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Hoy se conmemora el «Día Mundial de Toma de Conciencia contra el Abuso y Maltrato a los adultos mayores una fecha instaurada en 2011 por las Naciones Unidas, que lo considera «una problemática social». Maltrato a las personas mayores es «todo acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, y que se produce en una relación basada en la confianza». Esas conductas pueden adoptar diversas formas, desde el maltrato físico, psíquico, emocional y sexual, hasta el abuso de confianza en cuestiones económicas.

«A partir de la Convención Interamericana sobre Derechos de las Personas Mayores, ratificada en Argentina por la Ley 27360 (año 2017), estas situaciones ya no se limitan a una cuestión de voluntad, y pasaron a ser una cuestión legal», recordó Susana Aulestiarte (60). La fecha propone «revisar prácticas comunes de abuso y maltrato, que muchas veces pasan desapercibidas, como llamarlos abuelos sin saber si tienen nietos, soslayando su identidad. El abuelazgo es un rol familiar, pero no todas las personas tienen nietos, y cuando son abuelos, solo sus nietos deberían llamarlos así», explicó.

Formas de violencia.

Susana trabajó toda su vida en el área Prestaciones Sociales del PAMI. Nació en Victorica, es Licenciada en Psicología Social, especialziada en Gerontología Social Comunitaria e Institucional. «En el PAMI aprendí que cada año vale oro y por eso, apenas cumplí la edad, me jubilé», contó.

"Revisar prácticas comunes"
«Revisar prácticas comunes»

La violencia contra los adultos mayores «adopta muchos formatos. Puede ser física, psicológica y financiera, y generalmente pasa desapercibida poque ocurre en el seno familiar». Además, «el adulto muchas veces está imposibilitado de denunciar o no quiere hacerlo, porque implicaría a sus propia familia», explicó.

Los mayores de 60 años integran «un sector muy vulnerable a los abusos intrafamiliares» y uno de los abusos más comunes es cuando sus familiares «comienzan a manejar su dinero, argumentando que están mayores. Pero muchas son personas que toda su vida manejaron comercios o empresas, y están lúcidos y en pleno uso de sus facultades», advirtió.

Otra problemática aparece cuando «deciden formar una nueva pareja, porque enviudaron, y reciben el rechazo de su familia y de la sociedad». Aulestiarte recordó que «el avance de la ciencia permite que lleguemos a los 80, 90 ó 100 años con buena salud» y por eso «todos deberíamos proyectarnos en ellos, porque tenemos muchísimas posibilidades de convertirnos en mayores».

Y estimó que «si alcanzáramos ese nivel de conciencia, pondríamos el ojo en las residencias gerontológicas y en capacitar cuidadores, porque en esa etapa las personas requieren cuidados específicos».

La Pampa envejecida.

La población que más crece son los adultos mayores y entre ellos, la franja con más de 80 años. Este nivel de longevidad comenzó a notarse en 1970, cuando los mayores de 60 años superaron el 7 por ciento de la población. En 1991, llegaron al 12,9% y en 2010 al 14,3%.

La Pampa ocupa el cuarto lugar del ránking nacional, detrás de CABA, Córdoba y Santa Fe. Según el censo de 2010, sobre 318.951 pampeanos había 49.754 (15,6%) mayores de 60 años, y un 30,5% de ellos superaba los 75 años, «una situación que se observa mejor en los pueblos, donde queda mucha gente de edad avanzada».

Por eso, los problemas de la vejez «son cuestiones en las que deberíamos enfocarnos mejor. Si tenemos oportunidad de vivir más años, el desafío es llegar en las mejores condiciones».

En ese contexto se encuadra también el debate sobre una muerte digna. «La vejez es el último trayecto hacia la muerte y los adultos mayores lo saben. En la sociedad occidental, es un tema tabú muy difícil de abordar, aunque muchos países iniciaron esta discusión», aclaró la especialista.

«Debemos debatir qué es salud y hasta cuándo extender el sufrimiento de una persona». Si la vida digna es un derecho, una muerte digna también debería serlo. «Y un derecho que afectaría especialmente a las personas adultas mayores, más cuando permanecen lúcidas y conscientes», concluyó. (La Arena)

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