En Guanajuato hay padecimientos que tienen una alta asociación con la desigualdad y la pobreza que causa una desproporcional cantidad de decesos de las mujeres, respecto de las tendencias registradas para los hombres
 
México, 30 de julio de 2012. Una de las cuestiones más difíciles de definir, al menos en lo que respecta al diseño de políticas públicas, es la magnitud de la violencia que se ejerce en contra de las mujeres. A pesar de que existen varias encuestas en la materia, la problemática sigue ahí porque estos instrumentos no alcanzan a dimensionar de manera integral los niveles y formas en que la violencia contra las mujeres se expresa.
Desde mi perspectiva, una de las aristas poco abordadas en estos análisis se encuentra en las tendencias de mortalidad, analizadas a través de la consideración del sexo de la o el fallecido. Es decir, si en demografía hay cuatro grandes ámbitos de preocupación: la natalidad, la mortalidad, la migración y el envejecimiento, entonces estos cuatro ejes deberían estar al centro de todo diagnóstico y análisis en torno a las agendas de la cuestión social.
De acuerdo con la Endireh, 2011, en Guanajuato el 20% de las mujeres mayores de 15 años han vivido algún evento de violencia ejercido por sus parejas en los últimos 12 meses. ¿Pero qué hay de las mujeres menores de 15 años?; ¿Y qué hay también de las mujeres que no tienen o no han tenido pareja en los últimos 12 meses?
Por lo anterior, el objetivo de esta entrega es mostrar algunos datos sobre formas de violencia que tienen que ver más con cuestiones estructurales, originadas ya bien desde un deficiente funcionamiento institucional, o en dinámicas de violencia social que no hemos logrado erradicar. 
Estas formas de violencia se evidencian a través de las estadísticas oficiales sobre la mortalidad, pues a través de las causas asentadas en las actas de defunciones, puede dimensionarse qué es lo que hay detrás del fallecimiento de cientos de mujeres cuyo deceso bien pudo haber sido evitado.
El punto de partida
De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del INEGI, en Guanajuato fallecieron 26,964 personas en el 2010, de las cuales 12,322 eran mujeres; cifra equivalente al 45.7% del total de decesos, lo cual muestra la sobre mortalidad masculina que hay en Guanajuato, causada sobre todo por la violencia y los accidentes, pues como en todo el país, la mayoría de personas que fallecen por homicidio y eventos accidentales son hombres.
La determinación de este porcentaje es relevante porque permite establecer una “línea base” para determinar en qué causas de deceso las mujeres tienen una mayor “representación”, pues una hipótesis a explorar consistiría en señalar el hecho de que los ámbitos de mayor desigualdad, terminan produciendo tendencias de morbilidad y mortalidad mayores en contra de quienes operan las desigualdades.
Lo primero: muertes “naturalmente femeninas”
El primer deslinde que debe llevarse a cabo es el relativo a las muertes con causas asociadas naturalmente a la fisiología y estructura orgánica de las mujeres. Desde esta perspectiva hay dos causas en las que evidentemente sólo pueden producirse decesos de mujeres, y una tercera en la que se genera una inmensa mayoría de decesos femeninos.
Las primeras dos son las muertes maternas y las muertes por cáncer de cérvix. Sobre el particular es importante decir que en la inmensa mayoría de los casos, estos decesos son prevenibles por lo que, aún cuando se trata de padecimientos estrictamente femeninos, éstos podrían evitarse con base en una detección temprana y un tratamiento oportuno.
De acuerdo con el INEGI, en el año 2010 fallecieron en la entidad 149 mujeres a causa del cáncer de cérvix, así como 41 más a causa del embarazo o el parto. Asimismo, la tercera causa de defunciones mencionada es la provocada por el cáncer de mama, padecimiento por el cual perdieron la vida 192 mujeres. En total, hubo en ese año 386 decesos altamente prevenibles de mujeres que ocurrieron fundamentalmente por falta de detección, atención y tratamientos oportunos.
Padecimientos con sobre mortalidad femenina
Hay otro conjunto de padecimientos en los cuales se presenta un porcentaje por arriba de la media de la mortalidad estatal registrada para el 2010, que no están vinculados al sexo de las personas, sino seguramente a condiciones de inequidad social.
En primer lugar se encuentra el cáncer de tráquea, de los bronquios y del pulmón, generalmente asociado a los hábitos de consumo del tabaco, pero también a contextos de pobreza, pues en los hogares en los que se cocina con leña, las mujeres presentan altas tasas de prevalencia de estos tipos de cánceres. Así, en el 2010 fallecieron 178 mujeres por estas causas, cantidad que representa el 65% de los decesos contabilizados en ese año en el estado.
Otro padecimiento es el de la hepatitis viral. Las principales causas de este padecimiento (producido mayoritariamente por los virus tipo A, B y C), es el consumo de alimentos o aguas contaminadas o por vía parenteral. Por esta enfermedad fallecieron 25 mujeres en 2010, las cuales representaron el 64.1% del total registrados en el estado.
Le sigue en el orden la diarrea y la gastroenteritis de presunto origen infeccioso; es decir, una vez más padecimientos prevenibles porque la vía de contagio generalmente es la ingesta de alimentos o bebidas contaminadas; por esta causa murieron 48 mujeres en el 2010, quienes representan el 55.2% de todos los decesos registrados en la entidad.
La desnutrición es uno de los padecimientos más inaceptables como causa de muerte, y que además genera un muy alto número de decesos en nuestro estado; sólo por esta causa fallecieron 542 personas en el 2010 en la entidad, y de ellas, 293 eran mujeres, quienes representan el 54.1% del total. 
Asociado a lo anterior se encuentran las muertes provocadas por enfermedades endócrinas, nutricionales y metabólicas, las cuales provocaron la muerte de 2,756 mujeres en el 2010, quienes representaron el 51.9% del total de las contabilizadas en ese año en la entidad.
Estas cifras colocan a Guanajuato en el primer lugar nacional en mortalidad femenina por diabetes y en el segundo lugar nacional en mortalidad masculina por esta causa.
Como puede verse, lo urgente es llevar a cabo un deslinde conceptual; porque si bien la “causa clínica” de los decesos es la indicada, en el fondo, la causa social de estos decesos es la pobreza, la desigualdad y quizá en cientos de casos, la discriminación y la estereotipación de las mujeres, tanto en sus hogares como en sus contextos comunitarios.
 
 
 
Fuente:  Periódico Correo

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