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Los ríos pueden cambiar su cauce muchas veces. 
Pero jamás podrán detenerse.

Los días 24 y 25 de agosto de 2017 quedarán en el recuerdo de muchxs por un motivo tan especial, como revolucionario. Es que durante esas dos jornadas, lxs adultxs dejaron de ser adultxs: Volvieron a ser NIÑAS, NIÑOS (y niñes). El evento ocurrió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a tan solo una cuadra del Congreso de la Nación, epicentro político y social de toda la República Argentina. Por eso, por su trascendencia, todos merecen enterarse que pasó. Y se enterarán.

Por Rodrigo Gauna*

Fueron dos días históricos, que marcarán el inicio de algo grande. El punto de inflexión necesario para que la rueda comience a girar, sin freno, en busca de una verdadera justicia social. Todo cambio, toda revolución, comienzan con la visualización de una problemática capaz de sensibilizar lo suficiente. Esto se considera como el primer gran paso. La pregunta es, ¿Alcanzará con este puntapié inicial? Como dijo la Licenciada Sonia Almada al comenzar el 1º Congreso Mundial “Violencias”: Hacia la Infancia y Adolescencia en su discurso inaugural, “una jornada no alcanzaba”, en referencia al surgimiento de la iniciativa. «Comenzamos a asistir a casos de mucha crueldad hacia niños», explicó la Coordinadora Gral. del Congreso, docente, escritora e investigadora de la Infancia y Adolescencia, y dijo que «no nos alcanzaba con asistir simplemente a las víctimas». Siempre, ante un panorama adverso e injusto, las personas que se mueven para cambiarlo son las que quedan en la historia. Es por eso que el alcance o la magnitud de la iniciativa se sabrá con el correr de los días, dependiendo de cuan contagiadxs se encuentren todxs. A partir de esta inyección anímica, las voces que antes parecían estar silenciadas, ahora recobran sentido.

El 1º de junio se lanzó públicamente el Desafío “La Voz de Lxs Chicxs” Por una Infancia Sin Violencia, que desarrolla ARALMA (Centro de Asistencia, Formación e Investigación en Infancia y Adolescencia). El postulado dice que “la violencia sufrida en la infancia es un grave problema de salud pública que debe atenderse de manera urgente a nivel mundial”. La intención es resignificar el concepto de Infancia para crear políticas públicas de protección, prevención y sostén y espacio de contención para las víctimas. “La Voz de Lxs Chicxs” busca poner voz a los sufrimientos que en completa soledad y en silencio atraviesan niños, niñas y adolescentes del mundo, cuyas consecuencias psíquicas y físicas permanecen de por vida en su cuerpo y alma.

(Este fue el lanzamiento de la Campaña: La Voz De Lxs Chicxs )

«RESIGNIFICAR EL CONCEPTO DE INFANCIA»
Vivimos días de una escalada de violencia muchas veces abrumadora, a gran nivel y doloroso impacto. Violencia sufrida en las entrañas mismas de la sociedad, nuestrxs niñxs. El mayor tesoro de la humanidad, ese oro en potencial desarrollo, símbolo primordial del futuro, es el de la niñez y adolescencia. El mundo que vemos hoy, es el lugar donde habitarán ellxs. ¿Qué sociedad queremos dejarle?

Ferdinand de Saussure es uno de los lingüistas que estudiaron de forma más profunda el signo lingüístico y los elementos que intervienen dentro de la comunicación humana. Para él, significado es el concepto que se le da a una palabra, en cambio el significante es la palabra en sí misma, es decir, ese conjunto de signos lingüísticos (fonemas y morfemas) que usamos para poder comunicarnos. El significante es la herramienta que usamos de forma verbal o escrita para poder remitir una idea, un concepto. Como dijo el pintor y escultor español Pablo Picasso, «lleva mucho tiempo crecer hasta convertirse en un niño». Para lograr eso, debemos cambiar la mirada. Todxs somos responsables como ciudadanxs de la República. Cuando nuestros ojos dejen de ver solo aquello que quieren ver por comodidad, el compromiso tocará nuestra puerta. Lleva tiempo, no es de un día para el otro. Tal vez estemos inmersos en un proceso, paulatino o no, pero proceso al fin. Lo cierto es que el verdadero concepto de la Infancia es aquel que se basa en el respeto, la dignidad y el compromiso efectivo por el cumplimiento de los Derechos. La idea de niñx debe cambiar: Están siendo vulneradxs, ignoradxs, silenciadxs de manera cruel e injusta. Somos su espejo y debemos velar por su LIBERTAD como seres humanos. Cada unx de ellxs son nuestro fiel reflejo. Ese es el verdadero significado de la palabra NIÑO/A.
Lucía Arguello, de Unicef, lo expresó con claridad al decir «como sociedad, somos responsables». La coincidencia que englobó al Congreso en sí, fue destacar la ausencia del Estado en esta materia. Nuestrxs niñxs están siendo avasallados, desprotegidos. Faltan políticas públicas acordes a resolver estos problemas, para que la infancia y adolescencia pueda dejar de sufrir. Esto no pasa solo en Argentina, sino también a nivel global. Elisa Garcia España, profesora Titular de Derecho Penal y Criminología en la Universidad de Málaga y Dra. del Observatorio del Sistema Penal ante la Inmigración (España) ,dijo «Estamos ante un Sistema perverso». Duele reconocerlo, pero es cierto.

Es un desafío para todxs, tal cual lo planteó Gabriela Arias Uriburu, «¿Cómo hacemos para que en cada ser humano nazca la voz del niño?». Sin embargo, en esa denotada ausencia estatal también puede caernos la responsabilidad intrínseca de cada unx. Una buena herramienta está al alcance de la mano, es de papel y se llama LIBRO.
Alejandro Lorenzo César Santa, Director General de la Biblioteca del Congreso de la Nación, en representación de la Diputada de la Nación María Teresa García, dijo que la mejor forma de evitar que estas cosas pasen es recuperar la práctica de la lectura. El valor de los libros es ese, salvarnos. Leer para cultivar nuestra mente, para EDUCAR. «Necesitamos que se lea más y es nuestro desafío lograrlo» dijo el Director de la Biblioteca del Congreso, en la apertura del evento.
En relación a este tema, crucial y determinante, hubo dos disertantes que tuvieron un punto en común. Alicia Romero, Fundadora de “Madres contra el Paco” y del “Comedor Club de Madres Manos Solidarias” y referente territorial de Sedronar en el Cepla de Lomas de Zamora, dijo «¿Cómo puede un pibe luchar por sus Derechos si no los conoce?» haciendo clara alusión a esa gran parte de la sociedad que desconoce cuales son sus Derechos. Familias enteras se encuentran sin rumbo, sin poder encontrar en la educación el camino a muchas respuestas.

Paralelo a esto, en la Mesa «Encuentro de religiones: Diálogo sobre violencias en la infancia.» el Rabino Alejandro Avruj (Comunidad Amijai) habló de la Biblia, más específicamente del relato de Génesis. «Adán y Eva parecen no haber tenido infancia. ¿Se dieron cuenta que el relato comienza con ellos de grandes?». ¿Qué se sabe de Adán y Eva siendo niñxs? Nada. Se conoce (y de memoria) el relato del fruto prohibido. Y que luego, tuvieron dos hijos: Caín y Abel. Ahora bien, la historia ya conocida de Cain y Abel tiene un condimento notable.

Hasta aquí parte de la historia. Pero el relato Bíblico del Génesis prosigue: Caín se fue de la tierra, se casó y tuvo un hijo, al que llamó ENOC. Fundó una ciudad y le puso el mismo nombre de su hijo. Lo más llamativo de toda esta historia, es el significado etimológico del nombre. El mito hebreo convierte a Enoc en el ángel ayudante y patrono de los niños que leen para estudiar la Torá. El cronista, poeta y teólogo católico sirio Gregorio Bar-Ebraia (1226-1286) escribió: «Henoc fue el primero que inventó los libros y las diversas formas de escritura.». Testimonios que remiten al sentido mismo de la Educación. Se puede decir, entonces, que Enoc («consagrado a Dios», del hebreo «dedicado») se puede relacionar con la Educación.

Educamos a nuestrxs hijxs no solo en la escuela. Es un error pensar que lxs niñxs aprenden solamente ahí. Las instituciones deben servir a la comunidad, no quedan dudas de eso. Como así también en todo ámbito de la vida cotidiana. Niñas, niños (y niñes) aprenden todo de nosotrxs: Somos ejemplo, para bien o para mal.
Pensemos lo siguiente, simple y cotidiano: Cuántxs de nosotrxs subimos al colectivo y sin decir «buen día, por favor, gracias» con una sonrisa, sin siquiera mirar a los ojos a la persona que conduce, propinamos con el peor semblante en nuestro rostro un «6 pesos» a secas. Malhumorados, tocando bocina, gritando e insultando por lo demorado (con 3 ó 4 minutos apenas de retraso) que está el transporte público. Llevamos a nuestrxs hijxs al colegio casi arrastrándolos, pasando por encima del resto porque la prisa que llevamos puede más que cualquier otra cosa. Cuántxs de nosotrxs nos impacientamos en la sala de espera del consultorio, sentadxs justo frente a esa madre que alza a su pequeñx hijx y nos acercamos a elevarle la voz a alguna persona para reclamar «tenía turno a las 18hs y son las 18:15, ¡no puede ser!» ¿No puede ser? ¿Realmente esos 15 minutos son más valiosos que mostrarnos educadores frente a esxs niñxs? ¿En algún momento nos detuvimos a pensar que siempre hay un Niño viendo? Para dejar de respirar violencia, deberíamos dejar de irradiarla. En cada pequeño detalle. Ni inhalarla ni mucho menos exhalarla. Es la solución más a nuestro alcance, para cortar con ese vicio malicioso.

Daniel Prieto Castillo es profesor de la Universidad de Cuyo. Ante el trágico suceso del asesinato de una maestra jardinera, se manifestó con una carta escrita con la pesada carga del dolor y la angustia. Carta para leer y reflexionar:

Aprendizaje de la vida y aprendizaje de la violencia 
(Por Daniel Prieto Castillo)*

Claudia Oroná, maestra jardinera del barrio Tres Estrellas, fue asesinada al salir de su trabajo. Llevaba ocho años y no pensaba dejar su cargo, a pesar de los pedidos de sus padres, de la expresión de una de sus primas: ‘Dejá de trabajar en esa maldita guardería’. Ella se sentía protegida, respetada. ¿Quién podía hacerle daño si se hacía cargo de niños pequeños para apoyar a las madres?
Era parte de la comunidad, como tantas otras maestras jardineras, Claudia enseñaba a niños pequeños. En el jardín hacen falta una profunda calidad humana, una sensibilidad a flor de piel, mucha alegría de vivir, mucha ternura, gusto por los juegos y la risa en los labios y la mirada.
En medio de la pobreza y las privaciones, el jardín representa un espacio donde vivir la niñez junto a alguien capaz de amarla y de dejarla crecer. Un jardín es el ámbito donde más se hace realidad la expresión de Rousseau: ‘Dejad que la infancia madure en los niños’. Junto a las maestras jardineras, los niños aprenden a ser niños, aprenden vida, vida de niños.
Horror sin límites cualquier crimen. Nadie tiene derecho sobre la vida de nadie. Horror sobre horror el asesinato de una maestra jardinera, porque con él ha sido golpeado el corazón de un territorio dedicado al aprendizaje de la vida.
La muerte de Claudia golpea sin piedad ese lugar de la vida. Golpea sin piedad lo más precioso de la educación.
La mano que empuñó el arma, que liberó la bala, que se tiño de sangre para siempre, también había aprendido. No en el jardín de Claudia, no entre la ternura, la alegría, los juegos y la risa. La mano aprende, desde los primeros días, a ser garra o caricia, puño o caricia.
Es una ley de nuestra condición de humanos: todo aprendizaje de la violencia, fructificará. Hay una línea tendida, tenaz, inexorable, desde las primeras violencias hasta la muerte de Claudia.¿Dónde se aprende más? ¿En ese rincón de vida del jardín o en el océano de la violencia cotidiana?
A Claudia la mató un asesino, ningún interés tengo en negar responsabilidades individuales. Pero no nos cabe dejar todo como si fuera producto de un inadaptado. Esa mano fue cultivada día a día, gota a gota, para que llegara a semejante horror.
Un funcionario decía que se habían roto códigos que nadie se animaba a atropellar. Detrás de la mano capaz de semejante ruptura hubo, hay, marejadas de códigos rotos en estas nuestras tierras donde se enseñorearon y enseñorean seres capaces de corromperlo todo.
(…)
Los seres capaces de corromperlo todo son también maestros, de la violencia y de la muerte.
No sé si la mano se hubiera alzado sin ese deplorable magisterio. Siento que no, que fueron ellos quienes le enseñaron, quienes la colmaron de agresión, quienes la armaron, quienes le engancharon el dedo en el gatillo.
Hay, en estas pobres tierras nuestras, una educación para la vida y una educación para la violencia y la muerte. Un discípulo de esta última asesinó a Claudia. Quienes la sobrevivimos en el trabajo educativo hemos sido lastimados en lo hondo. Nos duele hasta el aliento, como dice el poeta, nos duele una herida sin márgenes que no cerrará.

Daniel Prieto Castillo – Profesor de la UNCuyo

ESCUCHAR NOS CAMBIA LA VIDA

Patricia Ocampo, Presidenta y Fundadora de “Me gusta el Mate Sin Trabajo Infantil” dijo a todo el auditorio, «este Congreso nos permite ponerle rostro a esxs niñxs invisibles. Les pido que salgan de acá siendo la voz de ellxs».  La cosecha de la Yerba Mate afecta las vidas de las familias más pobres, viviendo en las condiciones más precarias, la ONG «Un Sueño para Misiones» está llevando adelante la Campaña «Me gusta el Mate sin Trabajo Infantil» para terminar con la explotación a niñxs en trabajos.

Un Sueño para Misiones
«Tenemos que replicar el activista de cada unx de nosotrxs», Patricia Ocampo.
Propone que los consumidores, los productores, los comerciantes y supermercados, las universidades, asociaciones civiles, y el Estado coordinen acciones para terminar de una vez por todas con el flagelo del trabajo infantil en el campo, y ocuparse luego de erradicarlo también de cada ámbito. Los responsables de controlar y generar políticas públicas que terminen con esta violación a los Derechos del Niño, no lo hacen y solo hablan de estadísticas. Se puede firmar la petición en change.org entrando al siguiente link: Peticion Yerba Mate sin Trabajo Infantil
En la Mesa «Violencia intrafamiliar y Abuso sexual en la infancia» se presentó el Programa «Las víctimas contra las violencias», del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, coordinado por la Dra. Eva Giberti.
Toda la información del Programa, se puede leer AQUÍ

«ESTAMOS POR EL BUEN CAMINO»

Citando las sentidas palabras de Rómulo Rubén «Lito» Abregú, abogado especialista en Derechos de la niñez, «estamos por el buen camino». Vamos a quedarnos con el camino del ARTE. El arte como canal, como puente. Entre un alma y otra. Entre las buenas intenciones y la paz del mundo. El arte es un camino que nos lleva a la verdadera conexión con el OTRO, pero arraigado en el amor por ese interior, tan ignorado muchas veces. Lxs niñxs tienen para decirnos innumerables cosas. Nuestrxs niñxs son ARTE. Somos capaces de producir grandes cosas, revoluciones que nacen del corazón.

Si logramos escuchar la VOZ DE LXS CHICXS, todos tendremos motivos para luchar y cambiar al mundo. Desde las pequeñas cosas. Son esas pequeñas cosas, los gestos, los detalles, los que hacen grandes obras. Porque, como dice la canción de Mercedes Sosa, «todo cambia pero no cambia el amor». Y como dijo este joven llamado Nahuel Pennisi en su impecable interpretación: «Que nunca cambie nuestro amor».

*Escritor. Productor Canal 26