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La cultura de la cancelación produce efectos perniciosos en las interacciones interpersonales: “Yo te cancelo, tu me cancelas, nos cancelamos y la mayoría empobrecemos”.

Por María Paola Casariego*

La cultura de la cancelación se presenta como un fenómeno que acrecienta la actual crisis sistémica que atraviesa la humanidad, produciendo efectos perniciosos en las interacciones interpersonales: “Yo te cancelo, tu me cancelas, nos cancelamos  y la mayoría empobrecemos”.

Si bien este fenómeno no es reciente, la profundización pandémica de la mediación digital de las distintas esferas de la vida social, provoca una extensión a gran escala.

Dispositivos de comunicación son utilizados al servicio del poder, afectando personas -tanto humanas como jurídicas- en el devenir cotidiano, atravesando los ámbitos dónde se producen interacciones.

Se cuela en las relaciones interpersonales filtrándose – de manera digital y analógica- dentro de los grupos sociales, familiares, laborales, entre otros, con tecnologías de  ninguneo, bloqueo o ataque a la alteridad.

La indiferencia, el silencio y la agresión  posiciona  lo distinto en territorio desconocido y vulnerable.

Artillería de la cancelación al servicio del poder
Artillería de la cancelación al servicio del poder

Estás dinámicas operan naturalizadas en las interacciones, excluyendo del sistema lo manifiestamente diverso por representar una afectación al orden funcional hegemónico.

Prueger (2020) realiza un valioso aporte en torno a la cultura de la cancelación, dando cuenta de ella como un nuevo dispositivo del poder, desde el espectro  teórico postdisciplinario y en clave descolonial. Pone en diálogo autores tales como Simondon (2009)  y Rouvroy y Burns (2016) para tratar de superar las limitaciones de las teorías del conocimiento de la modernidad occidental y dar cuenta de la cristalización digital de un nuevo marco epistémico: las dinámicas del psicopoder que exigen ser  analizadas a la luz de una nueva episteme en tiempos de gubernamentalidad algorítmica.

Señala que en el último año [2021] (…)  la ‘cultura  de la cancelación’,  es cada vez más frecuente en la opinión pública (…)  e invita a dirigirse al portal de “Google” a buscar “cultura de la cancelación”, dónde se podrá observar la mayoría abrumadora de publicaciones sobre el tema.

Asimismo, destaca que 153 intelectuales (Noam Chomsky, Saldman  Rudshie, Margaret Atwood y Javier Cercas, entre otros)  firmaron en el año 2019,  en Estados  Unidos, una carta en contra de la “cultura de  cancelar”.  Dicha carta afirma que el “libre intercambio de información e ideas, la savia de las  sociedades liberales, está cada día más constreñido”. Para los firmantes las posibilidades del  desacuerdo peligran, lo cual es un problema: siendo necesarios “los desacuerdos de buena fe sin  que tengan terribles consecuencias profesionales”. (La negrita me pertenece)

Los dispositivos de cancelación operan en la sociedad suscitando la reactualización de imperativos categóricos morales en torno a las conductas, donde se ponen en marcha tanto dinámicas de  vigilancia como punitivas.

En dicha dirección, el autor avanza sobre los conceptos de vigilancia post panóptica,  resignificando los aportes Foucaultianos y siguiendo a Bruno (2013), señala que se trata de una vigilancia  “distribuida e inmanente”.  Es decir, que predomina una generalización de la vigilancia en la sociedad: una vigilancia mutuamente garantizada por los  integrantes de una sociedad.

La estructuración morfológica del ciberespacio y fundamentalmente las  redes sociales-pilares de la vigilancia post panóptica- contribuyen al cumplimiento del mandato de  la transparencia: todo debe estar expuesto, todo debe ser visible (…) en los trasfondos de los dispositivos de cancelación y de la gubernamentalidad algorítmica encontramos el mismo principio ordenador (el mismo horizonte en común): la eliminación del principio de alteridad.

Por ello es fundamental interpelar nuestros modos de interactuar en las relaciones interpersonales y en particular con la alteridad -en la vida online/offline- registrando las consecuencias que producen los dispositivos de cancelación  en la actualidad y para la posteridad. (El País)

(*) Abogada,  mediadora operadora en psicología social y docente con perspectiva de género. Miembra de EsTila, Espacio de Transformación Inclusiva Latinoamericana PaolaCasariego.

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