violencia de genero

Después de 2 años, 15 denuncias y 9 violaciones a la perimetral, llegó la sentencia.

Tras reiteradas denuncias por violencia de género y de incumplimiento a las restricciones perimetrales, el acusado recibió su sentencia de 11 años y 4 meses de prisión, la cual aún no queda firme.

Mientras esto ocurre bajo el manto de silencio, propio de las comunidades chicas, las noticias vinculadas a género y diversidad tienen nulo o escaso impacto mediático. Hay un pacto entre varones que lo sostiene.

El caso de Jhonatan Flor es un caso más que se extiende en muchas localidades como la de Rosario del Tala, de donde es oriundo. La violencia no solo fue ejercida por Flor sino, también, por todo el sistema judicial que expuso, durante dos años, a la mamá de sus hijas a tener que realizar 15 denuncias. Las medidas restrictivas se aplicaban pero no eran cumplidas por el agresor. La pregunta es: ¿falta perspectiva de género en el poder judicial?

El pasado 18 de diciembre, en Concepción del Uruguay, Flor fue condenado por la sala de audiencias del  Tribunal de Juicios y Apelaciones (Sala Penal N°1), integrado por vocales Fernando J. Martínez Uncal, Gustavo Ariel Díaz y Natalia Lorena Céspedes, por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal en concurso real y desobediencia judicial en concurso real entre sí. A su vez, se encuentra vigente otra investigación preparatoria contra Flor, por abuso hacia una de sus hijas, cuyo proceso se encuentra en la instancia de elevación a juicio y lleva más de dos años en trámite.

Después de 2 años, 15 denuncias y 9 violaciones a la perimetral, llegó la sentencia.
Después de 2 años, 15 denuncias y 9 violaciones a la perimetral, llegó la sentencia.

El acusado comenzó una relación sentimental en el año 2014, de la misma nacieron sus dos hijas (entre 2015 y 2016). Luego, en 2017, contrajo matrimonio. Durante dicha relación, el imputado ejerció la violencia en todas sus formas, simbólica, física, psíquica y sexual contra la madre de sus hijas por lo que el vínculo se vio signado por numerosas separaciones y denuncias por violencia de género. Luego de nacer la primera hija, se separan, y en ese ínterin el imputado comenzó otra relación (en la que tuvo otra beba). Más tarde, reanuda su relación con la denunciante y nace la segunda hija de ese vínculo. «Fue un vínculo signado por la violencia y el sometimiento», menciona un párrafo de la sentencia. Durante la audiencia plenaria estuvieron presentes la representante del Ministerio Público Fiscal, Emilce P. Reynoso, y los defensores de Flor,  los abogados Salvador Olarte y Agustina Rossi.

Diario Digital Femenino

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