Esther Pineda: «El capitalismo hizo creer a las mujeres que la comercialización de sus cuerpos es empoderante»

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Por Admin noviembre 29, 2020 10:09

Esther Pineda: «El capitalismo hizo creer a las mujeres que la comercialización de sus cuerpos es empoderante»

 

Esther Pineda: "El capitalismo hizo creer a las mujeres que la comercialización de sus cuerpos es empoderante"

Esther Pineda: «El capitalismo hizo creer a las mujeres que la comercialización de sus cuerpos es empoderante»

Esther Pineda G. es escritora, poeta, socióloga, Magister en Estudios de la Mujer, Doctora y Postdoctora en Ciencias Sociales (Universidad Central de Venezuela). Trabaja en la investigación de las diferentes formas de discriminación contra las mujeres y las personas afrodescendientes y ha estudiado especialmente la hipersexualización de las mujeres afrodescendientes como «punto de unión entre el racismo y la misoginia». Reafirma la existencia de una «cultura femicida», un fenómeno global que a través de la difusión de ciertos discursos normalizadores, logra instalar la violencia machista como algo cotidiano y esperable.

Entrevista de Lola Sánchez

En diálogo exclusivo con El Extremo Sur, Pineda expuso sobre el funcionamiento y las consecuencias de un sistema patriarcal, capitalista y racista, que en América Latina ha adoptado su propio mecanismo de opresión. «Si bien América Latina se caracteriza por ser una región multiétnica y pluricultural, la realidad es que existe una sobrevaloración de la herencia europea, y un gran rechazo hacia la herencia indígena y africana», destaca.

Pineda publicó «Machismo y Vindicación: La mujer en el pensamiento sociofilosófico» (2017) y «Cultura femicida. El riesgo de ser mujer en América Latina» (2019). Además, es una de las principales expositoras del concepto de «endorracismo», una pieza fundamental para comprender la discriminación racial en América Latina, y afirmó que utiliza su trabajo poético como herramienta que «interpela, confronta, y permite dejar salir la emocionalidad tan subestimada, ridiculizada y sancionada socialmente».

¿Cómo caracteriza la cultura femicida?

La categoría «cultura femicida» intenta explicar el entramado socio-cultural en el cual se deshumaniza, subvalora e inferioriza la vida de las mujeres, sociedades donde se considera a las mujeres descartables, prescindibles y sustituibles, por lo cual se les asesina con frecuencia, y los crímenes son tan normalizados que familiares de las víctimas, vecinos, compañeros, medios de comunicación y operadores de justicia terminan justificándolos. Esta cultura femicida además es instalada y cotidianizada en el imaginario colectivo a través de su difusión en distintos productos culturales que van desde la música, el cine, las series, telenovelas, publicidad, videojuegos, memes, entre otros.

¿Qué consecuencias conlleva esta difusión?

En todos lados aparece el femicidio como un hecho «normal» lo cual va adormeciendo las reacciones de las personas ante su ocurrencia, deja de impresionar y por tanto genera desinterés. Es un fenómeno de carácter global, porque en todas las sociedades existentes persiste una cultura de desprecio y aniquilamiento de la vida de las mujeres.

Desde ciertas narrativas, el feminismo pareciera venir exclusivamente de movimientos en Estados Unidos y Europa. ¿Se puede rastrear un origen del feminismo en América Latina? ¿Qué características particulares tiene el feminismo en esta región?

El feminismo es una teoría y una praxis, hay feminismo en todo lugar donde las mujeres se organicen para exigir los derechos que aún no detentan, para defender aquellos derechos conquistados y que se encuentran en peligro, así como, para visibilizar y denunciar las formas de desigualdad, discriminación y violencia a las que están expuestas o son sometidas. En el caso de América Latina, el feminismo se ha caracterizado por denunciar los atentados contra la integridad y la vida de las mujeres y exigir protección ante ello, por lo cual, los reclamos que han logrado nuclear y aglutinar al movimiento feminista en la región son principalmente tres: la demanda por la aprobación del aborto legal y gratuito; la exigencia de prevención, atención y sanción de la violencia física, la violación y el femicidio, y la erradicación de la trata y la explotación sexual. A ello también se suman las demandas de las mujeres racializadas: indígenas y afrodescendientes, sin embargo, estas no logran movilizar masivamente al movimiento por la aun existencia de concepciones racistas y clasistas en el feminismo.

¿De qué manera se entrecruzan las teorías feministas latinoamericanas con las anglosajonas y europeas?

En América Latina actualmente se está produciendo y publicando conocimiento y contenido sobre estas demandas y experiencia. Sin embargo, Estados Unidos y Europa han monopolizado la teoría feminista, por lo cual lo que producen las feministas estadounidenses y europeas sigue siendo lo más difundido, consumido, pero también extrapolado fallidamente a nuestras realidades, porque no explica ni prioriza nuestras experiencias, intereses y necesidades.

En uno de sus ensayos habla de la sexualización de las mujeres afrodescendientes en América Latina, ¿cómo esto afecta la percepción y subjetividad de las mujeres?

Desde el periodo colonial las mujeres africanas y sus hijas nacidas en las Américas fueron vendidas para ser prostituidas y para ser violadas por sus esclavizadores. Esto creó en el imaginario social la idea de que eran mujeres con una sexualidad exacerbadas, que estaban disponibles sexualmente para quien deseara acceder a ellas y que además estaban dispuestas a la realización de cualquier acto sexual no permitido para las mujeres blancas. Este imaginario lamentablemente persiste aún en la actualidad, las mujeres afrodescendientes siguen siendo vistas como sexualmente insaciables, promiscuas, lo cual ha contribuido a su hipersexualización y pornificación. Por supuesto, esto tiene consecuencias físicas, psicológicas y sociales en las mujeres afrodescendientes que van desde considerar que poseen menor valor, dificulta su involucramiento en relaciones a largo plazo y la conformación de una familia, las expone en mayor medida al embarazo adolescente, pero también las hace más vulnerables y las coloca en riesgo de ser víctimas de trata y explotación sexual.

¿Es posible que el hecho de hacer pública la sexualidad (como sucede actualmente en las redes sociales, por ejemplo) no signifique necesariamente un empoderamiento como mujeres? ¿Esto podría estar relacionado a la falsa idea de libertad bajo el régimen capitalista?

El capitalismo y el patriarcado siempre tratan de apropiarse de todo movimiento social e iniciativa que apunte a su desarticulación para neutralizar su impacto e impedir su avance. El empoderamiento es la toma de conciencia sobre nuestra situación social como mujeres y actuar individual y colectivamente para la superación y transformación de dicha situación de subordinación y dominación. Sin embargo, el capitalismo -y el patriarcado- se han apropiado de la categoría, la han vaciado de sentido y le han hecho creer a las mujeres que la hipersexualización y la comercialización de su cuerpos es empoderante; cuando que en realidad una vez más el sistema cosifica a las mujeres, explotándolas y poniéndolas a disposición para el uso, consumo y descarte patriarcal.

En uno de sus trabajos habla sobre el femicidio en Argentina, ¿cómo operan las denominadas «técnicas de neutralización ante la ocurrencia del femicidio».

Las técnicas de neutralización parten de un concepto desarrollado por David Matza y Gresham Sykes para explicar cómo en las sociedades ante la ocurrencia de determinadas actuaciones criminales se tiende a atenuar la culpabilidad del agresor y a justificar los delitos. Si extrapolamos esta teoría a los femicidios, es posible identificar que estas técnicas de neutralización se manifiestan principalmente: 1) negando la responsabilidad del femicida e intentando adjudicarla a causas ajenas y agentes externos, por ejemplo, cuando se afirma que el femicidio fue cometido porque el agresor había consumido alcohol o estupefacientes, porque padecía algún trastorno mental, porque fue víctima de abandono materno; es decir, siempre es culpa de algo o alguien más. 2) negando a la víctima, esto se evidencia cuando se responsabiliza a la mujer por el crimen contra ella cometido, la idea de que «ella se lo buscó», algo hizo o dijo que provocó al agresor, por ejemplo cuando se afirma que la víctima fue responsable de su femicidio por salir sola de noche, por ir de fiesta, por como vestía, por consumir alcohol o drogas, por tener sexo, por «desobedecer» a su pareja, por ser infiel, por intentar separarse o por no querer volver con él. 3) condenando a quien condena, por ejemplo, cuando tras un femicidio las feministas salen a protestar pero la población, los medios y el mismo Estado se concentran en criticar y condenar las actuaciones de las feministas pero no colocan la atención ni condenan el femicidio ocurrido.

¿Cuál es el rol de los medios de comunicación en la reproducción de la violencia machista?

Los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad en la reproducción y mantenimiento de la violencia machista. En primer lugar, porque siguen siendo uno de los principales agentes de socialización. Es allí donde los varones son educados desde sus primeros años de vida para el ejercicio de la violencia y las niñas para su aceptación; en segundo lugar porque bombardean a los espectadores constantemente con contenidos donde se violenta y se mata a las mujeres, y donde no hay una reflexión, cuestionamiento y problematización de esta situación lo cual favorece su normalización. Los medios de comunicación también contribuyen a naturalizar la violencia contra la mujer y el femicidio cuando hacen amarillismo con los casos, cuando los convierten en un show para ganar seguidores, likes y espectadores, cuando exponen a las víctimas y las someten al escrutinio público, cuando las culpabilizan, cuando justifican a los agresores, cuando revictimizan a las familias.

¿Qué es el endorracismo? ¿Ve con frecuencia esta actitud endorracista de los propios pueblos con herencia pluriétnica y multicultural?

El endorracismo es una consecuencia del racismo, y se manifiesta en la auto-discriminación y rechazo de sí mismo, de otras personas racializadas pertenecientes a su grupo, y en el desprecio y vergüenza por su herencia étnico-racial. El racismo causa tanto daño en las personas racializadas que les hace sentir que hay algo malo con ellos, y lleva a asumir y reproducir la idea de que son inferiores, atrasados, que poseen menos capacidades intelectuales, que no poseen belleza. El endorracismo no es la actitud más común o recurrente entre la población racializada, pero si tiene lugar principalmente cuando los afrodescendientes o indígenas no tienen referentes positivos con los cuales identificarse, no cuentan con información y herramientas para entender y problematizar el racismo, y cuando no tienen posibilidad de crear comunidad con personas con su misma herencia o experiencia étnico-racial.

¿Cómo caracterizaría esta tensión en el pensamiento de ciertos países que tienen una herencia multiétnica y a la vez la niegan, optando por una ideología de corte racista?

En todas las sociedades hay racismo, pero este parece tener un carácter más profundo en aquellos países con una historia de colonización y con mayor presencia de diversidad étnico-racial. Si bien América Latina se caracteriza por ser una región multiétnica y pluricultural, la realidad es que existe una sobrevaloración de la herencia europea, y un gran rechazo hacia la herencia indígena y africana. Tanto el Estado como los medios de comunicación y la sociedad en general intentan ocultar la diversidad de estos países, presentan una imagen blanqueada de ellos y evitan a toda costa identificarse con la herencia, cultura y población de origen y características indígenas y africanas. Esto pone en evidencia la persistencia y vigencia del pensamiento colonial en las sociedades latinoamericanas, el cual nunca fue desarticulado ni superado.

¿Cuál es la definición, según sus investigaciones, del afrofemicidio? ¿Considera que el llamado «feminismo blanco» de Latinoamérica aún no incorpora esta noción a sus debates actuales?

El afrofemicidio es el asesinato sexista y racista de mujeres negras y afrodescendientes a manos de hombres blancos y no blancos. Los hombres blancos matan mujeres negras motivados por el sexismo. Ocurre en el contexto de relaciones interraciales y de la explotación sexual, pero también por el racismo que se expresa en agresiones sexualizadas; por ejemplo cuando un hombre blanco viola y asesina a una mujer afro. Las mujeres negras también están siendo asesinadas por los hombres negros en el contexto de la violencia machista, principalmente en el marco de relaciones sexo-afectivas intrarraciales o también denominadas afrocentradas. Pero este concepto y la problemática ni siquiera se está debatiendo en el feminismo, y esta situación lamentablemente continúa siendo desatendida e invisibilizada tanto por el feminismo blanco como también por parte de las feministas negras.

Usted también es poeta, ¿de qué manera se conecta y retroalimenta su trabajo poético y su labor de investigación social?

Todo mi trabajo y escritura está indivisiblemente vinculado a mi condición y experiencia como mujer y negra. Al mismo tiempo mi poesía también tiene mucho de sociológica, me es imposible dejar de problematizar y mirar desde una perspectiva crítica lo que nos afecta como sociedad, pero también producir desde lo teórico en algún momento se me hizo insuficiente y me impulsó a buscar otras narrativas desde las cuales expresarme sobre esas situaciones y vivencias de las mujeres, los afrodescendientes y la desigualdad social.

¿La poesía puede ser una herramienta de transformación social? ¿De qué maneras?

Lo es, sensibiliza, interpela, confronta, hace reflexionar a quien la lee sobre sus experiencias y las ajenas, sobre sus privilegios, pero también permite dejar salir la emocionalidad tan subestimada, ridiculizada y sancionada socialmente. Ese cuestionamiento a veces produce cambios en los imaginarios, discursos y prácticas individuales; así mismo, el intercambio y socialización de la poesía a veces también siembra la semilla de cambios colectivos.

En uno de sus trabajos escribió que «la cultura femicida es institucionalizada a través de la literatura». ¿Podría profundizar esta idea?

La cultura femicida ha sido difundida y naturalizada a través de la literatura. En esta con frecuencia el iniciador, detonante o conclusión de la trama es el asesinato sexista y misógino de una mujer, donde no hay una problematización del fenómeno, una crítica, y se caracteriza por la normalización y justificación de estos crímenes.

En este sentido, mencionó «El túnel», de Ernesto Sábato. Aquí en Argentina dicha obra es comúnmente reconocida en el canon de la literatura nacional. ¿Cuál es su apreciación personal de la obra?

«El túnel» normaliza el acoso, la persecución y el chantaje característico de relaciones violentas, lo cual en la obra -como en la realidad- muchas veces termina en el femicidio. Mi crítica trasciende a Sábato y se dirige a todos esos escritores que como él han presentado el asesinato de las mujeres como un derecho de los hombres cuando éstas no están interesadas en ellos, cuando no los quieren, cuando deciden terminar una relación. Entre estos puedo mencionar a Shakespeare, Wilde y Borges, entre otros.

¿Cree que estos textos, junto a otras prácticas y discursos sociales, propician una idea de «impunidad» para los hombres violentos?

Sin duda estas narrativas, discursos y prácticas envían a los hombres un mensaje de aceptación social de los femicidios, contribuyen a su justificación, al mismo tiempo que crean las condiciones para que la población en general empatice con el agresor.

¿Cómo analiza el futuro de América Latina para las mujeres, personas afrodescendientes y grupos marginados? ¿Se están construyendo nuevas formas de resistencia?

La situación de las mujeres y de la población racializada siempre es pendular, se avanza y se retrocede, se alcanzan algunos derechos y formas de reconocimiento y posteriormente la sociedad y los gobiernos intentan quitarles o logran quitarles los derechos y espacios conseguidos; esto obliga a estos grupos a no descuidarse, a fortalecer las formas de resistencia ante el racismo, el sexismo y el clasismo, pero también a diseñar y desarrollar nuevas formas de resistencia desde lo académico, lo mediático, lo narrativo, lo organizativo, a fin de exigir, ejercer y proteger permanentemente la garantía de sus derechos e igualdad de oportunidades.

 

El extremo sur
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