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Frances Arnold, la ingeniera que inspirada por la lectura de Borges obtuvo el Premio Nobel en Química

Es la primera mujer que gana el “Nobel” de tecnología por “cambiar la vida de la gente”. Ella está convencida que la literatura de Jorge Luis Borges la ayudó a ganar en 2018.

Por Daniel Héctor Saban*
@danielhectorsa3

Es la quinta científica mujer en obtener el importante logro. Sostiene que: “invertir en ciencia es invertir en el futuro». La científica estadounidense se dedica a criar proteínas.

La ingeniera para poder estudiar trabajó de limpiadora, en una pizzería y cómo camarera antes de poder dedicarse a la ciencia. Con 19 años, llegó a Madrid para efectuar unas prácticas en la empresa Westinghouse, quien empezaba a fabricar reactores nucleares en España. Corría el año 1976, cuando se instaló en un pequeño departamento de la capital.

Con un diccionario en la mano comenzó a leer los libros del escritor argentino Jorge Luis Borges, que según cree, su literatura borgiana colaboró para que obtuviese su Premio Nobel en Química en 2018.

Frances Arnold, la ingeniera inspirada por la lectura de Borges
Frances Arnold, la ingeniera inspirada por la lectura de Borges

Recuerda la notable investigadora que había trabajado cómo taxista en la ciudad de Pittsburg, siendo una de las primeras mujeres que con 18 años se dedicó a manejar un automóvil de alquiler. En aquellos tiempos era capaz de hacer cualquier cosa ignorando sus limitaciones, recordando que no era extraño que estudiantes trabajaran para poder avanzar en sus estudios universitarios. Cómo conductora de carro ganaba de dos a tres dólares por hora, mientras que en un local gastronómico solo podía obtener 75 céntimos por el mismo tiempo.

También recuerda haberse desempeñado cómo trabajadora de tareas domésticas en la casa del filósofo Thomas Kuhn, pero él nunca estaba en su hogar, así que solamente pude conocer del profesor que  fumaba mucho y lo hacía en pipa.

Rememora la química que uno de los cuentos de Jorge Luis Borges, la Biblioteca de Babel, tuvo una gran influencia en su trabajo cómo científica, siendo de lectura obligatoria para sus alumnos en sus clases de Ingeniería Molecular en el Instituto de Tecnología de California. La biblioteca de Borges es tan infinita en sus posibilidades cómo la misma naturaleza con que trabaja la investigadora

Afirma que la ciencia es difícil para todas las personas, es difícil para los hombres, es difícil para las mujeres, pero todas deberían tener una oportunidad. Las mujeres usualmente quieren trabajar en cosas que hagan del mundo, un lugar mejor. Mientras más sepan sobre ciencia mejor será.

Invertir en ciencia es invertir en el futuro y es necesario tener un mundo en el que valga la pena vivir.” Yo soy una científica positiva”, es así que considera que necesitamos buenos liderazgos, buenas leyes y buenas comunicaciones.

Considera necesario que el Congreso siga apoyando a la ciencia. La investigadora también es integrante de la junta directiva de Alphabet, la empresa matriz de Google.

La científica estadounidense en enero de 2020, tuvo que retractarse de un estudio sobre síntesis enzimática de betalactamasas porque su trabajo no podía ser reproducido por otros laboratorios. “Duele admitirlo pero es importante hacerlo. Les pido disculpas a todos”. Admite, que  “estaba bastante ocupada y no hice bien mi trabajo”.

Arnold, está abocada a las mutaciones de las proteínas, seleccionando las que más le interesan porque con ellas se solucionan los “problemas químicos de la humanidad”.

La semana pasada la ingeniera química del Instituto de Tecnología de California, ha retornado a España para participar en la entrega de los Premios Fundación Princesa de Girona, en la ciudad de Barcelona.

La biblioteca de libros de la vida es tan grande como la de Jorge Luis Borges, pero los libros que tienen  significado, se encuentran por todos lados gracia a la evolución. “La vida es larga, pudiendo aprender muchas cosas distintas, nunca se sabe cuándo te servirán, así que aprende todo lo que puedas y combina tus conocimientos de manera novedosa”, sostiene

En ese sentido,  explica que todo el mundo emplea los productos de la evolución dirigida, dando el ejemplo de cuando lavas la ropa lo haces utilizando enzimas en el detergente y todas ellas están hechas mediante evolución dirigida. Afirma que ella ”quería que el mundo lo utilizara”.

Sueña con poder dejar de usar procedimientos contaminantes, y “adoptar alternativas realmente limpias”. La química realizada por la naturaleza es limpia, eficiente y nosotros debemos aprender a hacer algo así, sostiene la científica,

En un discurso brindado en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), dijo que: “la naturaleza es el mayor ingeniero de todos los tiempos». Los objetos más hermosos y complejos son objeto de la evolución.

“La evolución dirigida, constituye un procedimiento en el que hacemos evolucionar enzimas en el laboratorio para que tengan las propiedades que buscamos”. Se pueden diseñar enzimas para elaborar cosas necesarias en la vida diaria, pudiendo usarse desde la elaboración de medicamentos hasta la producción de biocombustibles o para la fabricación de agroquímicos.

Las oportunidades para las mujeres se están volviendo numerosas, opina la Premio Nobel, pero reconoce que es preciso mucho tiempo y devoción para llegar a destacar en ciencia e ingeniería.

“ ! No dejemos este trabajo apasionante solo a los hombres!”

(*) Columnista de Diario Digital Femenino
danielhsaban@hotmail.com

 

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