Por Soledad Deza [1]

Los Tiempos De La (In)Justicia
Los Tiempos De La (In)Justicia

Los números hablan por si mismos sobre las decisiones de la Justicia tucumana. El movimiento de mujeres en su conjunto, organismos de Derechos humanos, las organizaciones los sectores populares y cada mujer que ha sentido sobre su cuerpo la opresión esperamos – no en silencio –  la liberación de Belén.
Belén entró al Hospital Avellaneda a las 3.50 de la madrugada del 21 de Marzo de 2014.
Según su historia clínica, tuvo un aborto espontáneo.
Fue al baño unos minutos, cinco minutos dice una Enfermera.
Le llevó otros 5 minutos que sus médicos la acusen de haberse provocado un aborto.
Sólo 6 minutos después de que le hicieran el legrado, ya estaba “aprehendida” en la cama del Hospital y con custodia policial.
En solo unas 5 horas más, estaba detenida por orden judicial por “aborto seguido de presunto homicidio”.
4 días después le dieron el alta y salió directamente presa a una Comisaría.
Llevando 5 días presa, el Fiscal le imputó un “homicidio agravado por el vínculo”. 1 día antes de que haya una Autopsia.
1 mes es el tiempo que demoró la Fiscalía en pedir un ADN.
0 es el número de estudios de ADN que se hicieron para probar la acusación.
1 mes es el tiempo que demoró el Hospital en pedir disculpas por haber confundido y luego perdido “el feto de la causa”.
En un solo día declararon 3 médicos/as, 2 psicólogas, 1 partera y 2 enfermeros/as.
1 mes después de su detención, le dictaron la prisión preventiva.
La investigación de su caso duró casi 4 meses.
Su Juicio Oral duró 2 días y declararon 8 profesionales de la salud.
15 años de condena pidió el Fiscal, 8 años le dio la Cámara.
Los números son fríos puede pensarse. Sin embargo, Belén lleva casi 900 días –y 900 noches- privada de su libertad.
El mismo Poder Judicial que consideró tener pruebas suficientes para condenarla en 2 días, tiene un pedido de libertad que desde el día 3 de Mayo no encuentra respuesta final. A la última palabra, la tiene la Corte. Al pedido de cese de prisión y al expediente, también.
Los vericuetos procesales son difíciles de aventurar y hay plazos que deben cumplirse, después de todo la ley está para eso. “La Justicia es lenta” se escucha a menudo y este caso habilita a responder “depende para qué”.
“La justicia es ciega” nos enseñan y este caso muestra que según “la cara del cliente”. Entre 370.00 y 500.000 abortos por año se hacen en Argentina según el Ministerio de Salud de la Nación. Ricas y pobres abortan. La clandestinidad es para todas, sólo para Belén -que es pobre- la cárcel.
Hiere ver la premura con que se acusa, la urgencia con que se condena y la desidia con que se revisa.
Todavía no hubo urgencia en resolver el pedido de “Libertad para Belén”. Posiblemente ahora que nos mira la ONU, nos apoyan Organizaciones Nacionales y nos mira un país por TV, nuestro Poder Judicial entienda que sus modos –y sus tiempos- también pueden ser una condena.



[1] Abogada feminista, de Católicas por el Derecho a Decidir.
 
 
 
 
Fuente: Alejandro Rodríguez
Fuente Original: http://apaprensa.com.ar/

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