Laura Quiñones Urquiza comparte con Diario Digital Femenino sus artículos con el objetivo de ayudar a comprender que pedófilos y pederastas son perfiles distintos.
Al pederasta lo motiva el abuso de poder o la venganza
La pederastia es un patrón poco habitual de atracción y aumento de la excitación sexual permanente hacia niños o niñas menores de 13 años, sumado a la concreción del acceso carnal en cualquiera de sus formas.
Los pederastas ocasionales mantienen relaciones sexuales con adultos y con menores, sean o no de su mismo sexo. La particularidad es que sus actos están motivados por el abuso de poder o la venganza y no por necesidades psicosexuales, como en los pederastas exclusivos. Por eso pueden sostener relaciones maritales largas o de parejas que aparentan ser convencionales. No siempre el pederasta ocasional prefiere niños dentro de su círculo. Cuando las víctimas son desconocidas, el ataque es rápido, violento y la motivación suele ser la descarga de ira.
Los diagnósticos de personalidad asociados a este tipo de conducta sexual son el trastorno antisocial de personalidad, el narcisismo patológico o la personalidad esquizoide. Privilegian la emoción que sienten por el peligro de la situación que crean con las víctimas.
Seducen, amenazan o engañan a las víctimas diciendo que es un secreto, un juego. Es la investidura de personas respetables lo que les sirve de apoyo para lograr sostener los abusos durante años, hacer dudar de si el niño miente o fantasea, o generar miedo para ganar silencio.
En un comienzo pueden mostrar comprensión, cariño, generosidad, empatía y preocupación, incluso jugar o charlar con los chicos como uno más. Saben cómo romper el hielo ganándose automáticamente su confianza y manipularla para que la víctima acceda a irse con él o ella, sin que el menor llegue a razonar que, en realidad, ese adulto no es un nuevo amigo sino un extraño que, en el fondo, busca estar a solas y provocarle un grave daño.
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«El delincuente sexual de menores es el más difícil de detectar»
La especialista en criminalidad Laura Quiñones analiza el caso de los abusadores de menores. Tras los casos denunciados en Mendoza, la especialista en perfiles criminales alertó sobre las conductas de los pedófilos.
La especialista aseguró: «El delincuente sexual de menores es el más integrado socialmente y el más difícil de detectar».
Quiñones detalló las señales que es necesario atender en los menores: «A veces los chicos sexualizan conductas no sexuales, tienen conductas regresivas o conflictivas», remarcó.
Además describió la conducta habitual de los delincuentes de menores, y la gravedad de que los curas estén involucrados en estos delitos: «Los pedófilos buscan estar cerca y lo hacen con un disfraz. Los curas ya llevan un hábito que simboliza la protección y la confianza. No siempre uno le abre la puerta a quien conoce, sino a quien le inspira confianza», explicó Quiñones.
El método de aproximación hacia la víctimas radica en que «los sujetos son uno más ante los chicos, tienen rasgos de inmadurez pero saben cómo infundirles temor», señaló la especialista.
Además describió la conducta habitual de los delincuentes de menores, y la gravedad de que los curas estén involucrados en estos delitos: «Los pedófilos buscan estar cerca y lo hacen con un disfraz. Los curas ya llevan un hábito que simboliza la protección y la confianza. No siempre uno le abre la puerta a quien conoce, sino a quien le inspira confianza», explicó Quiñones.
El método de aproximación hacia la víctimas radica en que «los sujetos son uno más ante los chicos, tienen rasgos de inmadurez pero saben cómo infundirles temor», señaló la especialista.