¿Qué es “deconstruir” a un varón?

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Por Admin marzo 5, 2019 18:39

¿Qué es “deconstruir” a un varón?

Mandatos del machismo como Los hombres no deben llorar están en crisis. Pero, ¿existen fórmulas para desactivar el enano machista en cada varón?

Ser duro, fuerte, autoritario, productivo, seguro, poderoso, y –por sobre todas las cosas– heterosexual. Los mandatos de la masculinidad hegemónica quedan cada vez más en evidencia, se revisan y se cuestionan. Términos del glosario feminista como “deconstrucción del macho”, hicieron un tránsito fulminante de la esfera académica a la calle.

Hasta el mundo del marketing se hizo eco de este gran cambio cultural. El año pasado, la agencia de publicidad londinense BBD Perfect Storm revolucionó el sector cuando anunció que creaba una unidad de trabajo específica para aggiornar su concepto de masculinidad a los tiempos que corren. “El relato hegemónico en que se les dice a los hombres que deben ser duros implica que puede ser difícil para ellos demostrar sus sentimientos. Esta es una de las principales razones por la cual el suicidio es la mayor causa de muerte entre varones menores de 45 años en el Reino Unido”, argumentó Jason Foo, director de la firma.

Reconectar con los sentimientos y las emociones, y dejar de actuar un personaje en vez de ser uno mismo son algunas de las máximas que maneja Fernando Desouches, líder de esta división llamada “New Macho”. Aun como producto de la oportunidad comercial, esta iniciativa demuestra los alcances de una demanda social en ascenso: revisar las prácticas, los comportamientos y los valores del patriarcado impuesto a los varones.

Manual de instrucciones

 “Soy de los que se cuestionan todo, no sólo los valores machistas sino muchas cosas más que naturalicé a medida que me fui criando en un ambiente cargado de religión y escolarización evaluativa. A los 11 años no sabía andar en bicicleta ni jugar al fútbol. Así que era considerado puto hasta por mi padre. No me siento cómodo al hablar de deconstrucción para enmarcar mi experiencia sino más bien la definiría como una ‘rehumanización’, la construcción del ser desde la libertad de poder decidir quién soy, despojarse de todos los conocimientos adquiridos para formarse como alguien nuevo con valores humanos que sensibilizan y contagian enseñanzas sanas, de tolerancia y de amor. Soy hijo de una mujer sometida al patriarcado y también hermano de una mujer que aprendió todas esas cosas de su madre.Tanto ellas como mis maestras, mi novia, mi esposa o mi psicóloga me formaron porque sensibilizaron al machirulo que había en mí.” (Diego, 38 años, montajista de cine.)

El protocolo para deconstruir al macho no tiene lugar en ningún libro de autoayuda, no existe un decálogo ni pasos a seguir. En principio, porque no se trata de una transformación exclusivamente individual ni tampoco dirigida a un tipo de personalidad particular: “Macho es una forma desigual y jerárquica de organizar el mundo que excede a las personas concretas y puede ser encarnada por cualquiera”, explica Matías de Stéfano Barbero, antropólogo y miembro del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género del Conicet.

“Macho es una forma desigual y jerárquica de organizar el mundo que excede a las personas concretas y puede ser encarnada por cualquiera.“

Matías de Stéfano Barbero

ANTROPÓLOGO

Detectar y cuestionar la estructura de desigualdades que privilegia a hombres por sobre mujeres y a la heterosexualidad por sobre la diversidad sexual es un trabajo personal y colectivo en simultáneo. “No puede ser un proceso impuesto desde el exterior, aunque claramente el contexto, los cambios en las relaciones de poder entre los sexos, los reclamos y exigencias del movimiento de mujeres, van empujando al macho a asumir que le llegó la hora de cambiar”, opina Luciano Fabbri, politólogo e integrante del Instituto Masculinidades y Cambio Social.

De Stéfano Barbero también hace hincapié en la extensión de esta transformación: “No se trata sólo de ‘ser diferente’ a nivel individual, sino de cuestionar activamente a las personas y estructuras que construyen como legítima la inequidad y la jerarquización, ya sea por cuestiones de género, clase social, etnia, religión o cualquier forma de opresión”.

Desde niños, hombres y mujeres son educados con mandatos sobre qué debe ser cada género.

Desde niños, hombres y mujeres son educados con mandatos sobre qué debe ser cada género.

GPS de género

“En mi familia somos tres hermanos varones, de edades diferentes, criados por los mismos padres y hasta educados en los mismos colegios, pero las diferencias en nuestras actitudes son notables. El menor, que tiene 15 años, el año pasado militó a full la campaña por la legalización del aborto. No se banca el humor homofóbico y se indigna con los tipos que les gritan cosas a sus amigas por la calle. A mí, de todo esto lo que más me desconcierta es la forma de relacionarme con las minas, siento que cambiaron todos los códigos de un día para el otro. Y a mi hermano mayor, que siempre fue un dinosaurio, toda esta movida lo pone más facho que nunca. Está siempre a la defensiva, sobreactuando una postura radical de macho que no le vi ni a mi viejo.” (Fernando, 31, diseñador).

Los expertos coinciden: es dentro de las generaciones más jóvenes y de los ámbitos más propensos a la reflexión, como el universitario, donde toda esta transformación se vive con más naturalidad. Pero está muy lejos de ser una percepción generalizada, el desprestigio del macho y el cuestionamiento de sus privilegios trastorna a muchos varones: “Cuando no hay claves para interpretar lo que sucede, las respuestas son en clave reactiva, defensiva, victimizante, y atrasan. Los ámbitos más reticentes al cambio son los que se rigen por su funcionamiento corporativo y elitista: el poder judicial, el poder clerical, el poder médico hegemónico, el poder económico-financiero. De ingresar mujeres a esos espacios, además de hacerlo de forma subordinada al poder masculino, lo hacen bajo sus mismas lógicas de ejercicio del poder viril”, analiza Fabbri.

El desconcierto también es una reacción frecuente frente a la reorganización de las relaciones de género y la reconstrucción de la subjetividad masculina. El psicoanalista Pablo Muñoz puede dar testimonio desde su práctica clínica cotidiana: “Es cada vez más frecuente la consulta de hombres que expresan con preocupación que ya no saben cómo abordar a una mujer por la que se sienten atraídos. Ello habla de la pérdida de referencias que hasta hace cierto tiempo estaban más o menos instituidas, más claras respecto de los lazos entre los sexos. Podríamos decir que lo que los varones sienten, por una parte, es una amenaza a su saber sobre cómo comportarse con una mujer”.

De Stéfano Barbero trabaja con hombres que ejercen violencia de género en la Asociación Pablo Besson. Esa experiencia le permite hacer una distinción sutil pero concluyente: “Lo más desafiante para los varones no es tanto aceptar que las mujeres pueden ser consideradas sus iguales, sino que ellos mismos pueden ser considerados ‘iguales’ a las mujeres.Eso implica ser lo suficientemente valientes como para afrontar su vulnerabilidad, sus emociones negadas, la fragilidad de su identidad y el vacío que sienten cuando ven que ya no es legítimo su poder por el mero hecho de ser machos”.

“Es cada vez más frecuente la consulta de hombres que expresan con preocupación que ya no saben cómo abordar a una mujer.“

Matías de Stéfano Barbero

ANTROPÓLOGO

La cuestión hoy es volver a definir qué es propio de la virilidad y qué forma parte del "Patriarcado".

La cuestión hoy es volver a definir qué es propio de la virilidad y qué forma parte del «Patriarcado».

El lado B

​ “Para mí, que toda la vida fui tildado de blando o de cagón por no pretender arreglar todas las cosas a las piñas o por no tolerar el delirio violento del fútbol, todo esto que está pasando es una buena noticia. Mi viejo era de los que pensaba que los machos se hacen a los golpes, que había que aprender los códigos de la calle y del barrio. A los once años, me mandaba obligado a entrenar a un club de barrio donde te quemaban la cabeza con que había que destruir al rival, poner huevo, ser leal a los colores. Nunca me olvido la vez que el entrenador le dio un cachetazo al arquero del equipo porque se puso a llorar por no atajar un penal: ‘No haga cosas de marica’, le dijo. Una vez escuché a mi padre decirle a mi vieja: ‘Este no irá a quebrar la muñeca, ¿no?’, cuando me vio emocionado por una película. Tenía ocho años. Después de todo eso, no es casual que odie el fútbol y toda esa opresión machista destructiva.” (Federico, arquitecto, 41.)

¿Cuál es el costo de ser “macho”? El prestigio y el poder social son sus facetas más difundidas, pero también implica una renuncia dolorosa a la propia sensibilidad y singularidad: “Ningún pibe nace ‘macho’, se llega a serlo a través de un sistemático proceso en el que se violenta a los niños arrancándoles parte de su humanidad. Ser ‘macho’ implica la mutilación emocional, el pánico a la vulnerabilidad y la amputación de la empatía de quienes pretenden serlo. Como dijo Audre Lorde, esto implica negar una parte esencial de su humanidad. Lo hacemos con la voluntad de protegerlos del mundo, que será despiadado con ellos si no son lo suficientemente ‘machos’, pero paradójicamente, estamos reproduciendo ese mundo del que los queremos proteger”, analiza De Stéfano Barbero.

“Ser ‘macho’ implica la mutilación emocional y el pánico a la vulnerabilidad .”

Pablo Muñoz

PSICOANALISTA

Para Muñoz, el desafío de los varones es no identificarse rápida y plenamente a esa “caricatura del macho viril” que se les impone ya que no todos lo son ni se reconocen de esa forma. También señala ciertas expresiones (“los hombres no lloran”, “el macho de la casa” o “para que te hagas hombre te llevo a debutar”) como antiguas, ridículas y violentas pero aún portadoras del mandato de ser macho.

Muñoz reflexiona: “Hace unos años atendí en mi consultorio a un futbolista que, cuando se trataba de participar de fiestas sexuales con todos los compañeros del plantel, no se animaba a decir que prefería mantenerse fiel a su novia por temor a que se burlasen de él. Se alejaba con alguna señorita a algún sitio íntimo y conversaba largamente obteniendo de ella la promesa de no revelar su secreto. Para muchos varones la figura del ‘macho’ es igualmente opresiva que para muchas mujeres”.

Por eso revisar, cuestionar y modificar concepciones, creencias y valores en torno a la masculinidad permite romper con la desigualdad entre los géneros pero también implica una oportunidad para los varones de asumir la propia vulnerabilidad y fragilidad, de humanizar los vínculos y vivirlos con plena sensibilidad y libertad. Tarea para el hogar.

 

Fuente: Clarin

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