La reportera de CNN que relató en directo la caída de Kabul para todo el mundo, lleva 15 años informando desde zonas de guerra.
Clarissa Ward hizo recientemente una reflexión en su Instagram, teniendo en cuenta su actividad en Afganistán afirmando: “Que de vez en cuando cómo periodista, tienes un asiento en la primera fila de la historia”.
La comunicadora se ha convertido en un emblema en medio de una zona de guerra.
Por Daniel Héctor Saban*
@danielhectorsa3
Ward, cuyos reportes han dado la vuelta por todos los continentes, ha sido amenazada por los talibanes. Sus crónicas son muy aplaudidas dentro y fuera de Estados Unidos por brindar informes sobre el terreno, en circunstancias nada ventajosas para periodistas y en especial para las periodistas mujeres.

Cursaba el último año de literatura comparada en la Universidad de Yale cuando Estados Unidos sufrió el ataque a las Torres Gemelas, perpetrado por Al Qaeda. Los atentados la hicieron abandonar sus proyectos de convertirse en actriz, para iniciar una carrera en periodismo. Era el momento en que Estados Unidos iniciaba una guerra contra los talibanes de Afganistán que duraría 20 años.
Las fotos obtenidas la han convertido en un símbolo, pero ya no podrá efectuar informes desde el lugar de los hechos, al lograr ser evacuada de Afganistán.
La cronista, desde Twitter, ha informado el último sábado, que ha podido abandonar junto a su equipo y otras 300 personas, con la intervención de la fuerza aérea americana, la ciudad de Kabul siendo transportada a la capital de Catar, Doha. Habiendo podido dormir tan solo un par de horas en las últimas 48, Ward y su grupo pudieron abordar el avión militar que le permitirá reencontrarse con su marido y sus dos hijos.
El viaje no ha sido fácil, debido esencialmente a las horas de tensión que se viven en la zona del aeropuerto que debió ser cercado por los tumultos. La periodista ha relatado la grave situación que se vive en Afganistán, a partir del 15 de agosto, ya que la toma del poder por parte de los talibanes ha obligado a que miles de afganos deban buscar la forma de escapar del país para evitar represalias; sobre todo aquellos que han colaborado con el régimen anterior.
La reportera de CNN, antes de subir al avión efectuó el relato de la difícil situación que se debe afrontar en el aeropuerto de Kabul, que es el único punto que une Afganistán con el exterior. Niñas y niños acalorados bajo un sol abrasador, junto a personas con documentación habilitante para poder dejar atrás el país ahora conducido por los talibanes, se entrecruzan en su afán por conseguir ascender a un avión. ”No es frecuente ver una desesperación así. Las pocas personas que lo logran, están agotadas y atemorizadas, pero son las afortunadas. No se pueden olvidar de aquellos que dejan atrás”, relata la corresponsal desde el escenario donde se viven situaciones cargadas de dramatismo. ”Estamos destrozados por nuestro país, y siento mucho dolor”por las mujeres que quedan atrapadas en Afganistán, cuenta una oficinista que trabajaba días atrás para el gobierno americano.
“La prioridad es que salgan primero los bebés y los niños lo antes posible”, resalta la comunicadora con emoción.
En dos fotos de Clarissa Ward se muestra un antes y un después, dado que en la primera se la ve utilizando un hijab antes de la llegada de los talibanes y en otra posterior captada con el arribo de estos últimos con burka, adaptándose a las circunstancias vigentes.

La reportera continuó mostrando el caos emergente en el aeropuerto de Kabul al lograr entrevistar a ciudadanas y ciudadanos con documentación apta para poder escapar de Afganistán, en estado de desesperación, por las dificultades reinantes.
Ward fue transmitiendo testimonios de afganos y afganas, partícipes del terror que impusieron los talibanes. Miles de personas se mantenían en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul, que es el único lugar del país aún bajo control de los Estados Unidos. Hasta este momento el gobierno de Biden ha logrado evacuar a cerca de 17.000 personas; cifra, que parece enorme, pero que queda pequeña al tener presente la cantidad que quieren escapar del acoso talibán.
Durante las últimas conexiones, efectuadas en directo con CNN, tras la caída de Kabul, Clarisa Ward, adoptando un perfil más bajo empezó a utilizar un “chador”, con lo cual logró seguir comunicando desde el terreno sin convertirse en noticia. La comunicadora ha sido una testigo de excepción en sus contactos directos que en ocasiones han tenido una duración de hasta ocho minutos.
“Es desgarrador ver cuántas vidas están en juego, sin un rescate claro a mano”, escribe Ward en la revista The Spectator, sobre su experiencia.
Clarissa Ward, afirma que:” ha estado en primera línea en Irak, Siria, y Libia y he sido testigo de todo tipo de cosas locas e inverosímiles. Pero nunca he visto nada parecido a lo que está sucediendo en Kabul”. Ella lleva más de 15 años, informando desde zonas de guerra. Ha trabajado para Fox, ABC, CBS y últimamente CNN.
Años atrás, cubrió la revolución de Ucrania, la ofensiva militar rusa en Georgia, y hasta el tsunami en Japón. Ha vivido y trabajado en Nueva York, Oriente Medio, Rusia, China, y últimamente en el Reino Unido. La galardonada corresponsal, habla francés e italiano con fluidez, domina el ruso, el árabe y el español y tiene conocimientos de chino mandarín.
Estos últimos días se mostró para la población afgana como el rostro estadounidense más cercano y amigable que encontraban en Kabul. Su compromiso quedó al descubierto al llevar a cabo transmisiones realizadas en vivo, rodeada de talibanes armados que no dejaban de amenazarla.
El profesionalismo y su valentía han quedado visibles en sus últimas transmisiones desde el lugar de los sucesos, efectuando las mismas entre disparos y circundada por activistas que le exigían que se cubriera el rostro.
(*) Columnista de Diario Digital Femenino
danielhsaban@hotmail.com