Andrea hizo varias denuncias por violencia contra Purreta. Ella quería abandonar la prostitución y eso era también motivo de golpes.
A la familia llegaron distintas pistas: que había sido vista en prostíbulos de Daireaux, cerca de Pehuajó, también Tucumán. Su mamá, Julia Ferreyra, fue hasta esos lugares pero no encontró rastros.
Hoy Purreta finalmente está condenado y han apelado esta condena tanto él mismo como la familia de Andrea pidiendo la pena máxima.
· Basta ya de proxenetas y de prostitución organizada.
· Por una investigación seria, profunda, independiente y libre de prejuicios de género, de los delitos de explotación sexual, trata de personas, femicidios y de todos aquellos que forman parte de la violencia contra las mujeres. Condena a los responsables y a sus cómplices.
· Sin prostituyentes (mal llamados “clientes”) y sin complicidad de funcionarios de los poderes judicial, legislativo, ejecutivo y de las fuerzas de Seguridad, de las iglesias y de los medios de comunicación no hay prostitución ni trata.

