Por Maximiliano Montenegro[1]

Yanina González será juzgada por la muerte de su hija de dos años, quien fue golpeada por su pareja en venganza. Como no pudo llevarla rápidamente a un centro de salud, le imputan abandono de persona.

Libertad para Yanina y Tiziana
Libertad para Yanina y Tiziana

El 16 de agosto de 2013, Yanina González se negó a tener relaciones sexuales con su pareja Alejandro Fernández, con quien vivía en una humilde casa de la localidad de Derqui. En venganza, el sujeto golpeó en la cabeza a Lulú, la pequeña hija de la mujer, de dos años y producto de una relación anterior. Bajo amenazas y sin dinero, ella recién pudo llevar a la beba a un centro médico horas después. La criatura murió por la fractura en el cráneo.

La investigación recayó en una fiscal especializada en violencia de género, que metió presa a la joven por abandono de persona (ser mala madre) y dejó en libertad al agresor. En pocos días, para finalizar un proceso absolutamente absurdo, la justicia la someterá a juicio oral.
La historia de Yanina siempre fue trágica. Su madre abandonó el hogar cuando ella era muy chica, cansada de los golpes de su marido. Desprotegida, padeció en cuerpo y alma la furia del progenitor hasta bien entrada su adolescencia. Diagnosticada con un retraso madurativo, sin saber leer o escribir, encontró una salida al infierno formando pareja. Pero no le fue mejor, ya que era víctima frecuente de palizas. Volvió a escapar de esa nueva pesadilla, con la pequeña Lulú, y hasta encontró contención en el Centro Comunitario Gallo Rojo, que brinda apoyo a víctimas de violencia de género en San Miguel.
Pero en ese proceso conoció a Alejandro Fernández, que casi de inmediato se la llevó a vivir a Derqui. A la casa donde finalmente su pequeña hija recibió un golpe mortal en la cabeza. Al momento de la jornada trágica, Yanina estaba embarazada de seis meses. 
Encerrada por la fuerza en una habitación junto a su beba gravemente herida, y con pánico por las amenazas para que haga silencio, debió esperar hasta el amanecer del sábado 17 para salir a pedir ayuda, una vez que el sujeto se fue. No tenía dinero, ni carga en la SUBE. Desesperada, pidió una tarjeta a una vecina y fue directo con sus amigas del Gallo Rojo. Ya en el hospital, la criatura falleció, intervino la justicia y Yanina quedó presa, acusada de abandono de persona, seguida de muerte y agravada por el vínculo.
El caso desde entonces está en manos de Carolina Carballido Calatayud, de la Unidad Fiscal de Instrucción Especializada en Violencia de Género de Pilar. Yanina fue a parar a la cárcel de Los Hornos, donde tiempo después dio a luz.
A principios de 2014, la dirigente social del Gallo Rojo, Cecilia Raspeño, que acompañó a Yanina en todo el proceso junto a otras personas, le llevó la causa a la organización Gremial de Abogados, conformada por letrados comprometidos socialmente.
Así, la abogada Gabriela Conder inició una durísima batalla legal, cuyo objetivo es lograr la absolución de Yanina, al considerarla una víctima de violencia de género y a su hijita Lulú, lo que se denomina «víctima colateral».
Recién en junio del año pasado, luego de la difusión del caso a través de marchas, visibilización en redes sociales y espacio en los medios de comunicación, la fiscal Carballido Calatayud decidió comenzar a investigar el homicidio de la pequeña, y abrió una causa que tiene como sospechoso a Fernández.
Lo extraño de la movida es que mientras el expediente por abandono de persona seguido de muerte lo tiene un juzgado, la pesquisa por homicidio fue entregada a otro magistrado.Aún no hay noticia alguna sobre cualquier imputación y menos aún prisión para el sospechoso de matar a golpes a una criatura de dos años, en represalia porque su mamá se negó a mantener sexo con él.
El próximo 23 de febrero, el Tribunal Oral Criminal 2 de San Isidro comenzará con el debate oral, pero sólo contra la joven Yanina, que podría recibir una pena de al menos 8 años de cárcel. En diciembre, la chica fue «beneficiada» por una prisión domiciliaria, monitoreada con una tobillera electrónica. Fue alojada por una mujer en su casa de Moreno. El 24 de diciembre, la joven pudo festejar la Navidad por primera vez en su vida en un ámbito familiar.

Encontraron su primer hogar
Yanina y su hijita Tiziana, que nació en la Unidad Penitenciaria 33 de Los Hornos, viven desde finales del año pasado con Carina Leguizamón, integrante de vecinos Organizados de Moreno, quien en 2014 perdió a su hijo número once (un bebé de un año y ocho meses) por una cardiopatía.
Al conocer la situación de Yanina y la beba, que no tenían casa para recibir el beneficio de una prisión domiciliaria, se ofreció para recibirlos. Primero, comenzó a viajar desde Moreno hasta Los Hornos para generar un vínculo con la joven víctima. Y desde diciembre pasado, tanto Yanina como Tiziana comparten un hogar con Carina y su familia.
«Primero costó un poquito, que se adapte a una familia numerosa. Era todo nuevo para Yani. Estamos en pleno aprendizaje. Lloramos juntas, nos abrazamos, hablamos hasta que amanece. Siempre digo que no hace falta plata, sino amor y solidaridad. Convertir esas palabras en algo real», dijo Carina a DIARIO POPULAR.
«Una perversa y absurda acusación»
La abogada Gabriela Conder tomó la causa de Yanina como una bandera propia. La visitó muchísimas veces mientras estuvo presa en Los Hornos, y no paró hasta lograr, al menos, un permiso de detención domiciliaria.
A pocos días del juicio, la letrada explicó que «el objetivo es revertir completamente esta perversa y absurda acusación, contra una mujer pobre, que es una víctima de la violencia de género en su peor expresión».
«La idea es que apenas iniciado el juicio nos escuchen en el tribunal, porque hay vicios procesales muy graves. La fiscal supuestamente especializada en género nos ocultó que en junio de 2014 abrió una causa en otro juzgado para investigar a la pareja de Yanina sospechada de matar a golpes a su beba, usando incluso material del expediente por abandono de persona. Hay una conexidad evidente, porque el origen es la muerte de Lulú. Debió investigarse en el mismo expediente, quién la mató y si Yanina hizo abandono de persona, como sostiene la fiscal. No se pueden separar. Por eso vamos a pedir la nulidad», dijo Conde.
La profesional indicó que «lo que se observa es una manipulación de la acusación para que Yanina siga en esta situación, y resulte condenada, escondiendo o ignorando pruebas contundentes sobre la violencia que padecía esta joven».
«Es todo muy perverso. La causa, en términos técnicos, es irracional. La beba fallece, y eso está probado en la autopsia, por golpes en la cabeza. Eso fue dejado de lado por la fiscal, y la instrucción estuvo centrada en el rol de Yanina como madre en las horas posteriores a la agresión, su demora en llevarla al médico. La metieron presa al considerar que fue mala mamá. No importa si la amenazaron, la encerraron, le pegaron o si tiene retraso madurativo. El horror se completa cuando sabemos que el femicida anda libre», cerró Conder.
 


[1] Periodista – Diario Popular. Integrante de la RIPVG-Arg
 

 
Fuente: Karina Perello para Diario Femenino

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *