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Ana María Ford es de Trenque Lauquen y tiene 78 años. Fue docente, formada en lo que es su momento fue la Escuela Normal Nacional (aunque nunca trabajó en escuelas primarias). Estudió el profesorado de Letras en el Instituto Nuestra Señora en Lincoln. Ejerció la docencia en el nivel secundario durante casi veinte años. En la década del ´80 entró al diario La Opinión y luego a Radio Omega y desde entonces se volcó de lleno al mundo del periodismo, donde escribe hasta el día de hoy. Hablamos con ella sobre su trabajo, sus escritos y su presente.

Ana María Ford: “la mujer está construida desde el fondo de los tiempos y la historia para luchar y defender lo que ama, a veces más que el hombre”
Ana María Ford: “la mujer está construida desde el fondo de los tiempos y la historia para luchar y defender lo que ama, a veces más que el hombre”. En la foto junto a su compañero, Emilio Cima.

Por Andrés Borrello 
para Diario Digital Femenino

-Desde hace un tiempo a esta parte estás trabajando en un proyecto de investigación relacionado a las mujeres y la historia ¿de qué trata?

-Mi idea era intentar contar el otro lado de la historia oficial. Por ejemplo, el caso de Barón Biza y el supuesto asesinato de la actriz suiza nacionalizada argentina Rosa Martha Rossi Hoffman en la primera década del siglo XX, o sobre la mujer de Tupac Amaru y el papel que le había correspondido en la lucha emprendida por él y cómo lo acompañó y asesoró, y cómo el día que no le hizo caso, a Tupac Amaru lo apresaron y asesinaron. Después también indagué sobre María Magdalena «Macacha» Güemes, la hermana de Martín, o incluso de la mujer misma de Güemes, que se encierra a morir de inanición cuando lo matan a él. También sobre Mariquita Sánchez de Thompson, una señora bastante más brava de lo que parece en el cuadrito. Y ahora estoy con Manuela Pedraza, tucumana ella, quién peleó en las invasiones inglesas de 1806 y 1807 con su bayoneta y su fusil.

-El rol que la historiografía oficial le otorgó a Mariquita Sánchez de Thompson. Justamente no era ella la que servía el té en la Revolución de Mayo, sino que era protagonista. ¿Crees que el patriarcado matizó u ocultó su participación?

-El cuadro que nos llega a nosotros, sobre la primera vez que se canta el himno en su casa lo pintan en 1910, en base a lo que un señor escribió en un libro.  Mi investigación apunta a ese tipo de cuestiones.

-¿Por qué esta necesidad de buscar ese «lado B», lo que se oculta?

-Porque me parece que hay que empezar a revisar nuestro pasado y entender que el rol protagónico de las mujeres viene desde mucho antes. Hacer historia es muy difícil, y complejo, y estas mujeres hicieron eso justamente. Las mujeres siempre fuimos valientes, y muchas fueron pioneras o adelantadas a su tiempo. Y hubo hombres que dejaron actuar a las mujeres.

-¿Y esas mujeres eran rebeldes?

-Sí, pero era una rebeldía basada en el compromiso y en la esencia misma de la mujer, por querer luchar y querer defender sus ideales. Para mí la mujer está construida desde el fondo de los tiempos y la historia para luchar y defender lo que quiere, a veces más que el hombre.

-Ese trabajo de investigación: ¿hacia dónde va? ¿pensas en alguna publicación virtual o física?

-Yo escribí durante 20 años una sección en La Opinión que se llamaba «El baúl de los recuerdos», que eran vivencias propias y ajenas de los tiempos de antes. Ahí hable con mucha gente que hoy ya no está, que vivió en los años ’30, los años ’40, con sus costumbres y usos. O bien las estampas pueblerinas… la cotidianeidad del pueblo. En su momento se hizo un compendio de algunas columnas, pero todo lo que es editar un libro… no va conmigo. Soy muy desorganizada, muy anárquica.

-¿Te queda alguna historia por abordar?

-Por ahora quiero terminar con la de Manuela Pedraza. Pero ya estuve mirando algo de Juana Azurduy. Se sabe poco de ella, por ejemplo, que se le murieron 4 hijos entre las penurias y vaivenes de la guerrilla. O que después de que le asesinaran al marido, Juana tuvo algún tipo de relación con Güemes. De a poco voy rescatando esas cosas interesantes…

Ana María Ford, continuará su investigación con la historia de vida de Juana Azurduy

-¿Cuál es tu relación con el feminismo?

-Yo me crie en el campo, en un pueblo. Me pasa que nunca, en toda mi vida, tuve una mala experiencia con un hombre. Nunca me han agraviado ni faltado el respeto. Pero se y entiendo a las muchas mujeres que sí los tienen. Todo eso por ahí me hace ver las cosas distintas, entonces me pongo en el lugar de las mujeres que sí sufren a los hombres, al machismo. a los resabios del patriarcado.

-¿Y crees que hay relación entre tu trabajo actual y ese feminismo?

-A mí me parece que hace falta recuperar esas historias, sobre todo para las adolescentes de hoy. No saben lo necesaria que es la historia para no repetir errores, para encontrar sabiduría. Hay un crecimiento muy grande del feminismo, pero a mi entender le falta formación, independencia de criterio. Pero las chicas están en constante búsqueda, la juventud misma es así., por esencia… pero ocurre que hoy pareciera que no tienen a quien seguir, fuentes donde abrevar, modelos sólidos. Las veo como barquitos en este mar proceloso que es el mundo.

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