Chile, 2 de agosto de 2012.  La violencia machista, que afecta a 7 de cada 10 mujeres en el mundo, «es la representación más brutal de la violación de los derechos», denunció en una entrevista con Efe la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet.

A Bachelet, expresidenta de Chile (2006-2010) y víctima de torturas durante la dictadura de Augusto Pinochet, también le preocupa «el costo social que implica para los niños y niñas crecer en entornos violentos».
A pesar de los avances logrados en los últimos años en materia de igualdad de género todavía queda mucho trabajo por hacer, reconoce Bachelet, quien en enero del pasado año asumió la responsabilidad de poner en marcha esa agencia de Naciones Unidas encargada promover la igualdad y el empoderamiento de las mujeres.
El hecho de que 603 millones de mujeres vivan en países que no penalizan la violencia doméstica y 2.600 millones en lugares donde la violación marital está permitida evidencia una realidad atroz, añadió.
«Pero la violencia adquiere mil caras, incluso algunas muy sutiles en países desarrollados», declaró a Efe Michelle Bachelet, en una entrevista por escrito.
«Mejorar la vida de millones de mujeres en todo el mundo» fue el encargo que Bachelet recibió del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, cuando en enero de 2011 asumió como responsable de ONU Mujeres.
Año y medio después su balance lo califica de «positivo, pero exigente».
«Me gustaría ver más cambios y más aprisa, pero sé que estas transformaciones tardarán y también sé que estamos ya en un camino sin vuelta atrás», aseguró.
Bachelet consideró que los principales acontecimientos que han marcado este periodo han sido «el movimiento democrático en los estados árabes y la continua crisis financiera y económica».
«Y en ambos hechos las mujeres han estado directamente involucradas y particularmente afectadas», recalcó.
«En el caso del movimiento democrático en los países árabes, ONU Mujeres ha prestado un importante apoyo facilitando la organización de las mujeres y apoyándolas en la articulación de sus demandas», explicó Bachelet, quien ha viajado en seis ocasiones a la región.
Por otro lado, afirmó que la crisis económica y financiera ha afectado en particular a las mujeres, «que son quienes en mayor proporción tienen empleos vulnerables en el sector informal».
Bachelet reconoció que le ha resultado difícil poner en marcha un organismo nuevo en unos momentos en que Naciones Unidas está sometida a duros recortes.
Y no sólo por las limitaciones en el presupuesto, sino también porque «el mundo está pasando por una crisis económica que afecta seriamente a las personas, en primer lugar, y particularmente a los dineros para la cooperación», reconoció.
En 2006 y liderando una coalición de centro izquierda, Bachelet se convirtió en la primera mujer elegida presidenta en Sudamérica. Desde entonces ha habido algunos avances significativos en el aumento de la presencia femenina en estamentos de poder y en política.
Pero aún queda «un largo camino por recorrer para que las mujeres estén representadas en igualdad de condiciones que los hombres», puntualizó la exmandataria chilena.
A nivel global, según el estudio «Las mujeres en la política: 2012» lanzado por la Unión Interparlamentaria y ONU Mujeres en febrero pasado, el número de mujeres elegidas jefes de Estado y de Gobierno se ha incrementado de 8 en 2005 a 17 en 2012.
En América Latina y el Caribe hay cinco jefas de Estado o de Gobierno, lo que constituye la cifra más alta de mujeres en este cargo en relación con cualquier otra región del mundo.
Pero si bien destacó esta importante representación en el Ejecutivo, en el ámbito parlamentario aún falta para tener una representación de al menos del 30 %, dijo.
«No sólo es justo que haya más mujeres en política y en las empresas, es también un decisión inteligente», afirmó la responsable de ONU Mujeres, quien defiende la existencia de cuotas de discriminación positiva para impulsar la participación femenina en el mundo político y el acceso al mercado laboral.
Además, Bachelet, que fue ministra de Defensa en Chile, abogó por una mayor presencia de mujeres soldados para el reforzamiento de la paz y la seguridad de los países, y pidió más participación femenina en los países con conflictos políticos y sociales.
Consciente de que la creación de ONU Mujeres generó muchas expectativas, insistió en que hay seguir trabajando con los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones de mujeres, los organismos de derechos humanos.
«Nadie puede declararse satisfecho porque aún hay mucho por hacer», dijo.
Fuente:  LaRioja

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