Dragón Mecánico
Si hablamos de grandes premios, no podemos saltarnos el Nobel de Literatura. Si no me he equivocado contando,de los 112 galardones repartidos, 98 han sido para escritores y sólo 14 para escritoras. La diferencia es abismal. Además, el Nobel empezó a darse en 1901. La primera mujer no lo ganaría hasta 1909 (Selma Lagërlof), pero la segunda tardaría 17 años en llegar (Grazia Deledda, 1926).
Aun así, he querido ser positivo y pensar que las cosas van cambiando y que, si miramos desde el año 2000 hacia delante, las diferentes cifras ya no son tan distintas: 11 hombres, 5 mujeres. Sigue habiendo más del doble de hombres, pero se ha conseguido un incremento: 11’6% de mujeres en totalidad -> 32% en los últimos quince años.
Con esto no digo que deba aplicarse la ley de paridad, sólo que los números (por probabilidad estadística) deberían rondar siempre entre el 45-55%.
Las cifras de escritoras en la literatura de género
Sigamos hablando de premios. Si hablamos de los Grandmaster of Science Fiction awards, de los 29 sólo 4 han sido para mujeres. Los premios Hugo siguen un patrón parecido al de los premios Nobel.
Si miramos el total, 45 escritores y 18 escritoras. Si nos vamos acercando a las fechas actuales, a partir del 2000 son 11 hombres y 7 mujeres. La igualdad se alcanza si miramos a los ganadores de los premios Hugo a partir del año 2010: 4 hombres y 4 mujeres.
Si nos fijamos en las cifras generales, las escritoras quedan ocultas, diluidas en una gran masa de escritores masculinos, aunque poco a poco la situación parece estar dando la vuelta en los últimos años.
He dicho antes que lo normal es que las cifras se acercasen al 50%… esto sólo sería válido si los libros se publicasen sin fijarse en el sexo del escritor y hubiese (más o menos) el mismo número de escritores que de escritoras, de forma que ambos tuviesen las mismas posibilidades para ganar un premio.
Cuando se publica a más autores que autoras, es lógico que los premios se los lleve un hombre. Hay más probabilidad por el simple hecho de que los libros de autoras ni siquiera llegan a publicarse. Más aún en géneros como la ciencia ficción, asociada al público masculino.
Pero el problema puede ser aún más grave que ese. Puede llegar a darse la situación aún peor… ¿Y si no se publican escritoras porque no las hay? Espera y deja que me explique.
Julie Crisp es una editora (sí, en femenino) de TorBooks que quiso hablar del tema del sexismo en las editoriales, de por qué se publica a más hombres que a mujeres. Ella lo abordó desde un punto de vista diferente e hizo un recuento del número de manuscritos que había recibido, los clasificó por género literario y por género del autor y elaboró la siguiente tabla:
| Mujeres | Hombres | |
| Alta fantasía/Fantasía épica | 33% | 67% |
| Romance paranormal | 57% | 43% |
| Terror | 17% | 83% |
| Ciencia Ficción | 22% | 78% |
| Juvenil (Young Adult) | 68% | 32% |
| Otros géneros | 27% | 73% |
| Total | 32% | 68% |
El sexismo encubierto
La autopublicación y la salvación
Todo lo que he hablado ha sido respecto al panorama editorial, pero ¿qué pasa con la autopublicación? En el momento en el que nos encontramos, con la autopublicación en auge (en 2014, el 25% de los libros más vendidos eran autopublicados), no podemos olvidar su importancia.
Pues si nos fijamos en el mundo de la autoedición, resulta que dominan las mujeres. Más del 67% de los libros son escritos por mujeres cuando hablamos de autopublicación. Vaya… qué curioso… un valor muy similar al porcentaje de hombres publicados (68%) por editoriales.
¿Qué significa esto? Ya he hablado de esa mentalidad colectiva, donde pensamos que las mujeres sólo están capacitadas para escribir ciertos géneros y además hay pocas escritoras debido a que, históricamente, no se las ha publicado. Por lo tanto, la mayoría se sienten más seguras con la autopublicación visto el rechazo editorial continuo.
Las editoriales promueven ese pensamiento (aunque los datos de la editorial TorBooks dijesen que las mujeres no le envían manuscritos). No es que haya menos escritoras, es que muchas optan directamente por la autoedición. Y son leídas y alcanzan puestos de los más vendidos sin dificultades (por lo que parece que la audiencia no es el problema).
Así que el problema es la mentalidad con la que abordamos el mundo. En cómo hemos asumido que las mujeres son más sensibles y por lo tanto aptas para ciertos géneros y las demás, que son muchas, deben optar por la autoedición porque las editoriales creen que publicarlas es arriesgado.