ramona

Hace ya unas semanas que los juzgados de la provincia de Córdoba emitieron una nueva sentencia contra Ramona Orellano de Bustamante, mujer de 94 años que lleva toda su vida viviendo y cuidando del paraje Las Maravillas, veinte kilómetros monte adentro de Sebastián Elcano, en el norte cordobés.

Por Esti Redondo 
Fotos Ludmila Gómes (Archivo Movimiento Campesino de Córdoba)

Ante este nuevo atropello, el movimiento campesino está en plena campaña de lucha y exige el freno inmediato al desalojo inhumano pretendido por los tribunales de Dean Funes; que el Gobierno de la Provincia de Córdoba expropie las 150 hectáreas que le pertenecen a Ramona para terminar con la sistemática vulneración de sus derechos; y una ley provincial que suspenda los desalojos y que reglamente la Ley de Agricultura Familiar para contemplar otros modos y usos colectivos del territorio.

Ramona se convirtió en símbolo de la lucha por la tierra del Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), no por ser el único conflicto de tierras, sino por su duración y crudeza. Las 150 hectáreas que Ramona defiende están rodeadas de soja, incluso visualmente representa los dos modelos enfrentados: el agronegocio que produce comodities, y el campesino que produce alimentos. Para el MCC además, Ramona es “también la figura donde se sintetiza y evidencia que hemos sido y somos las mujeres las que poniendo el cuerpo y la fuerza vital defendemos la tierra y la vida.”

Esta larga lucha que comenzó hace más de 20 años ha tenido momentos importantes como cuando el Poder Judicial y la Policía derrumbaron la casa de Ramona en 2003; o cuando los cantantes Raly Barrionuevo y Leon Gieco la homenajearon en el festival del Cosquin. El conflicto todavía no termina y ahora los hermanos Edgardo y Juan Carlos Scaramuzza, empresarios del agronegocio y miembros de la Federación Agraria están otra vez a punto de desalojar a Ramona.

taller de producción en el campo de Ramona

Con esta nueva sentencia, el sistema judicial reafirma su complicidad con el vaciamiento y la deforestación del norte y noroeste cordobés. Para el Centro de Estudios Legales y Sociales, la sentencia “omite analizar estándares de derechos humanos sobre el derecho a la tierra de las comunidades campesinas y su vínculo específico con el territorio que habitan. También desconoce la especial protección frente a los desalojos que requiere el caso de Ramona como campesina, mujer y persona mayor.” Es, en resumen, un nuevo ejemplo de justicia injusta que no reconoce los derechos de una poseedora .

Ni un metro más, la tierra es nuestra

Ramona Orellano de Bustamante, símbolo de resistencia de las mujeres campesinas cordobesas
Ramona Orellano de Bustamante, símbolo de resistencia de las mujeres campesinas cordobesas

El gobierno cordobés ha tenido repetidas oportunidades de reconocer la forma de vida campesina y proteger su reproducción. Sin embargo, demuestra una vez más la complicidad entre sistemas políticos y judiciales para respaldar la expansión del agronegocio y el aprovechamiento de los títulos precarios de tenencia de las tierras de las familias campesinas para avanzar sobre ellas.

No es el primer conflicto de tierras en el que el MCC sale a la calle, atraviesa tribunales y resiste en los territorios. Movilizaciones contra la desposesión de tierras a tenedores precarios (lo cual incluye a muchas de las familias campesinas, muy pocas tienen los papeles en regla), reclamando que campesinas y campesinos son dueños de las tierras que habitan, por el acceso a agua, por el monte, por la salud, por la educación campesina y por todo lo que es necesario para una vida digna en el campo.

Durante el año 2000 un empresario cordobés irrumpió en un campo de 500 hectáreas en el paraje de El Duraznal, municipio de Serrezuela, que era poseído en forma comunitaria desde hacía más de 20 años. Los campesinos denunciaron al empresario por usurpación, y el usurpador denunció a los campesinos. Esta vez, la comunidad consiguió resistir y el paraje sigue hoy en manos de la comunidad, organizada dentro del movimiento campesino.

En 2002, habitantes del campo El Destino, al sur de Serrezuela, tuvieron que impedir el remate del campo de 7.400 hectáreas que habitaban. A finales de este mismo año, poseedores del Puesto San Roque vivieron la misma amenaza; en 2006 le tocó a Cañada Larga. Los casos se van repitiendo, con temporadas de mayor o menor intensidad; con desalojos que llegan de formas diferentes; con intentos de engaño; de mano de productores, empresarios o iglesias. El campesinado sigue en riesgo, y sigue luchando.

El Movimiento Campesino de Córdoba sigue su lucha por Ramona, por la calidad de vida en el campo, por el acceso de las mujeres a la tierra y por ‘Tierra, Trabajo y Justicia’. Ramona recibió el premio Jose María Aricó de la Facultad de Filosofía y Humanidades en 2019, siendo que el reconomicimiento a esta campesina fue también un reconocimiento al  movimiento campesino y originario del norte cordobés, que lucha cotidianamente contra el despojo de sus territorios en manos de los grandes conglomerados agroindustriales.

Marcha campesina, 2010… donde se reclamaban derechos campesinos: tierra, trabajo, justicia y otros. En estas fotos están entrando en La Perla, ex centro de detención ilegal
Marcha del 8 de marzo de este año en Córdoba donde se alzó la bandera de Ramona.

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *