Por Lenny Cáceres

Existe un imaginario social, producto de la cultura patriarcal, – machista para ser más claros- que da por sentado que “a las mujeres les gusta que les digan piropos” o se preguntan “¿Qué tiene de malo un piropo?”. El piropo es acoso, generalmente se da en espacios públicos por esa razón se denomina Acoso callejero, o acoso sexual callejero. El Acoso Callejero es una forma más de Violencia contra las Mujeres.
Además del temor que de una expresión de acoso sexual callejero pase a mayores poniendo en riesgo la integridad y hasta la vida de la víctima, la mujer (o niña en innumerables casos) se siente expuesta, cosificada, es una situación incómoda y muy desagradable. Sobre el final de esta nota podrán ver la denuncia de un caso concreto que muestra los peligrosos niveles de acoso a los que algunos hombres pueden llegar, y que padece Aixa Rizzo; quien lo denunciara judicial y públicamente.
Respecto a la pregunta ¿Qué tiene de malo un piropo?. Es claramente una invasión a la persona. ¿Qué hace suponer que una mujer, bella, exuberante, vestida llamativamente, o sensual; tiene ganas que un desconocido, en plena calle la “piropee”? Ni hablar si ese piropo, que casi siempre o mejor dicho siempre tiene connotaciones sexuales, sea grosero y/o desagradable.
¿Qué es el acoso sexual callejero (ASC)?
Son prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos como la calle, el transporte o espacios semi públicos (Shopping, universidad, plazas, etc.); que suelen generar malestar en la víctima. Estas acciones son unidireccionales, es decir, no son consentidas por la víctima y quien acosa no tiene interés en entablar una comunicación real con la persona agredida.
Las prácticas de acoso sexual callejero son sufridas de manera sistemática, en especial por las mujeres, ocurriendo varias veces al día desde aproximadamente los 12 años, lo que genera traumatización no sólo por hechos de acoso especialmente graves, sino por su recurrencia.
¿Qué prácticas son consideradas ASC?
- Miradas lascivas
- “Piropos” suaves y/o agresivos
- Silbidos, besos, bocinazos, jadeos y otros ruidos
- Gestos obscenos
- Comentarios sexuales, directos o indirectos al cuerpo
- Fotografías y grabaciones no consentidas a partes íntimas
- Tocar (El conocido “Apoyo” en transportes públicos, o como suele suceder: tocar, manosear y salir corriendo. O pasar en moto, bicicleta toquetear a la mujer o niña indefensas y seguir)
- Persecución y arrinconamiento
- Masturbación con o sin eyaculación y exhibicionismo
¿Por qué el ASC es violencia?
Porque es una práctica no deseada, que genera un impacto psicológico negativo y que las personas, especialmente mujeres, pueden vivir varias veces al día desde los 12 años, en promedio.
Los efectos del acoso se demuestran en acciones cotidianas de la víctima como:
- Cambiar los recorridos habituales por temor a reencontrarse con el o los agresores.
- Modificar los horarios en que transita por el espacio público.
- Preferir caminar en compañía de otra persona.
- Modificar su modo de vestir buscando desincentivar el acoso.
¿Por qué no es culpa de las víctimas?
Todas las personas tienen derecho a transitar libremente y con la confianza de no ser violentados, independiente del contexto, la edad, la hora del día o el vestuario: La persona agredida, los derechos humanos no dependen ni se suspenden por detalles del entorno. No hay excusas ni justificaciones para el acoso sexual callejero.
Es violencia de género, pues refleja en el espacio público la desigualdad de poder entre hombres y mujeres, a través del abuso sexual. En la actualidad, la violencia sexual es penada y no tolerada en otras situaciones y contextos (acoso laboral, estupro, violación), pero está pendiente sancionarla cuando ocurre en los espacios públicos.
Algunas manifestaciones de acoso sexual callejero son aceptadas como “folclóricas” o “tradicionales”, lo que tampoco debe ser argumento para tolerar esta vulneración. La violencia no puede ser patrocinada con orgullo por ningún pueblo o nación.
A la vez, el acoso callejero se vincula a la “coquetería” y sexualidad. Cada cual tiene derecho a experimentar su sexualidad como estime conveniente, siempre que no atropelle las libertades del resto. Quienes manifiestan su incomodidad y rechazo tienen derecho a mostrar su incomodidad. Asimismo, quienes acostumbran a acosar, deben comprender que han confundido la coquetería y galantería con violencia sexual.
Por todo lo anterior, las víctimas no deben sentir culpa o vergüenza por sufrir acoso sexual callejero, puesto que NUNCA ES SU CULPA. Lo importante es reflexionar de manera crítica y consciente, teniendo en cuenta que esta problemática afecta a personas particulares, pero responde a un fenómeno social complejo.
Aixa Rizzo: Relato sobre el padecimiento del Acoso Callejero en primera persona
Ua joven del barrio de Caballito que se cansó del acoso callejero, decidió defenderse usando un gas pimienta, realizó una denuncia formal en una fiscalía, y además subió un video en Youtube, que ya se viralizó y tiene más de 88.000 visitas.
La chica se llama Aixa Rizzo y sufre acoso callejera a diario desde hace un mes, por una obra de luz que se está realizando en la cuadra donde vive.
«Desde que empezó la obra, como tiene la costumbre la gente que trabaja en la calle, me gritan todo tipo de groserías, y eso me pone bastante incómoda. En una oportunidad les pedí que lo dejen de hacer y funcionó, por solo un día», explicó en el video que se viralizó a través de la redes sociales.
A continuación, relató un episodio que le sucedió hace unos días, en el que se tuvo que defender utilizando un gas pimienta: «Hoy no se qué pasó, tengo miedo de pensar que es porque sabían que no había nadie más en mi casa, ya que como están hace bastante tiempo saben a la hora que voy, a la hora que vengo y con quienes vivo. Entre mi casa y la vereda hay una reja, entonces salí y me quedé en el hall y cuando estaba por abrir la reja apareció uno de estos hombres que trabaja en la obra y empezó a decirme todo tipo de guarangadas».
«Espere que se fuera, y él se fue para la derecha y yo por suerte me tenía que ir para el otro lado. Cuando abro la reja para salir este señor empieza a caminar por atrás mio y le grita a un compañero que estaba en la otra esquina, a la cual yo tenía que llegar: «hay que llevar este caño para allá». A lo que el otro le contesta «¿y a esta adonde la llevamos?», agregó la mujer.
A continuación, agregó: «Veo que el señor que dice ‘adonde la llevamos’ empieza a caminar hacía mi con otras tres personas atrás, mientras que el que caminaba atrás mio ya casi me alcanzaba. Me quedé parada, y cuando estaban cerca mio les tiré gas pimienta, que yo ya tenía preparado, porque sabía que algo iba a pasar».
El episodio terminó con los hombres insultándola y ella realizando una denuncia en la fiscalía de turno: «Empezaron a insultarme diciéndome que no era para tanto y que era una loca de mierda. y me fui y tomé el primer taxi que vi. Quise hacer la denuncia y por supuesto al principio no me la quisieron tomar, después por suerte la fiscalía me la tomo. Al principio hablé con un hombre que me decía «bueno por un piropo no podés hacer una denuncia», hasta que me preguntó que te dijeron. Cuando le conté lo que me venían diciendo, cosas como por ejemplo «te vamos a romper el orto», se sintió un poco más sensibilizado y me tomó la denuncia».
Luego de eso, Aixa recibió una custodia de parte de la Policía Metropolitana, pero el acoso continúa: «Pusieron una custodia de la Policía Metropolitana, pero lamentablemente su superior le dijo a mi mamá que la próxima no me defendiera porque si me defendía me podían acusar de lesiones. Ahora hay una custodia en la puerta de mi casa y los señores están cantando «si organizamos cojemos todos».
Fuentes:
Observatorio contra el Acoso Callejero – Chile
Diario La Nación, sobre el caso de Aixa Rizzo
Youtube: Acoso callejero: del piropo a la violaciónAcoso callejero: del piropo a la violación