La colectiva Feminista de Patria Grande emitió un documento en el que se pregunta si la prostitución es “¿Violencia o trabajo?” y cuestionó la sindicalización propuesta por la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina.

La nota publicada por Plan B Noticias el lunes pasado a 3 integrantes de la organización sindical de la CTA de los Trabajadores y otra que reflejó la constitución del Frente de Trabajadores y Trabajadoras Sexuales del país, generaron diversos cuestionamientos desde el movimiento feminista.
Este repudio es uno de los pocos que no le apunta al medio de comunicación. Las informaciones han sido calificadas, a oídos de integrantes de esta redacción, de “nefasta”, “forreada”, “provocación”, colocando al mensajero en el responsable de hechos que suceden más allá de su difusión o no.
La colectiva Mala Junta de Patria Grande emitió un comunicado que recuerda que “recientemente la CTA de los Trabajadores presentó en público el Frente de Unidad Emancipatorio por el Reconocimiento de los Derechos de Trabajadoras/es Sexuales (FUERTSA). Como agrupación feminista creemos que la sociedad se debe un debate serio al respecto. Particularmente sostenemos que la legalización de la prostitución de mujeres, niñas y transexuales no es una opción ya que no soluciona de fondo el problema real que empuja a gran cantidad de personas prostituirse o ser prostituidas, que es el vació generado por un Estado ausente a la hora de otorgar igualdad de oportunidades educativas y laborales, por un lado , y la falta de políticas públicas destinadas a la prevención, concientización y erradicación de las violencias de género por otro”.
“Como Mala Junta La Pampa pensamos que de ningún modo puede ser asimilable la prostitución a cualquier otra relación laboral, debido a que lo que se produce es un proceso de mercantilización y cosificación del sujeto, que mediante el pago pasa a ser concebido como un mero objeto de consumo para el disfrute de un otro prostituyente. Por lo tanto es violencia naturalizada y enmascarada como ‘Trabajo sexual’”, indicaon.
“Durante su visita a nuestra ciudad, las titulares de AMMAR ( asociación de mujeres meretrices argentinas) dijeron acerca de su organización y del proyecto de reglamentarización que ‘Los proyectos de AMMAR contemplan la necesidad de otorgar derechos laborales para las que queremos seguir ejerciendo este trabajo pero también alternativas laborales reales para las que lo quieran dejar, pero trabajo en serio, no microemprendimientos que no sirven’ (…) Para luego agregar ‘Las mujeres pobres solo accedemos a trabajos de cuidados, podemos ser niñearas, cuidadoras de ancianos, amas de casa o ser putas. Por qué somos putas, porque es la que mejor me reditúa económicamente. ¿Cuál es el pecado? ¿La decisión que tomamos frente a las pocas opciones? ¿Nos tienen que perseguir a nosotros o ver que nos obliga a las mujeres pobres a elegir estos trabajos?’”, recordaron y son los primeros en entrarle al debate propuesto.
Dice Mala Junta que: “Y creemos que es ahí mismo donde se encuentra el meollo de la cuestión. Es necesario exigir al Estado la creación de empleos genuinos y dignificantes para las mujeres y transexuales de escasos recursos, los cuales debes estar bien pagos, como así también garantizar la educación pública y de calidad a los sectores más marginados, de modo tal que las mismas no deban caer en la prostitución forzada, porque no hay ‘libertad de elección’ si las condiciones materiales y culturales reproducen el círculo de pobreza y exclusión”.
“Del mismo modo sabemos que es necesario trabajar e interpelarnos como sociedad para lograr una sociedad más justa y tolerante de las diferencias para que la prostitución no sea la única salida para los colectivos transexuales, que debido a su condición sexual son uno de los más estigmatizados a la hora de buscar empleos. Y eso comienza con una educación sexual integral garantizada en todos los niveles educativos”, añaden.
“La legalización del ejercicio de la prostitución, desliga al Estado de su responsabilidad y otorga mayor libertad de acción al prostituyente, la trata de personas y la corrupción institucional que la avala. Tenemos, por el contrario, que bregar por que el ser femenino deje de ser percibido como un objeto intercambiable, usable, vendible, desechable y recupere su integridad para poder decir definitivamente ‘Ni Una Menos’”, finalizaron.
maria elena naddeo -
Excelente declaración de las compañeras de Mala Junta. Gracias por la publicación!