Yessica Beatriz Ocampo, quien murió víctima de femicidio en la Unidad Penal 2 de Gualeguaychú,  no habría fallecido  por estrangulamiento, sino por los golpes que recibió en la cabeza, informó la policía.
El martes 12 a las 16:30 se encontró el cuerpo sin vida de Yessica Beatriz Ocampo (23 años) en el “departamento” que la Unidad Penal 2 “Francisco Ramírez” de Gualeguaychú destina para desarrollar el programa de Unidad Familiar.
La víctima ingresó a esa dependencia para visitar a su pareja, Marcelo Schiaffino, quien purga  una condena de 13 años por delitos graves por incitación a la prostitución y privación ilegítima de la libertad de una menor de edad.
En esa escena también se encontraba la hija de la víctima –que no lleva el apellido Schiaffino- de un año y medio de edad. La bebé no presentó signos de violencia física, aunque no estaba aseada de manera correcta.
En primera instancia se creyó –por las marcas en el cuerpo- que la mujer había sido estrangulada, pero el informe que ayer los médicos forenses elevaron al fiscal Lisandro Beherán, indicaría que habría muerto como consecuencia de los brutales golpes, aunque presenta lesiones en la zona del cuello, pero no estrangulamiento.
El cuerpo de Ocampo se encontró el martes a las 16:30, luego que el propio Schiaffino lo comunicara a los agentes del Servicio Penitenciario. El informe forense ubica entre las 8:30 y las 12 de ese martes como el horario donde se produjo el fatal desenlace.
El mismo martes el fiscal imputó a Schiaffino la responsabilidad del hecho y había previsto tomarle declaración indagatoria el miércoles a las 18.
Los familiares de la víctima realizaron ese mismo día una encendida protesta frente a la Unidad Penal para reclamar básicamente dos cosas: que le entreguen el cuerpo de Yessica Beatriz e información sobre lo que estaba ocurriendo en la causa.
Una rápida intervención del jefe de la Departamental de Policía, Jorge Lázzari, calmó los ánimos al lograr que se agilizara la entrega del cuerpo y que el fiscal recibiera a ocho familiares de la víctima.
Por otra parte, Schiaffino fue trasladado de la UP 2 a la Unidad Penal 8 de Federal por razones de seguridad, según se explicó desde el Servicio Penitenciario, lo que impidió al fiscal tomarle declaración; acto procesal que se materializará en las próximas jornadas.
Otra derivación que tuvo el hecho fue el inmediato reemplazo del jefe de la Unidad Penal, Juan Santiago García y en su lugar asumió el segundo al mando, Alejandro Ezpeleta.
Este homicidio es la primera experiencia que se tiene desde que el 5 de febrero se inició la reforma del Código Procesal Penal en la jurisdicción Gualeguaychú. Para el fiscal este asesinato tiene más conmoción que complejidad, teniendo en cuenta las particularidades porque ocurrió dentro de una dependencia Penitenciaria y no en la vía pública.
Simultáneamente, la comunidad también se ha escandalizado por los “beneficios” que gozan los internos y cuesta entender que se trata de derechos que están normados en la legislación y tratados internacionales que tienen rango Constitucional. “Por eso tiene más conmoción que complejidad, porque a prima facie se trata de un hecho que lo habría cometido un interno que está condenado por otros delitos”, contextualizó el fiscal.
Beherán admitió que no conoce todos los espacios de la Unidad Penal y que puntualmente el cuarto donde se habría producido la muerte de Ocampo lo conoció el mismo día que se encontró el cuerpo. “A ese lugar nunca había accedido porque es privado, tanto para proteger la intimidad del interno como del civil que va a esa visita”, indicó.
 
 
 
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