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Angela Merkel terminó aceptando: “Si, soy feminista y todas deberían serlo”, después de estar analizándolo durante el tiempo que duró su gestión como canciller

Le ha costado, y mucho, terminar por aceptar la igualdad entre los hombres y las mujeres

“Ahora, mi opinión es más considerada. Y creo que todos debemos ser feministas”, enfatizó.

La canciller alemana reconoció su afinidad con el movimiento admitiendo que “fue la reina de Holanda la que abrió la puerta para mí”.

Por Daniel Héctor Saban*
@danielhectorsa3

Al final de su mandato, Angela Merkel, mediante certeras declaraciones ha adoptado una posición clara sobre el feminismo, mostrándose rotunda al aceptalo. Está actitud muestra un cambio de visión, de la dirigente democristiana sobre la igualdad entre los hombres y las mujeres.

Durante los 16 años que estuvo al frente del gobierno de Alemania trató de evitar la respuesta. La primera mujer canciller de Alemania, ha sido siempre reacia de calificarse, durante ese tiempo cómo feminista, aceptando su afinidad, recién, el último miércoles en Dusseldorf, durante un acto en el que participo junto a la escritora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie, autora del ensayo Todos deberíamos ser feministas.

Es la primera vez que una de las mujeres más poderosas en el mundo acepta su feminismo sin rodeos, provocando una inmensa ovación del público presente.

“Lo que he dicho en el pasado sobre este aspecto ha sido un poco tímido, hoy mi opinión está más pensada y puedo decir, si, todas deberíamos ser feministas”, provocando aplausos y gritos de aceptación de la concurrencia.

Esta circunstancia conforma un cambio de postura de la influyente dirigente, quien hasta este momento siempre se había mostrado en una posición poco clara y más bien ambigua, tratando de evitar la respuesta. En la cumbre Women20 Summit 2017, realizada en Berlín, se recuerda que había evitado la pregunta. En ese debate estaban presentes poderosas figuras feministas cómo la expresidenta del Fondo Monetario Internacional, Cristine Lagarde; la reina Máxima de Países Bajos, e Ivana Trump, hija y asesora del ex presidente Donald Trump.

Anteriormente en 2013, Merkel ya había negado su vinculación con la corriente feminista. “Quizás soy un caso interesante de una mujer en el poder, pero no soy feminista”, sostenía en declaraciones publicadas por The Times.

En una de sus últimas alocuciones ha reconocido que: “Hay muchas mujeres que han hecho mucho más por la igualdad de derechos que yo”, sosteniendo, sin embargo su respaldo al movimiento feminista, tanto por una motivación social cómo por un interés propio.

Merkel arriba al poder, desde el este de Alemania, del otro lado del telón de acero y no ingresó en la política hasta que no se produjo la caída del muro de Berlín, cuando ya tenía 35 años. Se incorporó al ente gubernamental en un partido muy masculino, siendo en esos tiempos, una mujer divorciada sin hijos. Otra rareza, en su educación, es ser hija de un pastor protestante. Tanto sus detractores cómo sus partidarios, la resaltan cómo una figura que ha tratado de mantener Europa unida en todo momento, incluso en tiempos de la crisis del euro en la cual Grecia quiso aislarse, con una posible salida de la moneda común.

La Canciller ha sabido transmitir sensación de estabilidad, y sus votantes se sienten resguardados y a salvo con ella. Consideran muy poco probable que les engañe y que va a hacer todo lo posible por solucionar los inconvenientes. El pueblo siente que está en buenas manos confiando en la persona que los gobierna. La salida de Merkel del gobierno va a ser un momento clave para la construcción europea.

“En principio se trata, (el feminismo) de que los hombres y las mujeres sean iguales en el sentido de participar en la vida en sociedad, en la vida en su conjunto. En ese sentido, yo soy feminista”, afirma la canciller alemana, reconociendo que: “fue la reina Máxima de Holanda, la que abrió la puerta para mí”.

Angela Merkel: “Si, soy feminista y todas deberían serlo”
Angela Merkel: “Si, soy feminista y todas deberían serlo”

Muchas mujeres siempre consideraron a Ángela Merkel cómo una representante del feminismo por haber roto los “techos de cristal » a pesar de que en la cumbre de Women 20, la funcionaria había evitado considerarse incluida en el colectivo. La posición de Merkel, cuyo partido pertenece al Partido Popular Europeo, no solo el mismo no se considera feminista, sino que cuestionaba al movimiento de manera recurrente, al otorgar por ejemplo subvenciones a grupos antiabortistas o eliminando ayudas a asociaciones defensoras de los principios o bien disminuyendo el número de charlas en colegios. El Partido Popular, critica al colectivo en forma constante siendo un ejemplo categórico el haber culpado a la manifestación del 8M 2020 de haber ocasionado la primera ola de pandemia en España. En reiteradas ocasiones, el PPE, ha cedido ante las presiones de la ultraderecha.

Algunos opinan que Merkel no era el mejor ejemplo hace unos años atrás, pero ha sabido reaccionar y cambiar (clave en un político). Durante el acto del último miércoles, la Canciller sostuvo que deja el cargo con la conciencia tranquila. “Creo que he aportado mi granito de arena”.

Ángela Merkel se despidió el pasado 6 de septiembre del Bundestag (la Cámara Baja del Parlamento alemán), tras 16 años como canciller y 30 como diputada. Abandonará su puesto, luego de las elecciones legislativas pautadas para el 26 de septiembre, dejando su lugar una de las mujeres más admiradas en el mundo en la actualidad. Ha presidido el G8 (grupo de países con economías industrializadas), al mismo tiempo que se desempeñaba como presidenta del Consejo Europeo.

En 2020 la revista Forbes, designó a Ángela Merkel cómo la mujer más poderosa del mundo por decimocuarta ocasión. Su salida del tablero político será muy difícil de cubrir.

(*) Columnista de Diario Digital Femenino
danielhsaban@hotmail.com

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