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Las mujeres de Turquía ya no tienen el paraguas del Convenio de Estambul, dejando abierta la puerta a la violencia contra ellas.

Por Daniel Héctor Saban*
@danielhectorsa3

En los últimos días el asesinato de dos mujeres ha reavivado el problema de la violencia de género y su impunidad en el país donde su presidente Recep Erdogan  en medio de una noche y sin hacer ruido decidió abandonar el tratado que protegía de la violencia a las mujeres.

La retirada de Turquía del Convenio de Estambul lo convirtió en el primer miembro del Consejo de Europa que prescinde de un tratado internacional de derechos humanos.

El retroceso democrático incrementa el malestar civil en las calles.

Mustafá Murat Ayhan, confeso a principios de agosto haber violado, matado y descuartizado a una estudiante de periodismo de 21 años. Unos días después, Umitcan Uygun, fue detenido por el homicidio de Ezra Hankulu.

Nuevamente, las mujeres han exigido con su presencia en las calles, el reingreso del país al Convenio de Estambul, que abandono el pasado 1 de julio. La salida del mismo fue la última embestida contra los derechos de las mujeres.

Las mujeres de Turquía ya no tienen el paraguas del Convenio de Estambul
Las mujeres de Turquía ya no tienen el paraguas del Convenio de Estambul

Elif Ege y Selime Buyukgoze, de la red de voluntarias de Mor Cati, una organización creada en Estambul declaró que: “Era una red de seguridad para nosotras». Consideran las colaboradoras que la decisión de salir del convenio produce el desaliento a las mujeres allanando el camino a la violencia.

Mientras tanto Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional sostiene que las: “las mujeres, diez años después de su firma, hablan hoy con una sola voz para exigir que las autoridades turcas revoquen una decisión que pondrá en peligro la seguridad e incluso la vida de millones de mujeres y niñas». Refiriéndose al Convenio de Estambul afirma que: «Más que nunca, la gente está hablando del mismo comprendiendo su importancia».

En marzo pasado, el presidente Erdogan anuncio, por un decreto presidencial, la retirada de Turquía del Convenio de Estambul, cuyos efectos se producen a partir de su entrada en vigencia el 1 de julio.

“El Convenio de Estambul, originalmente destinado a promover los derechos de las mujeres, ha sido secuestrado por un grupo de personas que intentan normalizar la homosexualidad, lo que es incompatible con los valores sociales y familiares de Turquía»‘ afirmaba un comunicado publicado por el Directorado de Comunicaciones turco. Según Human Rights Watch, la decisión del gobierno buscaba asegurar el apoyo de las esferas religiosas por fuera del área gubernamental, para permitir mantener el poder político de Erdogan.

Los grupos islamitas y conservadores, principal base de apoyo de Erdogan aseguran que el contenido del Convenio representaba un atentado contra los valores familiares tradicionales, al proclamar la igualdad entre los sexos. Aseguraban que también favorecía a la comunidad LGBT, al reclamar que no sean discriminadas las personas según su orientación sexual. El presidente, intenta obtener el apoyo de los círculos más conservadores ante la complicada situación económica producto de la pandemia del coronavirus.

Desde, el momento en que se produce la salida del Convenio, miles de mujeres llevan a cabo protestas realizadas semanalmente en ciudades de todo el país. Por medio de las mismas se exige la acción del Gobierno para poder combatir los femicidios y la violencia doméstica. La plataforma Detendremos los Femicidios, denuncia que al menos 300 mujeres fueron asesinadas, en su mayoría por sus parejas y hay un numero de 171 mujeres más, halladas en circunstancias sospechosas. Melek Onder, de la misma organización sostiene que: “Erdogan está muy atascado políticamente, y eso ha influido en su decisión de poner fin al Convenio de Estambul. Están arriesgando la vida de las mujeres a cambio de apoyos políticos”.

La vicepresidenta del principal partido de la oposición Gokce Gokcen, escribió en su cuenta de Twitter que haber abandonado la convención significa: «dejar que maten a las mujeres». “A pesar de ustedes, de su maldad, vamos a seguir vivas y resucitaremos el convenio», aseguro.

Más de 100 organizaciones, partidos políticos, ciudadanas y ciudadanos han presentado demandas ante el Consejo de Estado contra la salida. “En nuestras peticiones resaltamos que esta decisión es manifiestamente inconstitucional. Y exigimos la suspensión inmediata de la ejecución porque de lo contrario causara daños irreparables en la vida de millones de mujeres», destaca en un correo electrónico Ezel Buse Sönmezocak, de la organización Mujeres por los Derechos Humanos de las Mujeres.

La Unión Europea (UE) ha debido reconocer el retroceso democrático en Turquía, pero es muy importante destacar que, como integrante de la OTAN, es un aliada fundamental por la importancia estratégica en la región. Ya en 2020, el Gobierno turco había tenido la intención de abandonar el Convenio, pero la presión pública lo obligo a desistir de la idea.

Erdogan presentó un plan propio que según su criterio sería más beneficioso para la lucha contra la violencia machista. Melek Onder  sostuvo contrariamente que: “El Convenio de Estambul es el que mantendrá con vida a las mujeres. Por lo tanto, no se puede remplazar”.

La organización Paremos los Femicidios ha podido contabilizar alrededor de 2.000 ataques machistas en los últimos cinco años. Mientras tanto ONU Mujeres, destaca que casi 4 de cada 10 mujeres turcas con pareja han sufrido violencia física o sexual al menos una vez, teniendo en cuenta un estudio realizado en el año 2015.

La Fundación Umut, contabilizo durante 2020, 527 ataques contra las mujeres de los cuales 373 fueron mortales. El sistema falla en la previsión de los delitos y luego de cometido el mismo al efectuar el juzgamiento. “El problema más grande en los casos criminales relacionados con violencia contra las mujeres en Turquía es la impunidad”, sostiene Ezel Buse Sonmezocak, de la organización Mujeres por los Derechos Humanos de las Mujeres, que funciona desde 1993.

La pandemia de COVID-19 y los confinamientos que trajo consigo hicieron la circunstancia aún mucho más peligrosa habiendo un aumento espectacular de denuncias de violencia contra mujeres y niñas en Turquía. Las medidas que ha adoptado el país desde que se convirtió en parte integrante en el Convenio han resultado insuficientes, como lo señalan las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la violencia contra las mujeres.

Los movimientos Times’s Up y #Metoo, han demostrado que la violencia de género es un problema global que sufren mujeres, niñas y personas LGBTQ+ permanentemente. Desde la salida del Convenio, miles de mujeres exigen la acción del Gobierno para combatir los casos de femicidio y violencia doméstica en Turquía.

Melek Onder, sostiene: “Los ataques contra grupos LGTB y contra sus derechos han aumentado, y se está llevando a cabo una política discriminatoria contra las personas LGTB”.

Uno de los principales rivales de Erdogan, el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, denuncio que: “anunciar en plena noche la retirada de Turquía del Convenio de Estambul, cuando cada día se cometen violencias contra las mujeres, nos llena de amargura».El Consejo de Europa, del que Turquía es miembro desde 1949 califico la decisión turca como una noticia devastadora”.

Hacer prevalecer los derechos de las mujeres no constituye una prioridad para el ejecutivo turco que rechaza abiertamente la paridad entre los géneros En 2014 Erdogan sostenía: “No puedes poner a mujeres y hombres en posiciones iguales», calificando como “deficientes” e “incompletas» a aquellas que no tenían hijos.

(*) Columnista de Diario Digital Femenino
danielhsaban@hotmail.com

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