Feminicidios

México es un país que no se haya exento de la violencia de género. Durante el mes de agosto, miles de mujeres salieron a la calle a manifestarse a partir de un hecho en concreto: una denuncia de violación de una adolescente de 17 años contra 4 policías.

Con profundos lazos de solidaridad, el movimiento feminista salió a copar las calles de la ciudad de México, para exigir justicia, bajo el lema #NoMeCuidanMeViolan, en clara alusión al malfuncionamiento de las fuerzas de seguridad.

Natacha Zapata: "México está ante un femigenocidio"
Natacha Zapata: «México está ante un femigenocidio»

Para saber más, nos pusimos en contacto con la licenciada en Psicología Natacha Zapata, militante feminista argentina radicada en México desde hace algunos años.

Por Andrés Borrello
para Diario Digital Femenino

¿Nos podés contar, desde una perspectiva feminista, qué ocurrió en los últimos días en ciudad de México, y que tuvo una fuerte repercusión nacional e internacional?

La semana pasada se desató la más grande de las protestas de mujeres mexicanas del año, de hecho hubo manifestaciones en varias ciudades del país. El motivo tuvo que ver con que unos días antes se hizo pública la denuncia de una chica a cuatro policías por violación en grupo y creo que lo que terminó de indignar fuertemente fue la respuesta de las autoridades y el manejo de los medios del caso. No solo se revictimizó a la chica, como lamentablemente sucede casi siempre, filtrándose datos y dando a conocer información personal, su nombre por ejemplo (hay que aclarar que a partir de eso empezó a recibir amenazas y terminó retirando la denuncia), obviamente los medios pusieron en duda su palabra, horrible todo por donde lo mires. Sumado a esto, las autoridades, la procuradora general de justicia por ejemplo, salieron a decir que la investigación no podía proceder porque se habían PERDIDO PRUEBAS, y lo digo en mayúscula para que se comprenda el nivel de indignación.

Obviamente al otro día hubo manifestaciones en la Secretaría de Seguridad Ciudadana y ante eso la postura de la jefa de gobierno fue decir que las manifestantes estaban «provocando». Peor aún entonces. Dos días después tenías en las calles a cientos y cientos de mujeres muy enojadas.

La movilización ¿la atribuís a la denuncia en concreto contra los 4 policías? ¿O hay en realidad una conciencia feminista que va consolidándose día a día?

-Creo que lo que generó ese nivel de malestar fue la denuncia por violación (nada más ni nada menos que hacia policías) y la respuesta que dieron las autoridades. Como dice Rita Segato, México está ante un femigenocidio. Las cifras oficiales dicen que cada dos horas y media muere una mujer por violencia machista. Al último recuento eran 10 por día. De enero a abril  de este año ya llevábamos 1200 casos. Sumado a eso cada 4 minutos violan a una mujer en algún punto del país. ¿Cómo se explica que las autoridades salgan con semejante indiferencia? Lo mínimo que podía pasar era que las mexicanas salieran a la calle.

Y con respecto a la consciencia feminista, yo creo que sí viene creciendo día a día y que el avance del feminismo en Latinoamérica genera coletazos en todos lados. México aún no tiene un feminismo tan masivo o metido en el sentido común de la gente como se está empezando a vivir en Argentina de 2015 a esta parte. Y sin embargo no es un país que esté exento de los procesos que vive el resto del continente. Creo que si la globalización, el internet, las redes sociales, nos dan alguna ventaja, es esa: que los procesos se van colectivizando, contagiando y resignificando en cada lugar.

¿Qué posición tiene el gobierno de AMLO en torno a la violencia de género y los femicidios? Porque, hasta hace muy poco, la ONU le exigía al gobierno mexicano que lo tipificara como delito. ¿Cambió esa situación?

-Si, en 2012 se incorporó la figura de feminicidio como delito al Código Penal Federal.

Yo creo que la posición del gobierno es difícil de definir ahora que llevan 8 meses de gestión. En algún punto su discurso es progresista pero con contradicciones. Por ejemplo, tanto AMLO como Claudia Sheinbaum (jefa de gobierno de la ciudad) no tuvieron declaraciones acertadas al principio de este conflicto. Ella salió a hablar de provocaciones en las manifestaciones y él salió a decir algo como «chicas protesten pero pacíficamente», «cuidado con los infiltrados en las marchas». Y se trata de un discurso que refuerza el estigma que pesa en México sobre el feminismo asociado con la violencia al manifestar, que los medios hegemónicos se encargan de reproducir en estos casos. Otro ejemplo de contradicción es el recorte de presupuesto que se le hizo a los refugios de mujeres. Pero por otra parte, algo que a mí me parece rescatable (y esto es una posición muy subjetiva que tiene que ver con lo que yo espero de un gobierno progresista: que escuche las demandas sociales y se ponga a trabajar) es que luego de las manifestaciones grandes del viernes lo que hizo la jefa de gobierno fue abrir el dialogo (llamó a una mesa de diálogo con activistas feministas) y retractarse de sus dichos. El comunicado oficial al día siguiente fue: “no vamos a criminalizar la protesta social, no habrá represión y no se abrirán carpetas de investigación a manifestantes”, “no se van a tolerar amenazas a manifestantes” (que obvio en el país feminicida no tardaron en aparecer).

Después yo creo que para México es un desafío grande el de la violencia de género. Es estructuralmente muy arraigada, un problema muy difícil de afrontar teniendo en cuenta el nivel de peso que tiene el crimen organizado en el país, las redes de trata y el narcotráfico están entrelazados con el poder del Estado a un nivel que nosotros no alcanzamos ni a imaginar.

A nivel legislativo viene habiendo avances interesantes desde hace años, a nivel de atención de la violencia hay esfuerzos, pero bastante descoordinados y hasta diría dejados en segundo lugar (el poco personal en los lugares de atención de la violencia, el bajo presupuesto destinado a la problemática), acciones afirmativas pero que no terminan de alcanzar para resolver un problema que es sistémico. Yo creo que el desafío de esta gestión es lograr coordinar esfuerzos. No solo invertir dinero en la atención de la violencia, sino en diseñar políticas públicas que sean integrales para poder prevenirla, (por ejemplo Ley de Educación Sexual Integral no hay, entonces en las escuelas trabajar el tema es bien complejo). Y además trabajar con la sociedad civil, con la gente, con las organizaciones, hacer un proceso de democratización más novedoso.

Según pudimos saber, México posee una de las más altas tazas de femicidio en América Latina, sólo superada por Brasil. ¿Esto es así? ¿Existen, a diferencia de Argentina y otros países, estadísticas oficiales?

Si, de hecho las cifras que mencionaba antes son las oficiales, las que emitió en abril el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

¿Cuáles son las exigencias del movimiento feminista en México al Gobierno?

-Bueno, partiendo de la idea de que el feminismo no es uno solo, es difícil de responder (las anarquistas te dirían que al gobierno no le piden nada porque hay que abolir el Estado), pero te voy a contar algunos de los puntos importantes que salieron en esa mesa de diálogo que a mi parecer refleja lo que muchas venimos pidiendo: que el gobierno escuche y se ponga a trabajar de manera conjunta con nosotras desde el diálogo continuo, que no criminalice la protesta, que desde el discurso del gobierno se haga énfasis en el problema real y no en demonizar a quienes reclaman, que invierta recursos en resolver el problema, que capacite al personal de las entidades que reciben las denuncias, atienden, sancionan, la violencia de género, que se creen protocolos estandarizados de atención, que se sancione a los policías o miembros de fuerzas de seguridad que ejerzan violencia de género, entre otros.

Después de varios años de militancia social, política y feminista en Argentina, te mudaste a México ¿Notas diferencias, tanto organizativas como en el territorio, entre la militancia de acá y allá?

-Si, como te decía en Argentina el feminismo logró dar un salto cualitativo y cuantitativo: entrar en el sentido común de una buena parte de la gente. En México eso aún no pasó. El mundillo feminista sigue siendo muy chiquito. En los espacios de formación, terapéuticos, de militancia, artísticos, etc. nos encontramos siempre las mismas y en el masivo todavía hay mucho estigma hacia el feminismo. En una ciudad de 9 millones de habitantes, y 20 contando el flujo que recibe del Estado de México, encontrarte las mismas caras habla de lo pequeño que es todavía. Yo creo que por ejemplo una de las cosas que pasó en Argentina fue la creación de espacios donde el activismo pudo encontrarse. Más de 30 años de encuentros de mujeres tuvieron que tener algún resultado. Y ese resultado por ejemplo son las asambleas Ni una menos, donde se juntan diversos sectores del feminismo a acordar algunas cosas. En México aún no hay herramientas que nucleen de manera tan asertiva al movimiento. Lo cual no quiere decir que las mexicanas no se encuentren. De hecho hace poquito se hizo el Encuentro de Mujeres que Luchan y fue bastante grande, quiero decir, esfuerzos por confluir se están haciendo.

¿Algo más que quieras agregar?

-Me parece que lo que pasó la semana pasada en México es muy bueno en todo sentido. Habla de que una parte de la sociedad ya no se banca la situación y entonces no se queda callada. Además la gente se puso a debatir otra vez uno de sus problemas sociales más difíciles a los que se enfrenta, el tema entró en la agenda pública nacional e internacional y tuvo que entrar también en la agenda política. Ojalá sea un punto de partida.

 

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