar derechos, sigue siendo de un grupo reducido. Quienes damos ESI todos los días, no sólo una semana, reclamamos diariamente en las instituciones donde ejercemos, que la ESI no es una semana, ni una jornada de un día, sino un derecho de todos los días porque asegura el acceso a la información y a los derechos, algo que es responsabilidad de cada docente.

La pregunta es ¿por qué? Si entendemos que la ESI promueve un discurso emancipador y democratizador, ¿cuáles son los aspectos negativos que dificultan su implementación efectiva? En principio, porque al enseñar la sexualidad como un concepto que excede la genitalidad da herramientas a niñeces y adolescencias para poder expresar lo que sienten, lo que quieren y pueden elegir. Que puedan decidir por sí mismxs cuando tener relaciones sexuales, aprender a cuidarse, a decidir si quieren embarazarse o abortar, decidir si se identifican o no con el género asignado al nacer, que cuestionen los privilegios machistas y pongan en tensión las armonías familiares heteronormativas. Y, en segundo lugar, porque estos discursos provocan un movimiento de las estructuras adultocéntricas al cuestionar años de patriarcado y violencia simbólica aceptados como “normalidad”. ¿Por qué la ESI se sigue resistiendo? Porque interpela a las instituciones educativas y a los propios ministerios encargados de velar por las vidas de niñeces y adolescentes. Lo que, sin duda, aún está trabando la implementación total del derecho a recibir Educación Sexual Integral.

 

Diario Digital Femenino

 

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