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Una de las mayores falsedades es pensar que los abortos no existen, no ocurren, sostuvo nuestro primer mandatario en el programa Corea del Centro

“Tenemos que tener un debate serio sobre este tema. No es discutir aborto si o aborto no. Es discutir en qué condiciones se hacen los abortos que se hacen en la Argentina, ese es el debate”, afirmaba con contundencia el domingo pasado el presidente Alberto Fernández.

Por: Daniel Hector Saban

“Los que dicen aborto no, lo que quieren es que los abortos sigan ocurriendo en la clandestinidad. Los que decimos aborto si, lo que queremos es que se hagan los abortos en condiciones sanitarias adecuadas”.

“Yo creo que sí, están los números”, aseguraba el Primer Mandatario en el programa Corea del Centro, refiriéndose a la votación que se llevara a cabo en el Congreso. El tema es discutir en qué condiciones se hacen los abortos en la Argentina. “El tema serio, no es discutir aborto si o aborto no. Los que decimos que si es que queremos que se hagan los abortos en las condiciones adecuadas.”

Desde que la democracia llego, en el año 83 hasta ahora se llevó la vida de más de 3000 mujeres, y no sé cuantas decenas de miles de mujeres por ahí se quedaron infértiles por un aborto mal hecho. No sé cuál es el daño a la salud que les ha quedado por abortos mal hecho, destaco el gobernante ungido en las últimas elecciones. Hay siete provincias, dijo que aún no adhirieron al protocolo de la Corte Suprema respecto al aborto no punible en la Argentina, ni cuentan con normativas propias “Sosteniendo que eso es muy grave”.

Tenemos que resolver este problema de la salud pública y el verdadero debate no es aborto si o aborto no. El debate es aborto en clandestinidad o aborto en un sanatorio o en un hospital. Esas constituyen las premisas del gobierno en estos momentos.

El Presidente Alberto Fernández en su paso por Corea del Centro sostuvo que “Las hipocresías me lastiman mucho”, fijando su posición respecto al IVE
El Presidente Alberto Fernández en su paso por Corea del Centro sostuvo que “Las hipocresías me lastiman mucho”, fijando su posición respecto al IVE

“Yo soy católico, pero tengo que resolver un problema de la sociedad argentina”, afirma A. Fernandez con contundencia, informando que Valerie Giscard d’Estaing, en 1979, fue quien aprobó el aborto en Francia. En ese entonces se lo reclamo el Papa de ese momento, cómo es que siendo católico estaba promoviendo el aborto. La respuesta que le brindó el mandatario francés fue” que gobernaba para muchos franceses que no son católicos”.

Giscard d’Estaing, logro la despenalización del aborto con una ley que lo autorizaba en sus diez primeras semanas del embarazo .La ley fue aprobada con el voto negativo del 75% de los diputados de la mayoría gobernante, siendo los socialistas y los comunistas quienes con su sufragio aseguraron el escrutinio positivo de la ley.

En Francia el aborto fue legalizado en 1975, siendo autorizado hasta la semana doce en 2001. Se llamó la Ley de Simone Veil.

“Yo no estoy de acuerdo con la lógica de la Iglesia en este tema. Yo espero que el Papa no se enoje porque él sabe cuánto lo admiro y cuanto lo valoro y espero que entienda que tengo que resolver un tema de la salud pública”, sostiene con prudencia el Presidente sudamericano.

El vaticano es un Estado dentro de un país llamado Italia donde el aborto está permitido desde hace muchos años. Esto no es contra nadie, es para resolver un problema de salud pública.

La ley de aborto, no la hace obligatoria. Los que tengan convicciones religiosas, muy respetables todas, no están obligadas a abortar, asevera a los periodistas Ernesto Tenembaun y Maria O’Donnell.

En Italia, un país predominantemente católico, se legalizo el aborto en 1978, pero alrededor “de un 70 % de ginecólogos invoca la objeción de consciencia para no practicarlo” sostiene el periódico DW, agregando que “la píldora RU486 fue aprobada para su uso en Italia en 2009 pero, a diferencia de otros países, solo se permitía su administración durante un ingreso hospitalario de tres días”.

“La principal causa es que yo estoy convencido de que el castigo del aborto no ha servido para nada. La punición del aborto en términos de salud pública solo expone a la mujer a un riesgo para su salud muy grande. Y genera enorme desigualdad, porque la mujer que puede pagarlo se garantiza un aborto seguro y la que no se somete a sistemas de aborto que en términos sanitarios son muy riesgosos. El problema del aborto no está vinculado a la consciencia individual de cada uno, ni a la religión ni a la moral propia.” opino Alberto Fernández para el nuevo medio elDiario.es. en el último fin de semana en consonancia con los otros conceptos vertidos sobre el tema de la interrupción voluntaria del embarazo.

El Presidente Fernández reafirmo “La principal causa de muerte por maternidad es el aborto. Y por eso debo evitarlo. Y esto lo digo hace muchos años. Está clara la insuficiencia de la norma, porque lo único que ha promovido es que el aborto se haga clandestinamente con más riesgo para la vida de la mujer, pero no que el aborto no se haga”.

“No soy un católico practicante. Es obvio por mi posición en el aborto. Y yo creo en el Papa porque lo he visto muchas veces tomar actitudes valientes en defensa de los que están pasándola mal. Lo he visto reclamar por mayor justicia. Claro que ha influenciado muchísimo en mí, pero ha influido mucho en este último tiempo Influyó más cómo Papa Francisco que cómo cardenal Bergoglio. Y además, siempre que lo necesite estuvo a mi lado”, afirmó finalmente el primer mandatario de Argentina.

Cinco son las claves del proyecto del presidente Fernández para legalizar el aborto, tal como lo había prometido en campaña, reafirmado expresamente cuando abrió las sesiones ordinarias el 1 de marzo de 2020.

Primera: “ las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar tienen el derecho a decidir la interrupción del embarazo dentro de las 14 semanas de gestación .La ley también prevé que se les garantice la atención correspondiente en el sistema de salud público y privado a quienes desean abortar.

Segunda: Se contempla una pena de prisión de tres meses a un año para una persona gestante que aborte pasadas las 14 semanas de gestación, aunque el proyecto aclara que “podrá eximirse de la pena cuando las circunstancias hicieran excusable la conducta”.

Tercera: la objeción de conciencia no podrá ser institucional.

Cuarta: trato digno, capacitación y educación sexual integral.

Quinto: El envío al Congreso al mismo día del proyecto de Ley de los Mil Días, por el cual se efectúa la atención y el cuidado de las madres y sus hijos durante el embarazo y los primeros años de vida.

Diario Digital Femenino

 

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