El modo de producción patriarcal

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Por Admin enero 13, 2020 08:40

El modo de producción patriarcal

El modo de producción patriarcal

El modo de producción patriarcal

Por Mauricio Dimeo*

Introducción

En este ensayo se defenderá la existencia de un modo de producción patriarcal, con el objetivo de explicar la base materialista del patriarcado y la importancia histórica de la lucha feminista.

El patriarcado es un sistema social de dominación contra las mujeres, se originó en la prehistoria poco después de la división sexual del trabajo y se ha adaptado a los diversos periodos históricos: esclavismo, feudalismo y capitalismo.

Así como el capitalismo se compone de una estructura económica (fuerzas productivas y relaciones de producción) y de una superestructura ideológica, en este ensayo sostengo que el patriarcado también posee una estructura económica y una superestructura ideológica.

1. Fuerzas reproductivas

Según el marxismo lo que rige al mundo actual es el modo de producción capitalista, sin embargo, Engels dejó entredicho que existe otro modo de producción: “Según la teoría materialista, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la vida inmediata. Pero esta producción y reproducción son de dos clases. De una parte, la producción de medios de existencia, de productos alimenticios, de ropa, de vivienda y de los instrumentos que para producir todo eso se necesitan; de otra parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la especie. El orden social en que viven los hombres en una época o en un país dados, está condicionado por esas dos especies de producción: por el grado de desarrollo del trabajo, de una parte, y de la familia, de la otra” (Engels, 1884).

“La reproducción de la vida inmediata”, “la producción del ser humano mismo” y “la familia como una especie de producción”, son expresiones que sugieren un modo de producción patriarcal dentro del propio capitalismo, lo cual implica indagar cómo subyace un modo de producción en otro, como veremos.

El secreto del capitalismo que descubrió Marx, negado tajantemente por la clase burguesa, reside en la ley de la plusvalía, la cual establece que el obrero vende su fuerza de trabajo y sólo recibe lo que requiere para su subsistencia socialmente necesaria, mientras que el resto (plusvalía) se lo apropia el capitalista. Esta ley de la plusvalía es negada por la clase burguesa porque implica admitir que la propiedad privada de los medios de producción es un robo.

Ahora bien, la clase trabajadora puede completar su jornada laboral, gracias a que las mujeres realizan las labores de crianza y trabajo doméstico, los cuales son la condición fundamental, no sólo para que el trabajador pueda reponer sus energías para el día siguiente, sino para la generación de nuevos trabajadores. Este trabajo doméstico y de crianza nos haría suponer en primer lugar, que hay una plusvalía como la que ocurre en el trabajo productivo, pero más profunda en tanto acontece en el espacio del hogar, sin embargo el trabajo doméstico y de crianza no recibe pago alguno. En segundo lugar, la plusvalía en el mercado laboral resulta de una cuota de horas no pagadas con respecto a una jornada laboral por día, mientras que el trabajo doméstico y de crianza exige una disposición las 24 horas. En tercer lugar, mientras el trabajador tan sólo vende su fuerza de trabajo, las mujeres ponen su propio cuerpo para el embarazo, la lactancia y la satisfacción sexual de la pareja.

En consecuencia, las mujeres sufren una explotación mayor que los trabajadores porque no reciben pago alguno, trabajan 24 horas y utilizan su propio cuerpo como herramienta. Esto es incomparablemente más profundo que el fenómeno de la plusvalía y requiere otro tipo de explicación. ¿En qué modo de producción la clase oprimida no recibía pago, estaba disponible 24 horas y su cuerpo era utilizado como objeto?: En el modo de producción esclavista. Es decir, mientras las clases sociales oprimidas han pasado del esclavismo al feudalismo y al capitalismo, el patriarcado  ha mantenido a las mujeres en su propio modo de producción esclavista.

Por otra parte, en algunas ocasiones la lucha obrera ha conquistado el llamado salario familiar, el cual es suficiente para que el obrero cubra los gastos familiares y la esposa pueda ser ama de casa de tiempo completo, esto implica que las mujeres se convierten en esclavas sexo-reproductivas del obrero, dado que no reciben paga alguna por su trabajo y el poder dentro de la familia es absolutizado por el hombre; caso semejante a las esposas de los burgueses, que con la riqueza del esposo no tienen que trabajar, pero viven sometidas a las órdenes del marido.

En contraste, la gran mayoría de las mujeres en el mundo cumplen una triple jornada laboral: con un empleo, el trabajo doméstico y la crianza de los hijos (en muchos casos también realizan agricultura de subsistencia), es decir, las mujeres conforman dos terceras partes de la fuerza laboral en el mundo, además cumplen el trabajo doméstico y la crianza con escaza colaboración de los hombres. Esto implica que si bien la clase trabajadora es el sujeto histórico en el modo de producción capitalista, en tanto generan toda la riqueza; las mujeres constituyen al menos la mitad de ese sujeto histórico y además son el sujeto histórico del modo de producción patriarcal, en tanto generan trabajadores.

En pocas palabras, el modo de producción patriarcal posee fuerzas reproductivas, las cuales incluyen todas las herramientas necesarias para que se reproduzcan seres humanos y se conviertan en trabajadores productivos, dentro de dichas herramientas está incluido el cuerpo de las mujeres, dado que es capaz de producir seres humanos y criarlos hasta la adultez. Además, de las mujeres se espera que realicen el trabajo doméstico, cuiden de los niños, cuiden a los enfermos, los ancianos y de ellas mismas, sin recibir paga alguna y sin que todo esto se considere trabajo y además sean utilizadas como objeto sexual, lo cual es evidentemente un tipo de esclavitud.

2. Relaciones de reproducción sexual.

Para que las mujeres proporcionen trabajadores de acuerdo a las exigencias del capitalismo, se requiere el absoluto control de sus cuerpos, por lo que el patriarcado implementa las siguientes relaciones de reproducción sexual.

a) Prohibición del aborto. Si las mujeres pueden decidir cuántos hijos tener, cuándo tenerlos y con quién, implica que son dueñas de sus cuerpos, pero en el modo de producción patriarcal las mujeres no suelen disfrutar de ese derecho. En la antigüedad las mujeres esclavas eran vistas como animales de ganado y el amo decidía cuántos hijos tenían sus esclavas y en qué circunstancias, dado que sus hijos también serían esclavos de su propiedad. En la actualidad, la prohibición o restricción del aborto garantiza que las mujeres no sean dueñas de sus propios cuerpos y por tanto sean esclavas de los hombres o del Estado patriarcal.

b) Esterilización forzada. En contraste con el aborto, las mujeres pobres a menudo son esterilizadas sin su consentimiento en hospitales públicos, lo cual muestra nuevamente que no son dueñas de sus cuerpos, dado que el Estado patriarcal impone regulaciones poblacionales acordes a los intereses del capitalismo, en tanto que a veces la sobrepoblación excede las necesidades de mano de obra barata.

c)  Matrimonio forzado. Gran parte de los matrimonios en el mundo son forzados, muchos de ellos con niñas que son embarazadas prematuramente, otro tanto por necesidad económica o para tapar embarazos producto de violaciones. Este fenómeno es semejante a la venta de esclavas de la antigüedad, no es casualidad que el concepto “esposa” tenga el mismo origen que las “esposas” para apresar a un delincuente o que la palabra familia signifique conjunto de esclavos domésticos, dado que desde siempre ha significado la esclavitud de las mujeres.

d) Prostitución y trata. Uno de los más lucrativos negocios del capitalismo es la trata de mujeres, el cual las secuestra y las utiliza como esclavas sexuales. Sólo una minoría de mujeres ejercen la prostitución por voluntad propia y aún en ese caso están utilizando su cuerpo como objeto sexual, por lo que la prostitución y la trata son casos extremos de esclavitud sexual, en la que las mujeres no se venden una vez y para siempre en el mercado del matrimonio, sino de a poco en el mercado de la prostitución, tal como dijera Engels.

e) violación sexual y feminicidio. El patriarcado pone a las mujeres a disposición de los hombres, por lo que si una mujer se niega a tener relaciones sexuales, los hombres se sienten con el derecho a violarlas y matarlas con la complicidad del Estado. El acoso sexual, la violencia sexual y el feminicidio son fenómenos que generalmente ocurren con gran impunidad, dado que se asume que el cuerpo de las mujeres le pertenece a los hombres y no a ellas mismas.

En consecuencia, el modo de producción patriarcal posee relaciones de reproducción compuestas por clases sexuales. En donde la clase sexual de los hombres dispone del cuerpo de las mujeres para su beneficio y la clase sexual de las mujeres padece una situación de esclavitud en la que su cuerpo no les pertenece, ya que es controlado y utilizado como objeto sexual y reproductivo.

3. Superestructura ideológica.

Al igual que en el capitalismo, en el patriarcado la estructura económica condiciona la superestructura ideológica, la cual funciona para ocultar a las mujeres que son esclavizadas y así reducir los costes de la dominación patriarcal, bajo los siguientes mecanismos de control social.

a) Amor romántico. Para que las mujeres no tomen consciencia de la opresión patriarcal y de la posibilidad de unirse para luchar por su emancipación, el patriarcado instauró el mecanismo del amor romántico, el cual es inculcado desde la infancia con la idea de la princesa que debe ser salvada por el caballero. Así las mujeres crecen con el sueño del amor romántico como el máximo objetivo en la vida, reduciendo sus expectativas de vida a la boda y a hacer feliz a un hombre. Mientras que en la realidad el amor romántico es un mito, dado que la mayoría de los hombres engañan a sus esposas y las contagian de enfermedades, las golpean y las obligan a tener relaciones sexuales, y el principal feminicida suele ser alguien cercano como la pareja o el amante. En pocas palabras, el amor romántico es un mecanismo de control ideológico para que las mujeres no piensen en su propia felicidad ni en su propia realización y reduzcan su expectativa de vida en el amor de un hombre idealizado, para que no tomen conciencia de la esclavitud sexo-afectiva-reproductiva que sufren en el matrimonio patriarcal.

b) Maternidad obligatoria. Una mujer sin marido y sin hijos es una mujer libre, que puede tener relaciones sexo-afectivas con quien le plazca y en el momento que guste. En el patriarcado una mujer así no cumple con su función sexo-reproductiva esclavizada, por lo que se ha implementado el mecanismo ideológico de la maternidad obligatoria, la cual estigmatiza a las mujeres que deciden no tener hijos como egoístas y mujeres incompletas, incluso como mujerzuelas; mientras que las mujeres que son madres son felicitadas y reconocidas como mujeres realizadas, incluso se felicita a las mujeres que dejan la carrera profesional por sus hijos. Esto implica que se aplauda a las mujeres que aceptan la esclavitud sexo-reproductiva del ama de casa y esposa, no es casualidad que el día de las madres fue instaurado para frenar el movimiento yucateco por los derechos sexo-reproductivos de las mujeres, impulsado por Elvia Carrillo Puerto.

c) Religión patriarcal. La mayoría de las religiones institucionalizadas asumen que la mujer es inferior al hombre y establecen mecanismos para consolidar tal subordinación. La religión es la principal institución para que las mujeres interioricen el control absoluto sobre sus cuerpos y acepten como algo deseable la virginidad, el matrimonio, la heterosexualidad obligatoria, la reproducción y el maltrato por parte del marido, así como la prohibición del aborto y del divorcio. Bajo el misticismo de la religiosidad, las mujeres aceptan su esclavitud sexo-reproductiva y son las primeras en defenderlo con la (pro) vida. Asimismo, la religión le es funcional al patriarcado al afirmar que la reproducción sexual humana es un fenómeno enteramente natural; siendo que es producto de procesos históricos, es decir, la reproducción sexual humana está sujeta a la dominación patriarcal por lo que supera su base biológica.

d) Medios de comunicación masiva y de entretenimiento. La televisión, la radio, la industria cinematográfica y las plataformas digitales, son en su mayoría patriarcales. Están diseñadas intencionalmente para fomentar los valores machistas, de modo que justifican y promueven la esclavitud sexo-reproductiva de las mujeres. Por ejemplo, los programas cómicos como los de stand-up son profundamente misóginos y la gente está dispuesta a pagar bastante para verlos. Los programas de televisión con mayor audiencia son las telenovelas que son ultraconservadoras y las películas más taquilleras fomentan el amor romántico en su máxima expresión. En pocas palabras, la sociedad difícilmente toma conciencia de que vive en el patriarcado porque está adormecida por los medios masivos de comunicación, que ocultan hábilmente la esclavitud sexo-reproductiva de las mujeres.

e) Derecho patriarcal. Las leyes y los jueces en el patriarcado están orientados para criminalizar a las mujeres y favorecer a los hombres, no es casualidad que las mujeres en el mundo sean dueñas tan sólo del 1% de las propiedades. Tampoco es casualidad que la mayoría de los feminicidios queden impunes o que las mujeres que ponen denuncias por violación sexual sean revictimizadas en los juzgados. Históricamente el derecho ha sido una herramienta creada para favorecer a las clases hegemónicas, incluida la clase sexual de los hombres, por lo que debe ser transformada de fondo para que responda a los derechos de las mujeres.

f) Política patriarcal. Las mujeres lucharon durante siglos por el derecho al voto, dado que al patriarcado capitalista le costó mucho trabajo aceptar que sus esclavas sexo-reproductivas votaran. Esta conquista contribuyó poco a la liberación de las mujeres, dado que lo realmente importante es que ocupen cargos de elección popular, así como cargos en el poder judicial. Más importante aún es que llegando a cargos públicos respondan a los intereses de las mujeres, lo cual no suele ocurrir tan a menudo, dado que muchas mujeres logran llegar a puestos públicos por su complicidad con el patriarcado, frenando leyes para legalizar el aborto, por ejemplo. Además, las mujeres que deciden hacer carrera política son señaladas por descuidar su rol de madres o esposas y por participar en espacios públicos, a menudo se les calumnia inventando que utilizaron su sexualidad para escalar políticamente. Ese es el precio que pagan las mujeres por luchar por el poder en una sociedad patriarcal que las considera esclavas sexo-reproductivas.

f) Belleza. Uno de los mecanismos de control más sutiles e interiorizados es la belleza, desde niñas a las mujeres se les hace saber que el criterio para reconocerlas es su apariencia física, por encima de sus habilidades y logros. Con esta forma de control se logra que las mujeres inviertan grandes cantidades de dinero, tiempo y esfuerzo para mantener una belleza estereotipada, que muchas veces cae en el racismo y en el clasismo, dado que mostrarse bellas implica la aprobación social, la posibilidad de ascender laboralmente y de conseguir favores de todo tipo, al grado de que la belleza puede ser una forma de ganarse la vida, tal como ocurre en el modelaje, la edecanería y la farándula. En el fondo lo que se logra es que se refuerce la visión de las mujeres como objetos sexuales y se consolide su esclavización. Al mismo tiempo, se señala a las mujeres que rompen con este mandato y dejan de orientar su apariencia para la satisfacción de los hombres, dado que su exigencia es ser reconocidas como seres humanos integrales y no sólo por su apariencia.

g) Delgadez. Este mecanismo está tan profundamente interiorizado que hasta los más críticos del patriarcado y del capitalismo caen en sus redes. Bajo un discurso de salud se criminaliza la gordura de las mujeres aun cuando se ha demostrado que la pobreza y el feminicidio causan más muertes que la obesidad. O que la obesidad no siempre depende de la buena alimentación y el ejercicio, dado que los factores genéticos y metabólicos impiden que las mujeres adelgacen aun tomando todas las medidas necesarias. En el fondo lo que ocurre es que la delgadez se utiliza como medida de control para que las mujeres nunca acepten ni amen a su propio cuerpo y de este modo se les controla para que su mente esté ocupada buscando adelgazar y no tomen conciencia de la opresión patriarcal que esto representa. A su vez, la sociedad se encarga de segregar a las mujeres gordas con sus continuos señalamientos, la burla que continuamente reciben en los medios de comunicación masiva y la discriminación laboral que sufren. Para el patriarcado todas las mujeres son gordas, pues de este modo puede disciplinarlas para que siempre estén insatisfechas y no busquen romper las cadenas de la esclavización sexo-reproductiva.

h) Juventud. Otro mecanismo de control es la idea de juventud, que hace creer a las mujeres que sólo pueden ser felices sin son jóvenes, de modo que a partir de los 30 años empiecen a preocuparse por una idea de juventud impuesta desde el patriarcado, es decir, que pasen más de la mitad de sus vidas invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo para aparentar juventud, de modo que no disfruten plenamente su vida, su sexualidad y su cuerpo en la madurez y en la vejez, dado que la juventud como mecanismo de control las esclaviza. En otros tiempos la vejez era sinónimo de sabiduría y el disfrute de su sexualidad no era vista con repudio. El patriarcado se ha visto enormemente beneficiado con este mecanismo, que somete a las mujeres a una preocupación permanente ante una juventud sobrevaluada e imposible de recuperar.

i) Cultura de la violación. Un último mecanismo de control es la cultura de la violación, la cual consiste en disminuir la responsabilidad de los violadores sexuales y aumentar al máximo la responsabilidad de las víctimas. De este modo la sociedad, los medios de comunicación y el entorno de la víctima se encargan de culparla de la violación sexual, señalando su forma de vestir, su comportamiento, la hora del día, el lugar donde se encontraba y una infinidad de pretextos para hacerla parecer responsable de la violación sexual. En el fondo lo que están justificando es el derecho patriarcal de disponer del cuerpo de las mujeres y la exigencia de disposición sexual en tanto esclavas sexo-reproductivas.

En pocas palabras, la superestructura ideológica del patriarcado implementa al menos 9 mecanismos de control para lograr que las mujeres no perciban que están siendo esclavizadas sexo-reproductivamente y sean ellas mismas las que defiendan sus cadenas contra la lucha feminista que busca su liberación.

4. Patriarcado socialista.

La lucha socialista busca la liberación de la clase trabajadora, la cual está compuesta por hombres y mujeres, de modo que indirectamente es una lucha contra el patriarcado. Esto implica que las revoluciones socialistas triunfantes, tales como la soviética, la cubana, la china y la norcoreana, hayan logrado derrotar parcialmente al patriarcado, dado que brindaron y siguen brindando derechos humanos a las mujeres, los cuales permiten que rompan sus cadenas sexo-reproductivas y puedan liberarse. Las constituciones socialistas garantizan el derecho al aborto, al divorcio, a la educación y al trabajo para las mujeres. Además han instaurado guarderías colectivas y derechos de maternidad para liberar a las mujeres de las cadenas de la maternidad. Incluso las mujeres ocupan cargos públicos en paridad con los hombres.

Sin embargo, en los países socialistas actuales aún falta mucho por hacer para derrotar definitivamente al patriarcado, pues aunque las legislaciones favorecen a las mujeres, la cultura machista perdura, al grado en que no se ha erradicado el feminicidio, los hombres no se comprometen lo suficiente con el trabajo doméstico y las mujeres siguen siendo estereotipadas en empleos de servicio, así como los máximos dirigentes siguen siendo hombres. En Cuba sigue habiendo renuencia de parte de los hombres hacia el trabajo doméstico y en Norcorea se mantiene una cultura conservadora hacia la sexualidad.

Es decir, el socialismo es la primera condición para desmontar el modo de producción patriarcal, pero no es suficiente mientras las mujeres no se organicen para luchar explícitamente contra la superestructura patriarcal, que pervive aun cuando se haya superado al capitalismo.

Conclusión

Hemos visto que existe un modo de producción patriarcal dentro del capitalismo, el cual proporciona trabajadores productivos gracias a la reproducción, crianza  y cuidados que realizan las mujeres en una situación de esclavitud, dado que no reciben paga alguna, no se reconoce su labor como un trabajo y su cuerpo está a disposición de los hombres.

El modo de producción patriarcal se compone de una estructura económica: fuerzas reproductivas (el cuerpo de las mujeres) y relaciones de reproducción (clases sexuales), y de una superestructura ideológica (jurídica, política y cultural) que genera una falsa conciencia en las mujeres para que acepten y defiendan sus propia esclavitud sexo-reproductiva.

La liberación de las mujeres pasa por derrotar al capitalismo mediante la lucha socialista y continuar con la lucha feminista organizada para derrocar al patriarcado, logrando la derrota de la clase burguesa y de la clase sexual de los hombres, de modo que no existan más las clases dominantes y se conquisten los derechos de la clase trabajadora y de la clase sexual de las mujeres. Donde cada cual trabaje según sus capacidades y reciba según sus necesidades, como diera Marx, y las mujeres tengan poder sobre sí mismas, como dijera Wollstonecraft

Referencias

Comunistas de Castilla (2018) Tesis feminista: la triple explotación. En: https://www.lahaine.org/est_espanol.php/tesis-feminista-la-triple-explotacion

Davis, Angela (2005) Mujeres, raza y clase. Madrid, Akal.

El economista (2019)  Mujeres mexicanas, las que trabajan más horas en el continente americano: ONU. En:  https://www.eleconomista.com.mx/economia/Mujeres-mexicanas-las-que-trabajan-mas-horas-en-el-continente-americano-ONU-20190330-0007.html?fbclid=IwAR0uYjEHZ3OnnIuJUw2Qke35lOKcKvV1ChzgGBQB0QlwI_9ZUPlar1r0TCw

Engels, Friedrich (1884) El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. Prefacio a la Primera Edición. En: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/pref1884.htm

Gil, Iñaki (2018) Modos de producción, patriarcado y triple opresión. En: http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=642

Moore, Henrietta L. (2009) Antropología y feminismo. Madrid, Ediciones Cátedra.

 

*MauDimeo es profesor de filosofía en bachillerato y licenciatura. Defensor de derechos humanos en Comité Cerezo.

Diario Digital Femenino

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