Actrices Argentinas: un año de sororidad en escena

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Por Admin abril 1, 2019 19:09

Actrices Argentinas: un año de sororidad en escena

El colectivo de Actrices Argentinas cumplió este domingo su primer año de existencia. Fue al calor del debate por la legalización del aborto, cuando el movimiento de mujeres preparaba las trincheras desde donde daría batalla para seguir conquistando derechos, que un grupo de mujeres del espectáculo decidió organizarse para enviar al Congreso una postura conjunta. En poco tiempo, la visibilidad e importancia que cobró el movimiento de actrices sobre la opinión pública tomó gran relevancia en temas que trascendieron el ámbito del entretenimiento, teniendo su punto más alto tras la declaración conjunta sobre la violación a Thelma Fardin y poniendo de manifiesto el flagelo del abuso sexual infantil.

“Este colectivo nació en el mes de abril del 2018 impulsado por la necesidad de aportar a la coyuntura histórica que representa que el proyecto de ley por la legalización y despenalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) finalmente haya ingresado al Congreso de la Nación”, manifestaron las actrices a raíz del primer aniversario del colectivo. Desde ese momento, comenzaron una campaña activa en teatros, programas de televisión, entrevistas y redes sociales para evidenciar la importancia de la IVE.

En momentos en que Argentina se debatía entre la vida de las mujeres y su muerte en abortos clandestinos, las actrices fueron blanco de amenazas, insultos y agravios constantes que supieron sortear con una madurez pocas veces vista en un espacio recién nacido. Fue su compromiso lo que la valió del respeto del movimiento de mujeres. Es su perseverancia lo que hoy las ubica arriba de los escenarios de las movilizaciones feministas.  Es la historia del feminismo argentino y latinoamericano la que formó actrices comprometidas.

Lejos de ser un reflejo del movimiento “MeToo” norteamericano, donde las actrices se unieron para denunciar los abusos en la industria del espectáculo hollywoodense, en Argentina el movimiento de actrices se transformó en un espacio de sororidad manifiesta y de mensajes políticos. La diferencia salarial entre varones y mujeres, la discriminación, la maternidad, los cuidados y la estigmatización de las mujeres en las pantallas y escenarios fueron tomando visibilidad pública.

Todas mujeres reconocidas por su aporte al entretenimiento y la comunicación nacional, comprometieron su imagen pública y relaciones cercanas en pos de un objetivo común. Desde allí, y tras la negativa del Senado a la IVE, contrario a dispersarse, las actrices se unieron para gritar juntas Mirá como nos ponemos.

Thelma Fardín denunció públicamente, desde arriba de un escenario y llegando a miles de hogares argentinos en simultáneo, que el actor Juan Darthés la violó cuando ella tenía 16 años. No era la primera vez que él era acusado de abuso sexual: Calu Rivero, Ana Coacci y Natalia Juncos ya habían denunciado previamente al actor, sin mayor respuesta que la estigmatización, la duda y la revictimización. Algo cambió con Thelma y fue gracias a la organización y sororidad del movimiento de Actrices, que salió a respaldarla en cuanto micrófono había por delante.

Contar una violación en cámara y salir al escenario de la vida real cuando las luces se apagan implica romper el pacto de silencio que no solo pone en el centro de la pantalla al victimario, sino también a la víctima. “Frente al Mirá cómo me ponés, nosotras decimos Mirá cómo nos ponemos, nos ponemos fuertes, unidas, frente a tu violencia y tu impunidad, estamos juntas. Que se haga justicia por nuestra compañera y por todas. Esto recién empieza”, dijeron las actrices para mostrar que no hablaban de una víctima y un victimario, sino de miles, y que el caso de Thelma no era más que otro exponente del circulo vicioso de violación y abuso apoyado en sistemas de poder que protegen a los varones con el silencio.

La violación, el abuso, el hecho, fue el disparador para complejizar sobre los abusos en las industrias de entretenimiento: “¿A quién vamos a denunciar? ¿Al jefe de casting? ¿Al dueño de la productora? ¿Al director de la obra o película? ¿Al maestro de teatro?”, se preguntaron esa tarde de diciembre desde arriba de un escenario. Las actrices tomaron la posta de organizar sus ámbitos de trabajo y defender sus derechos, su integridad y su vida, que no es más ni menos que un pacto feminista como el que asumen todas aquellas que entienden que, como dijo Lali Espósito, “el tiempo de los abusadores se tiene que acabar”.

Carla Martilotta – @CarlaMartilotta

 

Fuente: Notas Periodismo Popular

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