Los medios carecen de guías de autorregulación para informar

Más del 90% de la población sabe de violencia de género por las televisiones. La falta de responsabilidad al informar adecuadamente sobre lo que está costando la vida a cinco mujeres al mes, desde que se computa por la Ley Integral de Violencia de Género, se queda impune. Los medios no aplican ningún tipo de normativa a la hora de informar, y los periodistas carecen de preparación especializada.
Este documento, es una síntesis de códigos deontológicos que ya existen, y de la propia experiencia del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) al resolver las quejas que se han presentado. “Cumplir unos mínimos, no es exigible por ley -continua la presidenta- es exigible por una ética periodística. Si se habla de violencia, y no de violencia machista, no es adecuado”.
“Tiene que haber una guía en la redacción”: el brutal tratamiento de las televisiones
Escoger el lenguaje, no dar pie a interpretaciones subjetivas de terceros, no tratarlo de “suceso” y evitar el morbo podrían ser los ejes principales para elaborar una información responsable sobre violencia de género. Sin embargo, la legislación es muy básica y ni siquiera se conoce, y por ello, los medios carecen de guías de autorregulación para informar: “Hay una serie de tareas que encomienda la ley -señala Carmen Fernández Morillo, consejera del CAA y una de las más activas en el equipo de trabajo- que no se cumplen porque están enmarcadas en el ámbito de la autorregulación. Hablamos de informar sobre las vías que tiene una mujer maltratada, incluir un teléfono, hacer campañas de concienciación, sobre todo si es un medio público. Tiene que haber una guía en las redacciones”
Los programas magazine con gran audiencia son los más irresponsables con la violencia de género. Espejo Público o El programa de Ana Rosa, concebidos como entretenimiento, han sido estudiados por el CAA para exigirles que traten los casos de violencia de género con el mismo rigor que un informativo. “Estos programas -subraya Carmen Fernández- lo incumplen sistemáticamente. Les hemos pedido incluso que no incluyeran esta temática, porque han llegado a hacer hasta juicios paralelos. El caso de las televisiones es brutal. Incumplen el derecho a la intimidad, vulneran la protección a menores, lanzan rumores y lo tiñen todo de un tufo sensacionalista”
Rectificación y buenas prácticas
En países como Suecia, la ley obliga a leer o publicar la rectificación al medio que haya vulnerado los derechos de víctimas o menores. En España, lo que más se cuida es poner solo las siglas del presunto maltratador, hasta que no haya sentencia judicial, por la presunción de inocencia; ”Por cultura o por falta de sensibilidad -continúa Carmen Fernández-, cuando una mujer es atacada se publican aspectos sobre su vida privada, como si `lo hubiera estado buscando´ o se da voz a los vecinos para que opinen a tenor de `a ese hombre le ha dado un ataque de locura´. Esto hay que evitarlo. Y, en paralelo, pedimos que se publique el nombre del agresor cuando lo confirmen Policía o juez”
“En ese sentido», concluye la presidenta Emelina Fernández, «en nuestros análisis del tratamiento de crímenes, hemos visto como alguna televisión ha hecho mejoras en la manera de informar. Ningún periodista quiere recibir quejas, sino ser el mejor”. Eso sí, el 90% de las noticias sobre violencia de género, se emiten en el mes de noviembre.
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Fuente: Enrique Stola
Original: http://www.bez.es/
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