Informe Especial

Desde asegurar condiciones dignas de trabajo hasta promover la igualdad de oportunidades para todo el personal, la agenda de los Derechos Humanos se volvió una responsabilidad ineludible para las empresas que buscan sostener un liderazgo en materia de sustentabilidad. Riesgos, oportunidades y herramientas de gestión.

Derechos Humanos: un compromiso del sector privado
Derechos Humanos: un compromiso del sector privado

Por Florencia Tuchin  @flortuchin

Las iniciativas en torno a los Derechos Humanos dejaron de ser competencia exclusiva de los Estados o de la sociedad civil. En la actualidad, la comunidad empresaria quiere saber qué significa esta responsabilidad en la práctica y comienza a evaluar la inclusión de esta agenda en su gestión cotidiana. En junio de 2011, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó los Principios Rectores sobre las empresas y los Derechos Humanos, elaborados por el profesor John Ruggie, ex Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas y máximo referente en la materia. Los principios, que están vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuentan con tres pilares: Proteger, Respetar y Remediar. Estas funciones quedan a cargo del Estado, la empresa y la sociedad civil, respectivamente.

Respetar los Derechos Humanos, entonces, se volvió una responsabilidad ineludible para las empresas que buscan sostener un liderazgo en materia de sustentabilidad. “No conozco ninguna empresa que haya quebrado por tratar a las personas decentemente y respetar los Derechos Humanos; sin embargo, que una empresa se arruine por no hacerlo es muy posible”, dijo John Ruggie. Por eso, cada vez más compañías no se conforman sólo con adherir de forma abstracta, sino que avanzan en la elaboración de una política que enuncie de forma explícita su compromiso con el tema: los Derechos Humanos son normas básicas destinadas a garantizar la dignidad e igualdad para todos, y el sector privado es un actor privilegiado para asegurar su cumplimiento.

NUEVA AGENDA
“A través de los principios rectores, se pide a las empresas que incorporaran una agenda nueva a su manera de hacer negocios. Entendimos que una forma de ayudarlas en el desafío que se estaba proponiendo desde Naciones Unidas era con la creación de una mesa de trabajo. En ese espacio se busca: compartir buenas prácticas, comprender en profundidad cada uno de los principios rectores y ayudar a las empresas a que los implementen. El grupo en nuestro país está formado por veinte empresas de diferentes sectores de actividad. Hay encuentros periódicos, donde traemos referentes de la sociedad civil, sector privado y Naciones Unidas para profundizar el trabajo”, cuenta Flavio Fuertes, coordinador del Pacto Mundial de Naciones Unidas en la Argentina.
La mesa de trabajo está presidida por Betina Del Valle Azugna, responsable de RSE del grupo Sancor Seguros. “Nos capacitamos con expertos y trabajamos diferentes temas. Primero, vimos cómo incluir a la cadena de valor en la temática y en una segunda instancia, analizamos los derechos de los pueblos indígenas. Armamos un debate entre referentes de empresas y representantes de los pueblos originarios para poder escucharnos. Lo más importante es fomentar el dialogo entre las partes”, explica Del Valle Azugna. Desde su experiencia particular, cuando ella propuso a los directivos de la compañía trabajar en base al derecho a la seguridad y a la vida, no se presentó ninguna objeción porque se lo asoció al negocio.
Mariana Rulli, politóloga y profesora e Investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudios en Derechos, Inclusión y Sociedad de la Universidad Nacional de Río Negro, fue convocada por la red del Pacto Global en la Argentina para desarrollar una guía sobre Empresas y Derechos Humanos. Allí se incluyó un análisis detallado de los Principios Rectores, recomendaciones para su implementación y también herramientas que ayudan a las empresas a conocer y operar en el nuevo contexto. Según Rulli, lo primero que tiene que alcanzar una empresa es el compromiso político con los Derechos Humanos y esa decisión debe provenir del más alto nivel directivo.
Un desafío para las compañías es trascender el área de RSE (Responsabilidad Social Empresaria) yproyectar la política de Derechos Humanos de forma transversal a toda la organización. “Existe la necesidad de involucrar a otros sectores de la firma para poder cumplir con la agenda. Si bien el tema todavía queda centrado en el nicho de RSE y sustentabilidad, es necesario involucrar a los responsables de las gerencias de Recursos Humanos, compras, finanzas y contrataciones”, dice Fuertes. 
El primer reporte sobre Derechos Humanos a nivel global fue desarrollado por Unilever. Allí explica la meta de la compañía en relación con esta agenda y describe cómo avanza en las diferentes áreas de su negocio. Marcela Manubens, vicepresidenta global de Unilever, presentó este año el informe en la Argentina. En el reporte se destacan áreas claves de progreso e incluye: empoderamiento a las mujeres, la lucha contra el acoso sexual, las condiciones de trabajo para los trabajadores, y encara cuestiones de salud y seguridad en toda su cadena de proveedores. Busca seguir colaborando con otras organizaciones para influenciar un cambio sistémico.
Desde la empresa TGN decidieron concentrar la política de Derechos Humanos en la ejecución de proyectos en territorios de alta conflictividad social. “En estos espacios hay movimientos sociales que irrumpen en las obras, no permiten que se desarrollen los trabajos y generan situaciones violentas. Nosotros tratamos de establecer medidas de prevención tendientes a mitigar cualquier acción violenta. Esa medida consiste en el acercamiento a las organizaciones de desocupados, hablar con las comunidades indígenas, y adoptar medidas de prevención y contención social. Un ejemplo es la contratación de mano de obra local o servicios locales. Cada ejecución de obra requiere su propio plan, no hay uno igual a  otro. El abordaje de los Derechos Humanos fue práctico y aportó resultados muy positivos. El convencimiento de que hay que seguir trabajando en esta dirección llegó por los resultados y no por la idea de pensar que teníamos un potencial de riesgos”, dice Claudio Moreno, jefe de Responsabilidad Social Empresaria de TGN.
A nivel internacional hay una tendencia de requerir a los Estados la elaboración de planes nacionales de acción para introducir esta agenda en el empresariado local. “Colombia viene trabajando mucho en el tema porque ellos quieren ser miembros de OCDE. Chile avanza en la elaboración de su plan de acción junto al Instituto Danes de Derechos Humanos. En la Argentina, con el cambio de gobierno se definió que este tema va a ser liderado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. El gobierno comienza a adentrarse en la agenda con cuidado”, dice Maria José Alzari, asesor Senior en Empresas y Derechos Humanos del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sustentable (CEADS). “El Estado debería tomar la delantera en la elaboración de un plan nacional y en la aplicación de los principios rectores en las empresas que son de gestión estatal”, agrega Fuertes.

RIESGOS Y OPORTUNIDADES
El CEADS y Deloitte Argentina elaboraron en conjunto una guía de “Análisis de Riesgos en Derechos Humanos”. El objetivo principal de la guía es ser una herramienta de gestión corporativa para la detección temprana y prevención de amenazas en materia de derechos humanos. Su finalidad es contribuir, desde la gestión de riesgos empresarios, a la implementación de los principios rectores de Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos.
Paula Mantel Amari, Gerente de Deloitte Sustainability, cuenta sobre los nuevos retos que surgieron una vez que se publicó la guía: “El desafío principal pasa por acompañar a las organizaciones a bajarlo a la gestión concreta. Cabe destacar que la temática de Derechos Humanos y empresas es tan dinámica como lo es el contexto actual de los negocios, lo que hace necesario mantenerse permanentemente atento a temas que van surgiendo e inquietudes. En el caso de Deloitte, estamos trabajando en la implementación de este tema puertas adentro por lo que estamos experimentando en carne propia este gran desafío”

“Las empresas tienen que introducirse paulatinamente en el ámbito de los Derechos Humanos  y trabajarlos con seriedad. El riesgo jurídico y de reputación de hacer que se hace es mucho más grande que no hacer. Es importante que la empresa sepa que tiene un riesgo. El mayor desafío para el sector empresario no es identificar la situación extrema, sino ese gris donde con una mirada diferente se puede mejorar muchísimo. Cada año la agenda se hace un poco más compleja y al sector privado le cuesta adaptarse. Los rubros que más riesgo tienen son: las industrias extractivas, las forestales, las del agro y la industria pesada”, detalla Maria Jose Alzari. Según Flavio Fuertes, está bien poner la mirada en los riesgos, pero también debe tenerse en cuenta las oportunidades como: mejorar la licencia social, fortalecer la vinculación con grupos de interés y aumentar la confianza en los accionistas, entre otras.

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Fuente: Diana Scialpi vía RIMA
Fuente original: La Razón

Foto: Marco Michelin

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