De silencios y otras violencias
Políticas públicas, regulaciones discriminatorias y diversidad sexual
Uruguay
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Políticas públicas, regulaciones discriminatorias y diversidad sexual
Uruguay
Prólogo: Abrir el armario
Publicamos la segunda tanda de resultados del convenio de investigación sobre diversidad sexual del Ministerio de Desarrollo Social con el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales (UdelaR).
Esta vez nos concentramos en tres líneas de investigación: una, la ineficacia de los dispositivos anti-discriminación y su necesaria reforma en profundidad; dos, la reproducción de la violencia socialmente aprendida al interior de las parejas de mujeres; tres, la violencia y los silencios que se viven al interior del sistema educativo por parte de estudiantes y de docentes LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans).
Con el conjunto de acciones realizadas en estos cinco años desde la Dirección Nacional de Políticas Sociales, de las que potenciar la investigación en esta temática es una, tenemos la convicción de que la diversidad sexual entró para quedarse en la agendas de las políticas sociales.
Este camino recorrido nos ha permitido abrir el armario al que la sociedad confinaba la temática de la diversidad sexual y problematizar la vida de ocultamiento, silencio y discriminación de las personas LGBT en distintos espacios cotidianos. Deberá continuar más allá de nosotros.
Queda muchísimo por hacer. En términos históricos, este sendero –con sus valiosos antecedentes de lucha social y política– recién comienza. La tarea es enorme: desnaturalizar las regulaciones discriminatorias, visibilizar la existencia de las personas LGBT en todos los ámbitos de la sociedad, garantizar el ejercicio de sus derechos humanos.
¿Qué otra cosa es la discriminación que sufrimiento inútil? ¿Qué otra cosa es la discriminación que la negación –a nuestros amigos, a nuestros vecinos, a nuestros familiares, a nosotros mismos– de posibilidades ciertas de realización humana?
Algún día caeremos en la cuenta de cuántas vidas fueron truncadas en su verdadera potencialidad por el prejuicio y el estigma. Ese día descubriremos que la vida es mucho más plena, creativa y digna de ser vivida cuando cada persona, como dice el compositor cubano Fernando Aramis, puede poner su color.
Ahí está –ese es y ha sido siempre– nuestro compromiso
“Préstame tu color pa pintar la vida,
préstame tu color para pintar el alma,
porque mi vida es un rosal
y yo le quiero poner algún color de tu color,
que es mi color.
Nada me importan las cicatrices
la gente mira, también maldice
pero en el fondo nace lo triste
por no tener un color
con que pintar el amor
por eso es bello saber que existes.”
Andrés Scagliola
Director Nacional de Políticas Sociales