Gabriela Bonavitta: “Lo que Orellano llama ‘trabajo sexual’ es la reglamentación de la explotación sexual de los cuerpos feminizados”

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Por Admin diciembre 29, 2019 15:27

Gabriela Bonavitta: “Lo que Orellano llama ‘trabajo sexual’ es la reglamentación de la explotación sexual de los cuerpos feminizados”

Gabriela Bonavitta

La directora de políticas de Género de la Municipalidad de Santa Rosa cargó contra el pedido para legalizar la prostitución que hizo la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR).

«El abolicionismo del sistema prostituyente no persigue compañeras, no encarcela a quienes están en situación de prostitución, el abolicionismo permite ir por más y mejores derechos», sostuvo.

La titular del sindicato de trabajadoras sexuales, Georgina Orellano, había manifestado en una entrevista periodistica la necesidad de avanzar en una ley que legalice el rubro.

Bonavitta tomó los dichos de Orellano y sentó posición en torno al debate: «El abolicionismo del sistema prostituyente no persigue compañeras, no encarcela a quienes están en situación de prostitución, el abolicionismo permite ir por más y mejores derechos».

A través de las redes sociales, planteó que «lo que Orellano llama «trabajo sexual» es la reglamentación de la explotación sexual de los cuerpos femenizados y si, en su enorme mayoría empobrecidos».

La dirigente de AMMAR había dicho también que «existe un estereotipo que muestra a las trabajadoras sexuales como marginales, pobres, que no pudieron hacer otra cosa» pero que en los últimos años se volcaron a la actividad «chicas de clase media, alta».

La funcionaria municipal pidió que «no caigamos en el discurso romántico de AMMAR» y que si «escuchemos el relato sobreviviente y real de Sonia Sanchez, de Elena Moncada, de Graciela Collantes, de Alma Fernández, Alba Rueda, de Flor Guimaraes».

«En lugar de propiciar el trabajo sexual vayamos por más derechos, pongamos el ojo en el prostituyente, que en su marco de dueñitud de nuestros cuerpos y vidas dejan billetes y se llevan integridad», manifestó.

El texto completo:

Definamos trabajo

¿Qué actividad se puede considerar trabajo? ¿Qué garantías fisicas, psíquicas y económicas necesita una trabajadora?
¿Quien o quiénes serían la patronal de las trabajadoras sexuales? ¿Con quiénes discutirian paritarias, vacaciones y bono de fin de año? ¿Que acciones no permitimos dentro de los convenios de trabajo? ¿Quien le va a garantizar a esas pibas y mujeres que ningún prostituyente va a pasarse de lo establecido previamente?

Llamemos todo por su nombre. Lo que Orellano llama «trabajo sexual» es la reglamentación de la explotación sexual de los cuerpos femenizados y si, en su enorme mayoría empobrecidos. Ya sabemos que la prostitución es un destino pre fijado para quienes han contado desde el principio con nulas posibilidades de desarrollo social. Hartas del dolor que provoca escuchar que las mujeres en situación de prostitución están »haciendo la calle» desde los 9 o 12 años. Entonces iniciemos hablando de infancias sumamente vulneradas, de niñas violadas y de cuerpos ultrajados.

Hablemos también de los problemas de consumo que vienen a la par para intentar soportar la explotación, la enajenación del cuerpo y la mente.

Pensemos en las infancias y adolescencias que expulsadas de todo vínculo terminan en la calle, obligadas a recurrir a la prostitución para comer. Para comer, no para recorrer el mundo y comprarse una chacra en punta del este.

No caigamos en el discurso romántico de AMMAR, escuchemos el relato sobreviviente y real de Sonia Sanchez, de Elena Moncada, de Graciela Collantes, de Alma Fernández, Alba Rueda, de Flor Guimaraes.

En lugar de propiciar el trabajo sexual vayamos por más derechos, pongamos el ojo en el prostituyente, que en su marco de dueñitud de nuestros cuerpos y vidas dejan billetes y se llevan integridad.

El abolicionismo del sistema prostituyente no persigue compañeras, no encarcela a quienes están en situación de prostitución, el abolicionismo permite ir por más y mejores derechos.

Primero garanticemos todos los derechos para todas las personas. Después veamos cuantxs eligen libremente formar parte del club de AMMAR.

Estoy esperanzada que no vamos a oficializar el flagelo de nuestros cuerpos.

Gabriela Bonavitta: “Lo que Orellano llama “trabajo sexual” es la reglamentación de la explotación sexual de los cuerpos feminizados”

Gabriela Bonavitta: “Lo que Orellano llama “trabajo sexual” es la reglamentación de la explotación sexual de los cuerpos feminizados”

 

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