Belén 2

Tiempo atrás entrevisté a Belén Chacón, sobreviviente de violencia sexual en la niñez, justo antes de que se dictaminara el fallo de la demanda contra su hermano Pablo Ezequiel Chacón, el violento Luego de haber atravesado dos etapas del juicio que consideraron que el litigio debía continuar, en la última instancia los doctores Jorge Ariel Apolo, María Rosa Cassará y David Perelmuter sentenciaron que, aun con los hechos probados, como afirma propio fallo, el acusado debía ser sobreseído porque el caso había prescripto. Hoy, tras conocer también los resultados del caso de Thelma Fardin y las acusaciones de Lucas Benvenuto a Jay Mammon, vuelvo a hablar con Belén para que nos explique, desde su perspectiva, qué implica esto para los violentos, las víctimas y la sociedad toda.

Por Carola Hs*

-Belén, ¿qué significa una prescripción y un sobreseimiento?

– En la legislación argentina todos los crímenes, excepto los de lesa humanidad, tienen un tiempo máximo en los que pueden ser juzgados. Una vez que se sobrepasa determinado tiempo desde el último hecho, el crimen ya no es juzgable. Y si no es juzgable, aun cuando, como en mi caso, los crímenes hayan sido probados en forma y modo, el imputado queda sobreseído, es decir: no se lo condena por sus crímenes por una cuestión de tiempo.

:- ¿Y entonces cuál sería la diferencia entre una absolución y un sobreseimiento?

B:- Absolución implica la no culpabilidad, o que no hay pruebas suficientes como para determinar una culpabilidad. En el caso de Thelma, se utiliza la palabra absolución aun cuando algunos hechos fueron comprobados, y además lo tomaron por prescripto, al ser un juicio en donde participaron varios países y leyes internacionales no sabría los motivos por los que utilizaron éste término pero en ambos casos, la conclusión es dejar libres a personas con hechos comprobados de abuso, tanto en Argentina como en otros países.

Belén Chacón: "crímenes probados en forma y modo, no se lo condena por una cuestión de tiempo"
Belén Chacón:

En mi causa, Pablo ha sido sobreseído por prescripción, significa que está libre por un tecnicismo jurídico de tiempo en la denuncia. Cabe aclarar que, en mi caso lo prescribieron por la diferencia de un mes.

Pero vuelvo a insistir: en mi caso, el propio fallo afirma que los abusos fueron probados y en el caso de Thelma, la mayoría de los hechos también fueron probados. Eso no es inocencia en absoluto.

– Pero si tu caso y el de Thelma habían prescripto, ¿por qué se llevaron a cabo los juicios?

– Voy a hablar del mío, que lo conozco mejor, pero creo que con el de Thelma pasó algo parecido: en ninguno de los dos casos se prescribieron las causas al inicio, porque si no no hubiese sido posible seguir con el proceso jurídico y por ende elevarlo a juicio oral.

Yo dije que tenía diecinueve años la última vez que sucedió. La verdad es que los abusos duraron más, pero teniendo en cuenta lo que un trauma puede hacerle a la memoria de una persona, y que me hicieron testificar en un pasillo, con gente pasando al lado mío, mientras yo hablaba de los peores momentos de mi vida, eso fue lo que pude decir en ese momento. Y después no lo pude corregir, porque mi abogado me dijo que podía jugar en mi contra.

En cualquier caso, yo tuve esa edad durante un año completo: desde marzo de 2006 hasta marzo de 2007. Entonces, según en qué momento de ese año se hubiesen considerado los hechos, podría o no haberse dado por prescripto y quedaba a discreción de los jueces. Eso por un lado. Por otro lado, yo pensaba que el límite se consideraba en el momento de mi denuncia, y no fue así. El tiempo siguió corriendo hasta el momento en que el abusador fue notificado. Por lo tanto, hubo una parte crítica de ese tiempo transcurrido que no dependió de mí. Entonces, en las dos primeras instancias, los jueces consideraron que el caso no prescribía, pero en la última instancia, otros jueces considerando los dichos de la defensa, decidieron que sí.

– ¿Y cómo entendés esto?

– A mí me costó mucho procesar y digerir esto. Primero asimilar todos estos tecnicismos que acabamos de charlar… Tanto la terapeuta como el psiquiatra tuvieron que estar más que atentos en este momento … A mí mi hermano me condenó de por vida y él quedó libre. Pero al mismo tiempo hay un documento oficial que me está diciendo que me creyeron a mí y que saben que él es culpable. Entonces me cuesta mucho entender esta decisión, cuando tenían las herramientas para hacer algo distinto. Me genera muchas preguntas y pienso que las respuestas quizás van más allá de mi caso en particular…

-¿Pensaste en hacer un “juicio por la verdad”?

– Sí, lo pensé. Pero en mi caso no tiene sentido. Primero porque yo sé lo desgastante que es un juicio. Conozco a Victoria Acevedo, del colectivo “Yo sí te creo” y de la campaña contra la prescripción de delitos sexuales. El suyo fue el primer caso en hacer un juicio por la verdad, porque había prescripto, y sigue esperando un fallo hace más de cinco años. ¿Sabés lo que es sostener algo así por tanto tiempo?. Y aparte, porque la verdad ya la dice mi fallo. Mi fallo ya dice que el abuso existió y fue probado, que es para lo que se hace un juicio por la verdad.

– Algunas feministas de renombre, como Florencia Freijo o Luciana Peker, denunciaron que el fallo de Thelma, es una estrategia de silenciamiento contra este tipo de denuncias. ¿Pensás que eso fue lo que pasó con tu caso?

– Mi caso evidentemente es mucho menos mediático y por lo tanto tiene menos impacto a nivel social, pero sí es cierto que una vez que un caso llega a un juzgado, eso entra en el ámbito público de todas maneras, y por lo tanto hay un efecto social en todos los casos. Especialmente por lo que implica el propio sistema de jurisprudencia. Es decir: muchos fallos se basan en sentencias previas similares, que es lo que se conoce como jurisprudencia. O sea que lo que pasó en mi caso puede tener consecuencias para casos futuros, y si a mi causa no la hubiesen dado por prescripta y a Pablo lo hubiesen condenado, eso efectivamente habría dado pie para que cayeran peces más gordos, eso es lo que pienso. Porque Pablo no es nadie. Incluso Darthes no es nadie. Pero yo no sé cuántos más caerían atrás de ellos si las víctimas empezaran a ver que a los pederastas sí se los enjuicia y se los condena. Pero, en cambio, en este momento hay treinta y tres casos hace años esperando en la Corte Suprema a ver si se los prescribe o no. ¿Cómo se entiende una cosa así?

Entonces sí, volviendo a tu pregunta, yo pienso que están jugando a cansarnos y lo que se intenta hacer es callarnos. Pero también entiendo que si hay tantas ganas de callarnos es porque nuestros casos son muy potentes. Por lo tanto, lo que hay que hacer es lo contrario: es el momento de mostrar lo que pasa y hablar más fuerte para que la gente entienda que ya no se trata de nosotras y nosotros: hay un daño que se le está haciendo al conjunto de la sociedad. Necesitamos fallos ejemplares para, por lo menos, empezar a sanar como sociedad desde las herramientas legales. Están dejando libres a pederastas probados. Quienes estamos en peligro, al día de hoy, no somos ni Thelma, ni Lucas, ni yo. Son las niñas, niños y adolescentes a quienes la justicia decide seguir exponiendo.

 

(*) Psicóloga especializada en trauma por violencia de género.

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