Introducción
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En los últimos años, la región de las Américas ha atravesado situaciones de inestabilidad social y política que, junto a la pandemia del COVID-19, han dado lugar a la desaceleración del crecimiento económico y a una crisis multidimensional, con un descenso de la participación de las mujeres en el mercado laboral. La pandemia del COVID-19, en particular, ha evidenciado las debilidades de los sistemas de salud para responder a una emergencia sanitaria de tal magnitud, y ha exacerbado las brechas sociales, económicas y de género con repercusiones aún latentes en las dificultades para la recuperación post-pandemia.
Los sistemas sanitarios se encuentran en una situación compleja, debido a la creciente demanda por los cambios demográficos y tecnológicos, que se estima requerirá la creación de 40 millones de nuevos empleos a 2030 en el sector a nivel mundial. Además, se calcula que en los países de medianos y bajos ingresos se requieren 18 millones de puestos laborales de salud para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Cobertura Universal en Salud .
La Agenda 2030 refleja la complejidad del vínculo entre salud, desarrollo e igualdad de género, mediante 17 ODS que se interconectan entre sí y que abordan los desafíos más urgentes, como la pobreza, el hambre, la desigualdad, la salud, el cambio climático y la degradación ambiental. Este reporte destaca cuatro objetivos en particular: el ODS 3 sobre salud y bienestar, el ODS 5 sobre igualdad de género, el ODS 8 sobre trabajo decente y crecimiento económico y el ODS 10 sobre reducción de desigualdades. El desarrollo de políticas de igualdad de género no solo es un imperativo ético, sino que es parte central de los acuerdos internacionales adoptados por los países de la región y una condición necesaria para la salud de las poblaciones y su bienestar, el crecimiento económico y el desarrollo sostenible.
Más recientemente, y como resultado de la Novena Cumbre de las Américas en 2022, las y los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas aprobaron cinco grandes agendas para orientar los compromisos de los gobiernos de la región. Entre ellas, el Plan de Acción para la Salud y Resiliencia en las Américas que más tarde fue adoptado en el marco de la 53ª Asamblea General de la OEA el 23 de junio de 2023 en Washington D.C. Este plan, en líneas generales, establece compromisos por parte de los Estados Miembros en relación con las siguientes esferas de intervención: i) Promover el acceso equitativo a servicios y productos de salud; ii) Invertir en sistemas de salud; iii) Fortalecer la preparación para emergencias; iv) Abordar las enfermedades no transmisibles; y v) Aprovechar la tecnología de forma adecuada.
Si bien este Plan de Acción plantea compromisos orientados a atender las desigualdades e inequidades de grupos que históricamente han sido marginados junto a promover la igualdad de género, son necesarias medidas concretas que aborden las raíces de las brechas por motivos de género, con una mirada interseccional que contemple los distintos factores que atraviesan y profundizan las desigualdades. Desde esta perspectiva es como se podrá avanzar en acciones para la salud y resiliencia en la región. En este sentido, la participación de las mujeres, sus liderazgos y la amplitud de sus perspectivas resultan fundamentales para que las necesidades de la mitad de la población se vean representadas, en tanto no hay políticas neutrales al género, menos aún en el ámbito de la salud. Toda política tiene un impacto diferenciado en hombres y mujeres con afectaciones particulares según la interseccionalidad. La brecha de género en el liderazgo en salud emerge como un tema de gran relevancia con impactos desiguales en la calidad de vida de las mujeres y las niñas en toda su diversidad, así como en el desempeño de los sistemas de salud. En el ámbito sanitario, la fuerza laboral en la atención de salud es mayoritariamente femenina, mientras que los espacios de decisión están ocupados en su mayoría por hombres. A nivel global, las mujeres representan el 70% del personal sanitario y social, aunque sólo ocupan el 25% de los cargos más altos tanto a nivel asistencial, administrativo, como de gestión.
El hecho de contar con pocas mujeres en puestos de liderazgo y toma de decisiones afecta la inclusión de las perspectivas y las necesidades de mujeres, niñas y adolescentes en toda su diversidad en la definición de políticas y estrategias sanitarias. Además, se observa una preocupante invisibilización de los problemas de salud específicos de las mujeres en las políticas de salud, en las investigaciones, los tratamientos y medicamentos, y una falta de reconocimiento de los intereses estratégicos para su bienestar y desarrollo. De esta manera, se refuerza un círculo de desigualdad entrecruzada y violencia que impacta en el ejercicio pleno de sus derechos.

Este reporte indaga las principales dimensiones de las brechas de género en el sector salud, los desafíos y oportunidades de los diferentes liderazgos de las mujeres en la región, con un reconocimiento a la heterogeneidad entre países y la potencia transformadora desde una mirada diversa e interseccional. Para ello, se realizaron entrevistas a mujeres lideresas de distintos países y ámbitos de intervención, con el propósito de visibilizar sus saberes y experiencias, así como profundizar en sus reflexiones, de tal manera que este documento sea también reflejo de esa diversidad de voces. Asimismo, la revisión de evidencia, información disponible, documentos de política, y recopilación de estadísticas de organismos internacionales, enriquecieron considerablemente el análisis…Seguir leyendo.
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