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La lucha de Macarena: hace cinco años su ex marido le prendió fuego, ahora se enteró de que el hombre abusó de sus hijos

Los menores de 9 y 10 años denunciaron los hechos y fueron amenazados en el colegio por su tío

Con el cuerpo de su ex mujer todavía prendido fuego, Matías Soljan (44) llamó a una ambulancia y pidió ayuda. Le dijo a la policía que Macarena Alba (38) ella misma se había causado las heridas «porque él la había querido dejar».

«Ese día fue una de las tantas veces que le pedí que se vaya de la casa», cuenta Macarena. El hecho ocurrió el 3 de junio de 2012. Su ex pareja la roció con un insecticida y le tiró un encendedor, según ella misma cuenta.

La violencia que vivía Macarena era tan cotidiana que estaba naturalizada. «Lamentablemente mis papás tenían una relación conflictiva, yo me crié así y me acostumbré, por eso no me parecía extraño discutir, hasta que me alejé y me di cuenta de que eso no estaba bien», cuenta a LA NACION.
Para Macarena, la relación con Matías era una tortura y así la describe: «Veníamos muy mal, todos los días teníamos problemas y peleas. Me ha llegado a hacer picanas con cables. Me humillaba, me decía que era un monstruo, ‘a vos te conocí en ojotas’, ‘este es el premio de tu vida’ , repetía. Me amenazaba con que me iba a violar o que iba a matar a mi gente».
Tras el episodio del fuego, Macarena estuvo en coma tres meses. Cuando le dieron el alta volvió con su ex. Se disculpó, al pensar que ella era la responsable de lo que había pasado, y reanudó la relación. «La manipulación es de un grado muy alto, ellos te hacen creer que no tenés nada, él preparó el camino y me dejó sola. Yo sentía que no tenia nada y que sin él no podía vivir», explica la mujer.
Las cosas no cambiaron. La violencia siguió. Macarena tomó sus cosas, a sus hijos y se fue a vivir a Entre Ríos. Pero hasta allá la persiguió él. «Fue a amenazarme, a molestarme. Entonces me fui a La Rioja y allá nunca llegó», cuenta.

Una tortura sin fin

Macarena había logrado vivir en paz en La Rioja, pero, el 7 de marzo de este año, una discusión con su hija mayor (16), nacida de una relación previa a la de Soljan, le hizo saber algo que desconocía: la adolescente le dijo que su ex marido había abusado sexualmente de ella durante siete años, desde los 5 a los 12.
Después de que ella se animara a hablar, también rompieron el silencio los nenes. Contaron que habían sido abusados, y así lo demostraron las peritajes psiquiátricas.
«Tras enterarme lo de mi hija me volví a Buenos Aires para que lo pudieran detener. Cuando estábamos acá, mis hijos también manifestaron abuso sexual por parte de él. Les hicieron peritajes a los chicos y el 31 de mayo lo detuvieron. Pero hace dos meses está preso en la Comisaría 7 de La Reja y no lo trasladan a un penal», dice Macarena.
Ella volvió para encargarse de que su ex marido esté preso, pero ahora vive mal, bajo amenazas y sin trabajo. «Estamos encerrados como animales en el zoológico, nos agreden, les gritan a mis hijos que nadie les va a creer en un juicio. Mi ex cuñado entró a la escuela a la que ellos van porque trabaja en el Consejo Escolar y lo mandaron a arreglar un pozo. Buscó a los chicos, los agarró en el recreo y los grabó con el celular, les hacía preguntas, les decía que el papá los ama», relata.
Además, Macarena dice que su ex marido usa el celular desde la comisaría, que crea perfiles falsos en Facebook y la ataca por redes sociales.
«Lo que me pasó es terrible, verme al espejo y sentirme horrible… Tengo el cuello pegado al hombro, tengo un dedo que no puedo extender, pero de todo voy saliendo adelante. Sin embargo, del abuso de mis hijos no sé cómo voy a salir. Mis hijos fueron abusados sexualmente por su padre, él y su familia son dueños del mundo y nosotros estamos encerrados», reclama Macarena.
Matías Soljan está detenido con prisión preventiva bajo la carátula «Abuso sexual infantil agravado por el vínculo consanguíneo» y Macarena espera que se aplique una restricción perimetral a su cuñado.
 
 
 
Fuente: Enrique Stola
Original: La Nación