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Justicia Menstrual. Igualdad de género y gestión menstrual sostenible

Autoras: Mercedes D´Alessandro, Celina Santellan, Camila Rocío García, Ximena
de la Fuente y Marcela Cardillo

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Justicia Menstrual. Igualdad de género y gestión menstrual sostenible
Justicia Menstrual. Igualdad de género y gestión menstrual sostenible

El presente documento fue realizado en el marco del Foro de Justicia Menstrual, con los aportes e investigaciones de equipos de INDEC, AFIP, ANDIS, ANSES, la Subsecretaría de Asuntos Parlamentarios de Jefatura de Gabinete de Ministros, la Subsecretaría de Programación Regional y Sectorial y la Subsecretaría de Tributación Internacional del Ministerio de Economía, la Subsecretaría de Acciones para la Defensa de las y los Consumidores y la Subsecretaría de Políticas para el Mercado Interno del Ministerio de Desarrollo Productivo; la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, y la Red de Concejalas de la Federación Argentina de Municipios.

La gestión menstrual como política contra la desigualdad

Durante 2020, el Estado invirtió el equivalente a 6,6 puntos de PBI para amortiguar el impacto de la crisis provocada por COVID-19. Aún con esta inversión y el despliegue de políticas públicas inéditas como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) o la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), la pobreza en Argentina creció. Hoy, 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes vive en un hogar pobre. Las mujeres, especialmente las trabajadoras informales y las madres, son quienes más han sufrido el impacto de la crisis. Ante una situación de estas dimensiones, la perspectiva de género es una herramienta clave para ofrecer soluciones y fortalecer la acción del Estado. El camino recorrido en el marco del Foro de Justicia Menstrual se enmarca en estos compromisos.

A lo largo de todo el país se ha desplegado una gran variedad de medidas para mejorar el acceso a los productos de gestión menstrual y, de este modo, mejorar la calidad de vida de miles de mujeres. Las primeras iniciativas que se llevaron adelante de manera territorial dan cuenta de que hablar de menstruación permite hablar también de salud sexual y reproductiva, violencia de género, estereotipos, problemas económicos o financieros. Durante la pandemia, la falta de ingresos y el aislamiento impidieron que muchas mujeres pudieran gestionar su menstruación de un modo digno y saludable. El tabú que envuelve a este proceso hizo que pocas puedan decir abiertamente que tenían obstáculos para acceder a comprar PGM. La menstruación no puede ser un factor adicional de desigualdad. Relevar información, organizar los datos disponibles y articular estrategias para transformar el accionar del Estado en torno a la gestión menstrual es un eje central para el 2021 y los años venideros.

A su vez, es importante el rol que está protagonizando el Estado hoy, acompañando las iniciativas que se han puesto en marcha por medio de organizaciones sociales, unidades productivas, ONGs y activistas, quienes han sido las grandes impulsoras para que este tema entre en la agenda pública. El acceso a los PGM, los incentivos a optar por PGM que no dañen el ambiente, el impulso a las unidades productivas de gestión cooperativa, el fortalecimiento y financiamiento de proyectos de producción constituyen canales de acción para el Estado. El desafío es transitar desde aquello íntimo y personal, a una respuesta de política pública. Hablar de menstruación es romper con una cultura que produce y reproduce desigualdades de género… Seguir leyendo

 

 

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