Egipto encarcela a dos TikTokers. Haneen Hossam y Mawada Al-Adham han sido condenadas por sus publicaciones en las redes sociales.
Las sentencias emitidas este mes son un reflejo de la hostilidad del régimen hacia el uso de internet.
Por Daniel Héctor Saban*
@danielhectorsa3

Las autoridades judiciales de Egipto ya habían condenado, anteriormente a jóvenes influencers del país, acusadas de socavar los valores en la familia, incitando a la prostitución con sus contenidos.
Los veredictos que más han impresionado y más bronca generaron son los dictados el último domingo, contra Hannen Hossam y Mowada Al-Adham sentenciadas a 10 y 6 años de cárcel respectivamente.
Con anterioridad Renad Emad, había sido sancionada a tres años de prisión, y una semana después un popular dúo formado por una madre y su hija fue penalizado con cinco años. Todas fueron condenadas por difundir contenido indebido en las redes.
Hossam tendrá que pasar 10 años en la cárcel, según una condena de primera instancia por publicar en las redes, vídeos donde se la visibiliza bailando y haciendo karaoke, aparte de una multa por unos 12,782 dólares. La adolescente, estudiante de arquitectura, tuvo la imprudencia de haber animado a sus seguidoras, monetizando su contenido. Ella es una de las nuevas jóvenes Tik Tok de Egipto, que junto con Mawada de 23 años, han recibido correctivos siendo castigadas a pasar su juventud en prisión.
Un video de Instagram, nos muestra a Hossam, con sus ojos llorosos, donde expresa no haber hecho nada reñido con la moral. En sus cintas, la joven es conocida por brindar consejos a otras personas egipcias de su edad sobre diferentes asuntos, como por ejemplo, los estudios.
Mientras tanto, Al-Adham les enseña a sus seguidores en las redes sociales su estilo personal: el color de su pelo, su coche o su hogar, además de comentar sobre temas de actualidad.
En abril de 2020, Hossam quien refiere, alrededor de 900.000 seguidoras y seguidores había sido arrestada por primera vez al invitar a sus seguidoras a compartir videos en la plataforma Likee, se la acuso de que podría obtener algún tipo de ganancia pecuniaria, siendo ese el motivo por el cual los fiscales la inculparon nuevamente, de violar los valores y principios familiares. Habían sido ambas, absueltas, en enero de este año, por la denuncia de libertinaje en el contenido de sus videos.
El veredicto, por el cual habían sido encarceladas en el primer año de la pandemia, fue anulado en enero de 2021, obteniendo ambas la libertad. Pero rápidamente se las acuso por trata de personas al utilizar a las niñas “en actos contrarios a las normas y valores de la sociedad egipcia”. La más joven ha recibido una sentencia más penosa por no haberse presentado ante el tribunal, cómo si lo efectuó Al-Adham.
La Fiscalía había acusado de trata de personas a las jóvenes, de participar en atraer y explotar a chicas a través de sus directos en Tik Tok, y recibir dinero, “al publicar videos que incitan a la inmoralidad”. Asimismo fueron acusadas de unirse a un grupo de WhatsApp para recibir instrucciones con la finalidad de explotar a adolescentes. También se las culpó por intentar ocultar sus redes sociales a la Fiscalía. Entre los cargos contra Hossam, se señala: “el de alentar a las mujeres jóvenes a conocer hombres a través de las redes sociales”.
Los cargos fueron presentados bajo las disposiciones de la controvertida ley de los delitos cibernéticos de 2018 del país. Los expertos legales argumentan que la vaguedad en la instrumentación conduce hacia una criminalización injusta y se usa para efectuar la custodia de los cuerpos de las jóvenes.
Los fallos contra las chicas han sido muy cuestionados por asociaciones de derechos humanos, que han solicitado a las autoridades que garanticen la libertad de expresión. La persecución de las adolescentes, llevada a cabo por las policías ha sido interpretada como una forma de tutelar las redes por parte de las autoridades egipcias.
También se debe interpretar como una muestra de los límites a los cuales deben someterse las influencers en las redes para no ser cuestionadas por quien ejerce el control, dado que el Gobierno intenta definir los límites que no debe sobrepasar la moralidad, en un sector en auge.
El Gobierno del presidente Abdelfatah El-Sisi, ha ido cerrando paulatinamente todos los espacios para expresarse con libertad, tanto sea en la vía pública cómo en la redes, defendiendo valores tradicionales y religiosos.
(*) Columnista de Diario Digital Femenino
danielhsaban@hotmail.com