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La mujer en India es acosada sexualmente en su trabajo, y para lograr una mayor eficiencia se someten a una histerectomía

En el estado de Maharashtra miles de trabajadoras de la zafra, para trabajar sin molestias por sus ciclos menstruales, sufren la extirpación de su útero

Por: Daniel Hector Saban

Parece ser que el gobierno indio no resguarda a sus mujeres de los acosos sexuales que sufren en su lugar de trabajo en forma permanente, según sostiene Human Rights Watch en un informe efectuado en octubre de este año. El gobierno de India debiera hacer cumplir la Ley POSH de 2013 referida al Acoso Sexual a Mujeres en el Lugar de Trabajo.

“India tiene leyes progresistas para proteger a las mujeres del abuso sexual por parte de sus jefes, compañeros de trabajo y clientes, pero no ha tomado medidas básicas para velar por el cumplimiento de estas leyes”, sostuvo Meenakshi Ganguly que es la directora de Asia meridional para HRW.

La mujer en India es acosada sexualmente en su trabajo, y para lograr una mayor eficiencia se someten a una histerectomía
La mujer en India es acosada sexualmente en su trabajo, y para lograr una mayor eficiencia se someten a una histerectomía

La gran mayoría de las mujeres trabajadoras de la India ( el 95%) están empleadas en el sector informal, con trabajos realizados en la venta ambulante, trabajo doméstico, agricultura y la construcción. Según la Ley POSH el gobierno también es responsable de desarrollar materiales de capacitación y educación, organizar programas de concientización, monitorear la implementación de la ley y mantener datos sobre el número de casos de acoso sexual presentados en el lugar de trabajo.

En el estado de Maharashtra, muchas cortadoras de caña de azúcar se han sometido a una histerectomía. Mediante este procedimiento médico se le efectúa la extracción del útero a la mujer, logrando de esa manera poder trabajar sin la molestia de los ciclos menstruales y los embarazos. El tratamiento, se lleva a cabo en clínicas manejadas por los contratistas a las cuales concurren inducidas por ellos mismos.

Mukadam, se denomina al contratista que maneja las plantaciones de caña. Son ellos los que derivan a las mujeres hacia los consultorios donde se efectúan las histerectomías que las obliga a contraer una deuda, con sus capataces los cuales aplican tasas de interés muy altas, por los préstamos efectuados para realizar los procedimientos.

Años después esas mismas mujeres, llevan a cabo un rito al dios elefante Ganesh para recuperar vigor y salud. Para poder realizarlo se las compele a solicitar un nuevo préstamo, para después terminar en un quirófano luchando contra una osteoporosis en medio de una pobreza absoluta.

El estado indio de Maharashtra, es el segundo en importancia en la producción de azúcar del país, y es él el mismo donde habitan demasiadas mujeres sin su útero. Todos los años miles de personas emigran al llamado  “cinturón de la caña de azúcar”, para trabajar durante seis meses en las plantaciones. Se contratan a la pareja de marido y mujer, pagándoles por adelantado una cifra que va de 80.000 a 120.000 rupias por toda la temporada, entre 940 y 1400 euros.

La menstruación y los embarazos complican la recolección de la caña, por lo que los mukadam sugieren a las mujeres generalmente analfabetas, la concurrencia a clínicas privadas que para superar sus dolores e infecciones, tarde o temprano terminan prescribiendo la extracción de sus úteros. Los establecimientos médicos les cobrarán tarifas arbitrarias y muy altas, que las harán introducirse en una espiral de deudas.

En el distrito de Beed entre 2016 y 2019, 4605 mujeres fueron sometidas a una histerectomía en clínicas privadas. Las trabajadoras a quienes se les practicó el procedimiento tenían una edad de entre 35 y 40 años, y se sostiene que son engañadas por profesionales que les dicen que tienen cáncer de útero con un diagnóstico efectuado con una sola ecografía, lo cual no justifica la decisión de llevar a cabo una operación.

“Las chicas del azúcar” son un blanco perfecto porque son prácticamente invisibles al estar empleadas en negro, sin seguros sociales e ignorados por la ley. Un informe de Human Rights Watch publicado en octubre de este año, especifica que las mujeres empleadas irregularmente son 195 millones, las cuales siguen siendo víctimas de abusos, muchos de carácter sexual.

La situación de las mujeres en la India es crítica, siendo el cuarto lugar más peligroso para ellas en el mundo, sufriendo discriminaciones y donde sus libertades son vulneradas cotidianamente. Resulta paradójico, que pese a ser el grupo poblacional más explotado, las trabajadoras de la India contribuyen de manera fundamental a la estabilidad económica de la nación.

A pesar de la inserción laboral de la mujer en el sector de la agricultura india, ésta no goza de ninguna independencia económica, debiendo entregar a su marido los importes percibidos por su trabajo para que él los administre a su gusto.

La explotación, cercana a una esclavitud, la marginalidad y el patriarcado sofocan la vida de las mujeres en India. Los expertos de Makaan, que constituye una red de activistas por los derechos de las mujeres, acaban de escribir un informe llamado Esperanzas Rotas, para presionar a las autoridades, con la finalidad de devolverles su dignidad. Fueron entrevistadas más de 1000 mujeres en ocho distritos de Maharashtra, las cuales justificaron su emigración al “cinturón azucarero”, debido a que no disponen de otros medios de vida.

Un porcentaje mayor al 70% afirma que trabaja más de 18 horas al día, sin descansar nunca, viviendo en condiciones pésimas en tiendas y chozas sin agua ni baños “Un aspecto muy triste es que muchas de ellas ni siquiera se dan cuenta de que son víctimas de abusos”, sostiene la periodista francesa Chloe Sharrock, que documentó estos estragos en su obra Sugar Girls

La Constitución India promulgó la no discriminación de género en sus artículos 14, 15,y 16, garantizando en los mismos la igualdad para mujeres y niñas y en su artículo 39 insiste en la creación de políticas gubernamentales que aseguren los mismos derechos a hombres y mujeres, incluido un salario igualitario. Sin embargo, la realidad es bien diferente.

Diario Digital Femenino

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