
El 26 de noviembre el INADI delegación Tucumán junto a la Red de Servicios del SIPROSA del Ministerio de Salud; la supervisión del departamento Leales de Ministerio de Educación y el apoyo técnico del Ministerio del Interior, llevarán adelante un encuentro para trabajar la prevención y atención de noviazgos violentos en adolescentes. La actividad se realizará en la Escuela Secundaria de Palá departamento Leales, y lleva por nombre «Autocuidado. Taller vivencial como estrategia de prevención de noviazgos violentos».
La propuesta, apunta a comprender esta trama de significaciones que operan en la formación de nuevas relaciones y que está presente en los intercambios simbólicos referidos al afecto y la sexualidad, como así también a los imaginarios que tienen vigencia entre las y los jóvenes, e inciden en sus ideas acerca de la pareja, la familia, el amor y la sexualidad. Tanto como en los vínculos iniciales de pareja, en este caso de las y los adolescentes.
«Alentamos la participación de las y los docentes interesados/as en la problemática, que se sumen a reflexionar, temas tanto pedagógicos como institucionales y también vinculares, respecto de la relación entre, directivos, docentes y jóvenes» señala Gustavo Diaz Fernandez delegado del INADI en Tucumán.
En la trama de múltiples problemáticas que atraviesan a la escuela media actual, la naturalización de los vínculos violentos – en especial los de pareja- constituye un indicador más de la vulnerabilidad de las y los jóvenes a la hora de re-pensar una formación integral.
Esta actividad se da en el marco de las acciones del Estado nacional, provincial y comunal como compromiso ante el #NiUnaMenos.
De la actividad participarán docentes y se espera constituir una red local de articulación para trabajar la prevención y erradicar los noviazgos violentos.
DESPIECE
Prevención de los noviazgos violentos
¿De qué se trata?
La violencia es una forma de ejercicio de poder, en realidad, de abuso de poder que se manifiesta a través de violencia física, emocional, sexual, psicológica, económica, mediática, dañando y/o anulando a la otra persona.
Se da en el marco de relaciones desiguales en donde por lo general, la mujer aparece sometiéndose a la voluntad del varón e invisibilizada por la naturalización que socialmente la sustenta.
Podemos decir además, que es una conducta aprendida, previa a la formación de pareja y no cambia espontáneamente por la voluntad o las promesas.
Por ello, la violencia en los noviazgos adolescentes es igual de preocupante que la violencia doméstica entre adultos y puede llegar a ser también fatal.
Según Disenfeld, un noviazgo violento es aquel en donde el varón ejerce el control, vigila a la mujer, la amenaza y a la vez, la convence de que él la va a cuidar como nadie y la va a amar para siempre. Y nadie tiene los ojos puestos en esas relaciones porque los chicos/as están en esa etapa donde los ámbitos son solo suyos.
Muchas veces sucede que a diferencia de la violencia doméstica, no hay golpes, pero sí empujones, tirones de pelo y más naturalizado aún desde el lenguaje,
palabras descalificadoras, agraviantes y humillantes, reproches, que las adolescentes no perciben el monto de violencia que encierran confundiéndolo con el amor romántico y los celos.
En estos tiempos, el celular se ha convertido en un excelente medio de control sobre las actividades que realiza la pareja, sus salidas y con quién se relaciona, nuevamente confundiendo con muestras de interés y cariño.
También aparece el control sobre la forma de vestirse y de arreglarse en general, de manera tal que la persona, poco a poco, deja de ser quién es, atrapada desde el miedo que socava cualquier posibilidad de autonomía.
Por ello, es fundamental separar y/o discernir el amor de la posesión, donde el factor de los celos abusivos suele mezclarse con un positivo exceso de cariño.
¿Cómo reconocer la violencia en el noviazgo?
Si tu novio/a…
• Ha expresado celos de amigos/as, compañeros/as o familiares.
• Ha insistido en saber con quién estabas.
• Te ha presionado para hacer dietas.
• Te ha amenazado con suicidarse.
• Te ha hecho sentir miedo de sus reacciones.
• Se ha burlado de tus gustos y/o burlado/humillado.
• Te ha agraviado físicamente: empujado, cacheteado, rasguñado o golpeado.
• Controla tu correo electrónico o tu diario personal.
• Te ha amenazado con dejarte.
• Te ha tocado o acariciado sin tu consentimiento.
• Te ha presionado para tener relaciones sexuales no respetando tus tiempos.
Si marcaste o reconociste uno o más ítems, te sugerimos que pidas ayuda.