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Colectivo Transfeminista. Teléfono para los diputados

La construcción de espacios seguros y de diferentes redes de contención se ha vuelto una necesidad frente a las agresiones que se hacen eco, cotidianamente, por los logros de la llamada Marea Verde y del movimiento feminista que, por citar algunas, oscilan desde el intento de hackear cuentas de referentes feministas, como Ingrid Beck, hasta la amenaza anónima por redes sociales a distintas militantes feministas de nuestro país.

Por Nadia Maribel Muñoz
Fotografía: Gabii Fernández

El Colectivo Transfeminista es un espacio seguro que se construye (y deconstruye) de forma permanente, una agrupación pampeana de feministas mujeres, trans y no binaries, que apela a la autoconvocatoria. Creado con el objetivo de tener redes de acompañamiento y contención, se encuentra organizando un movimiento de reclamo frente a los diputados nacionales de nuestra provincia que han manifestado votar contra el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo a presentarse a fines del corriente mes. Este consistirá en la publicación de diferentes placas en las redes sociales y en la redacción de una carta, que reproducimos aquí, dirigida a los representantes políticos Martín Maquieyra y Martín Berhongaray:

Testimonios del desamparo

Entendemos que el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, en nuestro país, se ha convertido en una deuda histórica. Así lo viven las integrantes de este colectivo, de quienes hemos recuperado sus testimonios. En ellos, se deja ver por qué la necesidad de acceder a este derecho es urgente. Cada mujer y cada cuerpo gestante debería contar con el acceso a atención médica y psicológica durante la interrupción de su embarazo. La clandestinidad conlleva sufrimiento y desamparo, dejando a la intemperie a quienes decidieron no continuar con la gestación. Aquí, exponemos pruebas de ello, y de cómo estar en un colectivo transfeminista puede ayudar a suplir las carencias de un Estado ausente:

Colectivo Transfeminista: testimonios del desamparo y carta a diputados
Colectivo Transfeminista: testimonios del desamparo y carta a diputados

Testimonio N°1:

Cuando tenía 18 años, para ser más precisa en noviembre de 2015, mi pareja de ese entonces (cabe recalcar que era un violento) me obligó a mantener relaciones y, antes de terminar el acto, se saca el preservativo y me termina dentro, remarco esto tan gráficamente porque hay muchas chicas que pasan esta misma situación y están solas como yo, en ese momento, yo no estaba tomando mis anticonceptivos porque estaba en tratamiento con antibióticos… Luego de unos 5 o 6 días, me compra la pastilla de emergencia, pero ya no era efectiva, por ende, quedé embarazada. Pasadas 5 semanas de gestación, me obligó a hacerme un test y, luego de ver los resultados positivos, se violentó conmigo, amenazando que si no lo abortaba me iba a cagar a palos hasta que lo pierda… Con mucho miedo, me informé con un doctor amigo que me ayudó y me contuvo, pero no le pude contar mi situación completa porque estaba amenazada por mi pareja.

Luego de conseguir el misoprostol, comencé con el proceso en mi casa. Cuando culminé el aborto estuve débil dos días en cama y ya luego mejoré… A las dos semanas tuve una hemorragia muy fuerte por la que fui a la ginecóloga de guardia en el hospital Lucio Molas, la cual, después de esperar casi 2 horas, me atendió y no me revisó, solo me dio un apósito, algunas toallitas y me mando a mi casa diciendo: «Tenés un desequilibrio hormonal, viniste por esto? Date un baño y hacé reposo».

Así estuve sangrando durante 1 mes y medio sin cortar en ningún momento, hasta que tuve una última hemorragia estando de vacaciones en Chubut, donde me atendieron excelentemente y me ayudaron mucho. Luego de eso mejoré y pasó todo, aunque estuve bastante tiempo amenazada por mi ex pareja con que si decía algo de lo sucedido me iba a golpear y demás cosas, hasta que tomé valor para dejarlo. Luego de eso no volví a verlo, aunque durante 1 o 2 semanas me estuvo molestando.

Ya para mi segunda experiencia estuve más informada y acompañada… Para agosto de 2018 me fallaron las pastillas anticonceptivas y tuve tanto pánico que mi actual pareja me contuvo y me acompañó mucho, en esta oportunidad tuve el acompañamiento no solo de él, sino que también de las socorristas que me apoyaron un montón e hicieron seguimiento de mi situación. Mi pareja me dio su consentimiento para hacerlo, estuve muy cuidada y esta vez fue súper diferente. Luego de terminar el proceso, hice reposo dos días, a diferencia de la vez anterior… A los 5 días se me cortó la pérdida y ya me sentía súper bien, pasado eso las socorristas se comunicaban conmigo para corroborar que me sintiera bien y bueno, después de esa situación, con mi pareja nos informamos por otros métodos anticonceptivos y, actualmente, estoy en proceso de adquirir el dispositivo anticonceptivo Mirena.

Testimonio N°2:

A la hora de posicionarme sobre el aborto me siento personalmente interpelada, ya que pasé por uno hace relativamente poco. Pude contarle a mis xadres, quienes me apoyaron y acompañaron en la decisión, y pude contar con el acompañamiento de un medicx que supervisó todo el proceso, lo que me garantizó condiciones sanitarias, y cierta contención por parte de mi entorno. Condiciones con las que lamentablemente no cuenta toda la población. A pesar de mi posición privilegiada, en lo personal, no fue un proceso agradable, físicamente me dolió. Pero, ¿qué intervención médica es placentera y sin dolor? El peso psicológico, sostengo, es agravado en gran escala por la estigmatización social que tiene el aborto, y es eso lo que hay que transformar con la conquista de este derecho tan importante y emancipador.

Bien lo decía Favaloro en 1996: legalizar el aborto poco tiene que ver con esta cuestión, bastante alejada de la realidad, de que todo el mundo va a practicarse abortos como si el misoprostol fuese algún tipo de golosina gratis puesta en una mesa de entrada. Está orientado más bien a garantizar el acceso de toda la población con posibilidad de gestar, a elegir sobre su cuerpo. Porque las políticas y los derechos no deben estar vinculados con creencias personales, sino que deben ser construidos en base a una efectiva lectura de la realidad. Y la realidad, en este caso, es que las mujeres abortan, les guste o no, sucede en la clandestinidad en la mayoría de los casos. Creo que se deben evitar cuestiones que se alejen del centro de la discusión. Ni el presupuesto público, ni el comienzo de la vida, y menos que menos el seguir reivindicando a la maternidad como único e indiscutible destino y rol de la mujer, ya que tenemos deseos más allá de considerar ser madres o no. ¿Cuántas veces hemos cedido ante las obligaciones impuestas por el patriarcado? Hay una tendencia a adoptar posturas conservadoras en las que quizás se espera encontrar un resguardo del miedo a lo desconocido, como si fuera algo negativo. Hay que dejar de apostar por un pasado idealizado cuál edad de oro, correrse de miradas rígidas y simplistas, y apostar por un futuro emancipador y pionero en derechos humanos.

Esta lucha no empezó hace dos años, cuando se elevó el proyecto de ley a la cámara de diputados, viene desde el siglo pasado y es una deuda histórica de la democracia. El motivo por el cual lxs representantes políticos están donde están, es porque tuvieron el voto del pueblo que confia en su accionar, y la voz del pueblo está siendo clara en que el aborto tiene que ser ley. Tienen que estar a la altura de las circunstancias y esto implica garantizar este derecho para que las personas que quieran elegir sobre su cuerpo, no mueran en el intento. Por eso decimos: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir. Será ley.

 

Colectivo Transfeminista: testimonios del desamparo y carta a diputados
Colectivo Transfeminista: testimonios del desamparo y carta a diputados

Testimonio N°3:

Realmente, hace muy poco que me uní al grupo, pero el sentimiento de compañerismo que hay y la buena vibra es increíble. Siempre quise militar en el ámbito feminista, desde que empezaron las marchas de Ni Una Menos hace varios años, pero no encontraba un espacio donde me sintiera cómoda y acompañada. Me considero todavía bastante ignorante en varios temas, pero creo que de este grupo voy a poder aprender y nutrirme de muchas cosas sin la mirada de que estoy haciendo las cosas mal, porque las compañeras van a saber explicarme el porqué si algún día hago algo que está mal. Personalmente, sufrí violencia física y psicológica casi dos años en un noviazgo y es algo que me costó mucho, pero lo que más me costó fue la mirada del otro y las opiniones. Hoy en día, creo que es muy importante que, como personas, queramos construir un mundo más seguro para todes, con igualdad de derechos y donde las oportunidades sean las mismas o se garanticen las condiciones para quienes no pueden tener las mismas oportunidades que tengo yo, o que tiene otra persona.

El aborto es un derecho y nos lo deben, no se habla de si hay que abortar o no, se está hablando de las condiciones en las que se practica. Nadie elige pasar por un proceso que en algunos casos puede ser hasta riesgoso porque sí, es la última instancia. Y tener que hacerlo en condiciones donde todavía se ven más vulnerados tus derechos y en donde se pone hasta en riesgo tu vida es una deuda que tiene el Estado con las personas gestantes.

Yo me uní al grupo y empecé por este motivo, empezar a militar para que el aborto sea legal, porque a pesar de que desde algunos de los privilegios que gozo sé que, si el día de mañana decido abortar, voy a poder pagarlo, miro por aquellos que no tienen la misma posibilidad que yo. Y, la verdad, encontré un muy lindo grupo que, en solo unos días, me llenó de buenas vibras y energía.

Solo el comienzo

Este colectivo comenzó, en 2018, como un punto de encuentro, un espacio en construcción, llamado “Juntxs más que nunca”. Allí, luego de la movilizante denuncia de Thelma Fardín, numerosos testimonios irrumpieron en las redes sociales, visibilizando situaciones de violencia de género, con la consigna: “No nos callamos más”. Esto permitió revelar numerosos casos que, diariamente, se viven en La Pampa. Ayudó a comprender que no se trataba de una realidad lejana, que veíamos en la televisión, sino que estaba sucediéndole a nuestras compañeras. El Colectivo Transfeminista se encargó de llevar a la luz cuestiones que vivían silenciadas, marginalizadas, y que se deben tratar de manera urgente.

En cuanto al aborto legal, encontramos la particularidad de que el proyecto, por primera vez en la historia, es presentado por el Poder Ejecutivo. Anteriormente, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito lo presentó más de una vez, sin que haya prosperado. El oficialismo, según comunicó Vilma Ibarra (Secretaria Legal y Técnica), presentaría el proyecto a fines del corriente mes, y comenzaría a tratarse a partir de diciembre. El Colectivo Transfeminista, en concordancia con esta propuesta, se posicionó firmemente para pedirle a nuestros representantes que acompañen el acceso a este derecho. Estos testimonios dejan ver que el asunto a tratar tiene un carácter inmediato, puesto que afecta directamente a todas las mujeres, trans y no binaries.

La militancia feminista llegó para ocupar espacios vedados, y no descansará hasta que sea ley.

 

Diario Digital Femenino 

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