Por Ro Ferrer
Hace tiempo me dejó de importar si por ser quien soy o decir lo que pienso la gente me deja de hablar. Ya no quiero ni necesito caerle bien a todo el mundo, ni ser políticamente correcta.
No se puede ser neutral frente a una movilización social como la que se está viviendo. Todo tiene un costo, todo.
Básicamente no pienso dejar de protestar, salir a marchar, dibujar y gritar todo lo que tenga que gritar para que nos oigan. Incluso ustedes, mujeres, que no se dan cuenta que esto es por todas y quizá no compartan los modos. Entonces les pido, levanten el culo de la silla, larguen la novela de la tarde, el noticiero que les da masticada la información y hagan lo que crean mejor, pero hagan. Y si no, bánquense la nuestra. Porque yo puedo estar de acuerdo o no con ciertas cosas, pero ante todo está la lucha conjunta, la que nos une y nos sana a todas.
Esta generación de guerreras se ha despertado y nos van a tener que encerrar a todas para pararnos, nos van a tener que matar a todas, para callarnos. Y aún así no podrán. Porque este grito recorre el mundo, sacude los cimientos del Patriarcado que se ha metido en cada casa, justificando atrocidades, la violencia visible y la naturalizada.
El oficio de matar es patrimonio y privilegio del macho, para nosotras dejan el aborto como crímen femenino ¿Porque sólo servimos para procrear o no? A los hijos los parimos nosotras y si es posible con dolor. El embarazo es culpa nuestra o responsabilidad nuestra. Si nos violan “algo habremos hecho”. Cuando se pide la legalización del aborto no significa que todas vamos a salir a coger y matar a los bebés para no hacernos cargo. No sean necios. Lo que se pide es el control de nuestros cuerpos, la decisión sobre nuestros cuerpos, que frente a una circunstancia especial se pueda realizar y no mueran niñas con embarazos prematuros o mujeres que fueron violadas, por ejemplo. ¿Tan turros pueden ser como para pretender que una mujer lleve en su vientre nueve meses a un fruto de una violación? -“Que lo tenga y lo dé en adopción.”- Qué fácil es siempre juzgar el sufrimiento del otro. ¿Si yo abortaría? No, salvo que me violaran, que me obligaran. Y sin embargo creo que uno puede pensar de cierta manera y luego al enfrentarse en carne propia a estas situaciones cambiar totalmente.
Fácilmente salieron a protestar indignad@s por una fogata en la calle y algunas paredes y vallados pintados. Y sin embargo con las propagandas políticas pegadas y graffiteadas no veo la misma reacción. Hipócritas. Que “son patrimonio nacional”, que “son símbolos de la Patria”. No señores, la patria somos nosotros. Estos son edificios que en pos de la modernidad han sido reducidos, derribados y hasta abandonados; erigidos como símbolos, recordatorios del poder… edificios meramente, paredes, que sin personas no serían nada. Pero salen a decir si “era necesario pintar el Cabildo”. Parece que sí ¿vio? Porque la misma indignación que usted siente es mínima con respecto a la que nosotras sentimos por las muertes a mano de los machitos cabrones. Porque las paredes se re-pintan, pero las mujeres asesinadas no vuelven. Porque las que fueron secuestradas y utilizadas como mercancía, no están perdidas, están desaparecidas. Porque se realizó una razia dos horas después de la marcha, llevándoselas indiscriminadamente, arrastrándolas de los pelos (a cuadras de los «incidentes» de la Catedral, cuando ya estaba todo desierto); en negocios de comidas, paradas de colectivo o por la calle misma, Personal de civil y uniformados pero sin identificación, con una innecesaria violencia, sin órdenes judiciales ni motivos reales. A muchas las hicieron desnudar y las manosearon, las maltrataron. Pero lo importante son las paredes. Oh sí, mantengamos las paredes limpias. “No tendrían que haber pintado las paredes, las pagamos entre todos”. La prevención contra la violencia de género y el femicidio, los planes para proteger a todas las víctimas de violencia también deberían pagarse con plata de todos… pero eso se recorta, se desarma. ¿Por qué no se cuestionan los procedimientos policiales de los últimos días? No, las desubicadas son ellas, las que quizá cruzan el límite igual que tantas otras antes que nosotras. Las que lograron el voto por ejemplo. Sería un buen momento para replantearse qué decimos y por qué… qué acciones tomamos y por qué. En esto estamos todas juntas, aunque muchas no se hayan dado cuenta.
Hay cosas demasiado fáciles de justificar cuando lo que se intenta es la igualdad de derechos y la libertad sobre nuestros cuerpos. Pena me da, que no se den cuenta que los derechos de los que ya gozan fueron ganados por mujeres que enfrentaron los círculos de poder y parecen no ver que esto es por todas, que a veces es necesario cruzar límites. Siempre se critica o busca anular lo que no se entiende. Se minimiza, se vacía de contenido real con justificaciones armadas por quienen ostentan el poder…y después se difruta ese «terreno ganado» sin valorar el esfuerzo de las que se atrevieron antes.
“No me representan”. Sí, las representamos, aunque no quieran, porque somos mujeres dispuestas a cuestionar absolutamente todo, a salir de la zona de confort. Y somos muchas, muchísimas las que ya despertamos. Y nos resulta imposible hacer como usted, mirar para el costado, ya no sentimos incomodidad por gritar, por defender lo que pensamos, porque contrario a lo que usted “no representada” piensa, todo lo que planteamos tiene una explicación, un fundamento. Y siga sin darse cuenta que ataca a sus iguales por movilizarse, por accionar. Sus iguales, lo quiera o no, somos la misma sangre de las mujeres que nos precedieron, la fuerza más poderosa del Universo, la fuerza que nos une incluso aunque no se dé por aludida.
No es odio, no se confundan.No demonicen. Es vida, mucha vida. Es el amor que nos rebalsa y nos empuja hacia adelante. El amor por la justicia, por la igualdad de derechos, para que ya no haya muertes justificadas simplemente porque “somos mujeres”. Es coraje, comprensión, saber que estamos sobre los hombros de todas las que fueron antes, gracias a ellas, por nosotras y las que vienen. En conjunto, conectadas, sanando juntas. Sororidad se llama. Es querer un mundo mejor para nuestras hijas. Lamento que no lo veas. Nosotras vamos a seguir adelante como sea. “Mis derechos terminan donde empiezan los de los demás”, correcto, pero partamos de la base que no todos tenemos los mismos. La protesta es un derecho. La vida es un derecho. La libre expresión es un derecho ¿Cuál estaría antes? ¿El derecho a ver paredes relucientes? NO.
Frases repetidas sin pensar, con las que se está justificando cualquier desenlace. “La violencia genera más violencia”: La violencia es ejercida en contra nuestra desde hace siglos, en contra tuyo también (muchos tipos distintos de violencia que quizá hasta hayas naturalizado). Nos permitimos ir más allá de lo que nos quieren hacer creer que es lo «normal», lo «correcto». También nos enojamos y hablamos libremente. Ser feminista no es ser extremista, no minimicen ni quiten significado a través de la exageración discursiva. Habrá extremistas como en todos los órdenes de la vida. Ser feminista en este momento implica ir en contra de un montón de “dictados” culturales y religiosos que nos oprimieron y fueron utilizados como justificativos para llegar hasta este punto, siempre por detrás de los machos. “Muerte al macho” no significa que las feministas vamos a salir a matar hombres. Muerte al macho es muerte al patriarcado, a estos paradigmas con los que caminaron sobre nuestras cabezas por siglos. Muerte al macho es basta a los femicidios, a la desigualdad de derechos.
Nos quisieron decir cómo amar, a quién amar y para qué ¡Ya basta! Gritamos juntas, hermanadas, todas. Libres. El movimiento feminista de mujeres, lesbianas y bisexuales, travestis y personas trans, el pasado 8 de marzo, en Argentina y en más de 50 países del mundo, realizó el Paro Internacional de Mujeres. No estamos locas, no somos bestias, somos mujeres despiertas y con la piel a carne viva, porque ya no aceptamos que nos digan cómo debemos ser, qué debemos pensar. Ya no. La cultura machista del patriarcado nos atraviesa y nos está matando. Nuestros derechos fueron peleados y ganados. Nadie nos regaló nada. Por todo esto: NI UNA MENOS. Y muchas paredes más, pintadas y destruídas de ser necesario.